Rogad al dios de la bondad,
Pedid al dueño de la vida,
Implorad al patrón de los destinos,
Aconseja la predica mostrenca.
¿Todo eso haremos? ¿Para qué?
¿Para que esté contento el dios?
¿Para que piense todavía,
Con orgullo tal vez, que él es el dueño
Del diseño,
De configuraciones y proyectos,
De imágenes y formas de existencia?
Mal haríamos
Delegando nuestras capacidades,
Nuestras identidades,
Y nuestro sueño de vivir,
De dirigir nuestra vivencia,
Y recibir nuestra experiencia
Según que la vayamos construyendo,
Que al fin y al cabo es el principio,
Puesto que nada es dado de antemano.
Y nadie ha de venir de otra identidad
A decirnos que hacer
Ni cómo hacerlo.
Lo fabricado en el momento
Será sin más un resultado
De lo que antes fue hecho de otra forma,
Pero nos dio la clave para modificar,
Lo que ello mismo fue.
El diseño no es nuestro
Mientras no lo tenemos,
Y no lo comprendemos.
Cuando ya pertenece
Cuando lo asimilamos,
Entonces se convierte en plataforma
Desde la cual, la luz,
El estallido del ingenio
Se hará presente y nos dirá:
Soy lo que tú ideaste,
Lo que tú imaginaste,
Pero que no era tuyo
Sino hasta que lo viste
Convertido en creación,
En la que tú estarás
Porque es parte de ti,
Y tú eres ella.
Juntos son una estrella
Imaginaria en el espacio
De la invención
Y del conocimiento
Que apareció de tí,
Que no se desprendió desde la nada
Con la mentira de que es dado
Por un ser superior.
Aquí en este planeta,
La creación se origina en el chispazo
De la interrogación:
Cómo hacer esto,
Cómo saber que este mi ensueño
Será la realidad imaginada.
Y se revela entonces
Como producto de un proceso
Del discurrir de las neuronas
Aglutinadas como espigas
Que dan vida a lo nuevo,
Lo no existente en el minuto,
En la hora anterior,
En el periodo precedente.
En ello esta presente,
Lo que llamamos invención,
Brote o retoño del mensaje
De la imaginación,
La fantasía constructiva
Y por ello creativa.
No la que vaga en el espacio
De lo sin fundamento,
De la milagrería,
Sino que anda cada día
Diciéndonos: queremos,
En lo que hace manifiesto
El impulso-deseo,
Detrás del cual vendrá el arranque;
Tras de él, la creación,
Tras la creación lo culminante:
Nuestra satisfacción.
¿Necesitamos un demiurgo?
¿Un factótum acaso?
De ninguna manera,
Pues nuestro ser, implica
Darle respuesta operativa
A nuestro imperativo,
El que nace
De nuestro hacer y del necesitar
El que nos va marcando cada día,
Por qué somos y estamos
A pesar nuestro, malgré tout,
Pues es nuestra condena
O nuestro privilegio
Haber aparecido en el planeta.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 14-2-2013
Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








