Alivio y angustia: regreso a clases
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Masca la Iguana

Alivio y angustia: regreso a clases

 

Las vacaciones deberían dar de qué hablar a los niños todo el ciclo escolar

y vacunarles contra los vicios de las escuelas.

Luis Fernando Paredes Porras

 

El regreso a  clases para muchos es darle a los hijos a la terrible madrastra " la escuela", 

sin que las vacaciones hayan hecho algo por ellos.

Luis Fernando Paredes Porras


Luis Fernando Paredes Porras*

 

El regreso a clases es un evento muy importante en las familias mexicanas. A la mayoría de los padres les da alivio y tremenda angustia, a otros, la minoría, sólo les da alivio. La angustia viene cuando no se tiene el dinero suficiente para la compra de útiles, uniformes y todo lo que acompaña a que la niña o el niño, el adolescente o el joven, regresen a lo que dicen unos, es el trabajo de ellos, estudiar.

Hemos creído que lo mejor que podemos hacer por los hijos es mandarlos a la escuela, eso creyeron la mayoría de nuestros padres y nos dejaron esa herencia. Podría decir que el proyecto de vida ideal de la clase media baja en donde nací era ir a una escuela pública cercana, obtener buenas notas, terminar la primaria, la secundaria , la preparatoria, hacer una carrera, tener un buen trabajo, una familia, casa propia, auto, vacaciones, reuniones familiares, y una pensión. Esto dicho de manera desparpajada y omitiendo todos los matices, lo que quiero enfatizar es que ir a la escuela era parte de algo que se tenía que hacer, y ahí sí, sin distingo de clase social, no importando durante el proceso el para qué asistir a ella. El gran objetivo de la vida escolar exitosa era obtener un buen empleo, lo que significaba bien pagado; para otras clases sociales, la escuela encerraba rituales para mantener el status quo o aspirar a otro, situación que no ha cambiado, al igual que para la clase más pobre del país, donde no poder asistir a la escuela es la primera muestra del “fracaso” de una vida ideal.

Todo lo demás que nos pasó fuera de la escuela era un accidente, aprendizajes de la vida y sí, muchos tenemos gratos recuerdos de la escuela y de lo que nos sucedió fuera de ella. De hecho, tal como se le atribuye que dijo Einstein, Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela. Lo que conforma nuestra personalidad, se alimentó tanto de lo que pasó en las instituciones educativas, como de la otra educación, la que es en muchas ocasiones, es más significativa, a la que mi abuelo siempre se refirió con la sentencia “así es la vida hijo, así es la vida” y hoy sé, es la educación no formal.

Las familias hemos cambiado nuestros rituales de convivencia pero lo que sigue casi inamovible es la creencia de que lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es mandarlos a la escuela, a la educación formal. Hoy con tanta información de fácil acceso, deberíamos saber contundentemente que a veces lo peor que les sucede a nuestros hijos, pasa en la escuela, no sólo por las nuevas y más intensas expresiones de violencia, sino porque las instituciones formales son las responsables de mantener el status quo que el estado requiere para validarse; sumándole a que miles de escuelas, ante el abandono de millones de padres del interés por convivir y educar a sus hijos, se convierten en malas madrastras.

Podemos y debemos sentirnos aliviados cada que hay vacaciones porque significa más tiempo con nuestros, los propios y los del pueblo, porque es la oportunidad de rastrear con calma, lo que las escuelas están haciendo con ellos con o sin nuestro consentimiento. En este regreso a clases los niños hablarán de lo que hicieron en vacaciones, y deseo que haya miles que tengan cientos de preguntas para con sus maestros y para con sus compañeros, muchas preguntas y muy pocas respuestas, que sean muchos los días y ellos sigan hablando de sus vacaciones, porque eso es la otra educación, lo que se hace cuando no se está en la escuela.

 

Dice la iguana que cada regreso a clases siente gran alivio y tremenda angustia. Alivio de saber que quizá algún maestro observador lance la pregunta a los niños pretendiendo causar asombro, ¿de qué lado masca una iguana?; y se siente angustiada porque no faltara quien, queriendo saber la respuesta, o nada más por chingar, traten de bajarla a piedrazos o la quieran meter a una escuela.

La miro sabiendo que como maestra de educación formal, la iguana, está muy verde, pero por eso, por verde, por libre, porque no pide útiles ni uniforme, ni da respuestas al por mayor, por estar tan escamosa y “porque así es la vida”, está buena para la otra educación.

 

* Comunicador, educador, empresario cultural y humanista;  Director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples CDEIM y sabersinfin región sureste.