De juramentos y mentiras
Minuto a Minuto

La palabra debía de ser sagrada,
La palabra empeñada
Con juramento, mano en alto.
¿O si lo es?
A lo mejor nos engañamos
Los de la galería,
Pensando que el señor del juramento
Tiene en mente
A la hora en que pronuncia: ¡Si, lo juro!
A todos los que integran el concepto
De Patria, de nación, de colectivo,
Cuando en su fuero interno,
El hombre que pronuncia el juramento
Está pensando en los notables;
En quienes tienen el dinero,
Los bienes, el poder.

Quizás  suceda esto:
Que el hombre, ejecutando  el juramento,
En el instante en que lo hace,
Tenga en mente al cacique,
Al empresario,
Al funcionario de la banca,
Al jefe del partido
Que lo encumbró y le dio la honra
De alcanzar el sitial de más altura,
La silla, o, más que eso,
Hizo posible que obtuviera el trono.
En tanto los de abajo,
Los de la galería
Enrojecen de regocijo, de entusiasmo,
Pensando que es a ellos,
A quien va dirigido el juramento.

 
La palabra debía de ser sagrada
Porque no se pronuncia ante rufianes;
O, al menos,
Eso es lo que  creemos,
Sino ante un pueblo esperanzado,
En que los que se sientan en la sede,
Los representan y se ocupan
De  velar por los bienes
De la nación, y hacen posible
Que prospere para el bien, no de unos,
Sino de todos los que habitan
La gigante heredad
Que los antiguos nos dejaron:
Al nación,
Con sus bosques sus lagos,
Sus ríos y sus montañas;
Sus cielos, sus riberas,
Y, lo de  más valor,
Lo inapreciable:
El conjunto de hombres y mujeres
Que  sufren que laboran y producen;
Los que, en última instancia,
Darán la vida, si es preciso
Por  nación y sus virtudes,
Su historia y su futuro.
Y que si juran cumplen con su palabra,
Porque en esas  instancias
El juramento, como tal,
Debe de ser sagrado.
Y no solo un vocablo manoseado.

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 8-11-2012

Ricardo Montes de OcaRicardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.