Agradecimiento
Minuto a Minuto


Queriendo darte las gracias,
por todo aquello cuanto debo,
se me ocurrió pues regalarte,
un beso y una hermosa flor,
más después de meditarlo,
poco para ti sentí el regalo,
así que salí a la calle,
dispuesto a algo de más valor.

 

Vi entonces un reloj de fayuca,
brillante con sus piedras falsas,
mas no era lo que yo esperaba,
así que proseguí en mi búsqueda.


Dos hermosos pendientes, colgaban de un unicel
con un bonito cordel de resplandecientes diamantes,
¿qué serán más importantes para una digna mujer?
Pero no, no puede ser, todavía no convencido
lo dejé por el olvido y mi tonto proceder,
pues en recién cumpleaños, aretes te regalé.


“¿Qué poder darte?” pensé,
a ti que lo mereces todo,
una Dodge, o una Lobo,
incluso un Mercedes Benz.
Tal vez una casa blanca,
con jardines y solares,
la luna o los verdes mares
que a Tritón le robaré.


Qué dilema sofocleano,
encontrarte un buen obsequio,
algo con que agasajarte,
y darle a todo remedio.


 

Cansado ya en mis dolores,
pues con todo deseaba agradarte,
pensé: “¡Un millón de dólares!
¡Lo justo para regalarte!”
Más en los bolsillos mis dedos
de mi único pantalón de abril,
descubrieron un enorme hoyo,
por donde diez pesos perdí.,


Así que sin otra cosa,
volví a mis humildes obsequios,
para ti fueran tan poco,
una hermosa flor y un beso.
Más entonces fue que sentí,
al recibirlos con mis temores,
un abrazo que llegó a la luna
y un beso de un millón de dólares


Ricardo_Bonilla

 

 

Ricardo Bonilla es escritor y poeta autodidacta radicado en la ciudad de Puebla, Puebla, México.