
13 de enero de 2021
Duda
En el cauce de una duda errática
se aglomeran preguntas.
Un enjambre de hebras crudas
dejan sin aliento y apenas luce como restinga
el balbuceo bisílabo.
Pulsa el cambio de signos,
el abrazo ya no es de brazos,
el puño ocupó la mano.
El beso es una aspiración nombrada.
Cuanto queda, todo lo que queda
irrumpe en ángulo dispar.
En la intemperie de los cuerpos
subsiste el instinto por redimir.
La mirada se extiende por horizontes huérfanos
y entre dígitos y cálculos ciegos
percibe la monótona onda de una letanía aciaga.
En el nervio de la duda
un corral universal aturde
…y urde preguntas.
El fuero del esfuerzo busca en el plural del atajo
restañar, renombrar, volver a decir
con indulgencia plenaria.
Espera
En el estuario de tus acacias con flores amarillas
repentina y sagaz parpadeó una intuición,
una hoja leve sin nervadura.
Se hilvanó en ristra de episodios fugaces,
tumbó analogías,
derivó en cauces vírgenes,
adoptó una arritmia cauta,
fue recogiendo con ansia de brújula
cardos, cimas, hálitos, vértigos.
Por alguna virtud sanguínea
buscaste el anverso del golpe.
Supiste dónde estuvo lo oculto del tajo.
Puliste la espera ríspida
y con agua desnuda,
cubriste el escozor de la ausencia.
Vaya alguien a saber
en qué inspiración de ramas
el labio obtuvo tu legítimo celo.
Nunca tuviste dudas.


Jorge Nández Britos (Maldonado, 1955)






