Educación a la oaxaqueña
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Masca la Iguana

Educación a la Oaxaqueña

 

Tocar fondo...ya Dante habló de eso. 

LFPP

Luis Fernando Paredes Porras *

 

Vivir en el Distrito Federal es un deleite y  un martirio. Los defeños y los chilangos lo saben, es una relación tormentosa que tiene sus encantos. Habitar una de las ciudades más pobladas del mundo no es cualquier cosa. Visitar una de las ciudades  cosmopolitas del orbe es mirar por un caleidoscopio maravillosamente hermoso y dañino. En la capital de México, abonándole a su encanto desquiciante, el Estado y el magisterio nos han mostrado lo que hemos hecho con la educación en el país.

Esta vergüenza colectiva frente al mundo, ha hecho visible los primeros hilos de la maraña de corrupción en la que hemos vivido al momento de plantear la operatividad de un artículo tercero constitucional, hermoso en la letra  enunciando los fines de la educación mexicana. Las prebendas de la  Coordinadora Nacional, CNTE  que se esgrimen en su contra, no están lejanas de la esencia que sostiene la perversa relación entre el SNTE y el poder. Ambos organismos SNTE y CNTE han negociado prebendas con un Estado que ha logrado que la educación formal sea el principal vehículo de validación de un sistema que  ha hecho de  nuestro pueblo, una nación llena de profundas contradicciones  que alimentan nuestra escandalosa e hilarante idiosincrasia.

 Vivir en Oaxaca es un deleite y es un martirio, como lo es vivir en cualquier parte del mundo, no por el lugar en sí, sino porque nos queda claro que jamás estamos conformes con lo que tenemos. Así el que vive en el estado de Oaxaca, puede ostentar gastronomía, artesanía, destinos turísticos y un largo etcétera  que los publicistas del Estado  malabarean con maestría: “Vive Oaxaca: tierra de dioses que nunca mueren” y “Esto es Oaxaca”. Pero en honor a la verdad son más los extranjeros que se deleitan con ello que los propios Oaxaqueños, los que, sin lugar a dudas padecemos el martirio de una educación “a la oaxaqueña”.

Estado maravilloso el de Oaxaca, ocupa el último lugar en México en calidad educativa, de acuerdo a la evaluación internacional PISA que se aplica a estudiantes  de los últimos grados de la educación básica obligatoria, tomando en cuanto las áreas de lectura y competencia científica, poniendo énfasis en el dominio de los procesos, el entendimiento de los conceptos y la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones dentro de cada dominio. Y si Oaxaca ocupa el último lugar en México, México ocupa el último sitio entre los países que son miembros de la OCDE. Dicho llanamente: viviendo en el país (siendo parte integrante de la OCDE)  con más baja calidad educativa, Oaxaca es el estado peor calificado o, si se le prefiere, de los más bajos, somos los primeros. 

La prueba PISA está diseñada para conocer las competencias, o, dicho en otros términos, las habilidades, la pericia y las aptitudes de los estudiantes para analizar y resolver problemas, para manejar información y para enfrentar situaciones que se les presentarán en la vida adulta y que requerirán de tales habilidades, nos dice la OCDE. Es fundamental comprender que la prueba PISA evalúa competencias que de acuerdo a la  definición  utilizada en México por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación ( que veremos qué sucede con él)  es la siguiente: “un sistema de acción complejo que abarca las habilidades intelectuales, las actitudes y otros elementos no cognitivos, como motivación, valores y emociones, que son adquiridos y desarrollados por los individuos a lo largo de su vida y son indispensables para participar eficazmente en diferentes contextos sociales y en diferentes circunstancias de la vida.” Bueno, de acuerdo a lo anterior, en Oaxaca se encuentran los jóvenes estudiantes menos competentes del país, resultado multifactorial sin lugar a dudas, que englobo en la frase “educación a la oaxaqueña”.

Para comprender la reforma educativa que fue aprobada y entrará en vigor en breve y que mantiene en el DF hasta el día en que esto escribo, a miles de maestros provenientes de varios estados, encabezada la protesta en su inicio por maestros Oaxaqueños, hay que leer las recomendaciones que la OCDE realiza a nuestro país y que se plasman en el Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno federal, pues como lo menciona una economista analista de la OCDE, Carla Valdivia, en México se trabaja mucho,  un chingo para decirlo a la mexicana, pero somos poco productivos. Esta baja productividad se debe entre otros factores, o “puntos débiles” a las instituciones jurídicas, la competencia, la informalidad laboral y la educación.

            Nuestro problema educativo   para la OCDE y para el gobierno federal actual,  no es tanto de cobertura sino de la calidad de sus procesos. Es decir los maestros pueden argumentar que cumplen su jornada laboral, pero son poco productivos, como en otros gremios, oficios y profesiones también lo somos. Y aquí la pregunta ¿qué fue primero, el improductivo o su educación?

            La educación es mucho más allá que lo que sucede en las instituciones oficiales, pero lo que en ellas acontece es fundamental en la dinámica de los sistemas que nos dan sentido. Mientras los maestros de varios estados, tanto del SNTE como de la CNTE se manifiestan en el Distrito Federal, ya no para impedir la reforma educativa, pienso en los 30 años que lleva el magisterio de Oaxaca con sus características, haciendo lo que sabe, puede y quiere con la infancia, misma que hasta el momento es la menos competente de México, de acuerdo a la OCDE.

            Vivir en Oaxaca es un deleite y es un martirio, tal cual es hacerlo en el Distrito Federal, cada quien con su cada cual.  Dedicándome  a la educación no formal en Oaxaca, este enorme rezago educativo lo puedo observar, sentir, oler, escuchar, inferir, deducir, en todo momento, en cualquier esquina, lo que nos representa para muchos, el deber de actuar profesionalmente, desde el magisterio o fuera de él.

En Oaxaca se puede palpar el paternalismo delirante de un sistema que aunque han cambiado las siglas de los partidos, la escuela de donde egresan los políticos sigue siendo la misma y comprenden muy bien los mecanismos de la educación “a la oaxaqueña” y sus beneficios.

Dice la iguana que no por nada en Oaxaca se enreda hasta el queso y para partirlo lo hacen por cualquier lado; lo dice y miro con atención que lo que masca es quesillo y que ya tiene listo su boleto para viajar al DF,   porque ahora que regresen los maestros, ella se queda unos días por allá, para vivir el  deleite y el martirio de la capital, ella tan verdosa y tan acostumbrada al de estos rumbos.

 

* Comunicador, educador, empresario cultural y humanista; Director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples y sabersinfin.com  región sureste.