El nihilismo cruel de cada día
Minuto a Minuto

 

El nihilismo cruel de cada día

 


Eternamente la tarde gris amanece ya desamparada
Mientras se escurre destiñendo segundo a segundo,
El mudo reloj apolillado que a sí mismo se asfixia perplejo
Entre la herrumbre de su ser y su evidente iniquidad.


Y la incertidumbre se agota entre los áridos surcos
De un poema que intenta hallar sentido a su sinrazón
Entre las mareas de un vacío cruel que busca, de súbito,
Saciarse entre la frivolidad de un ocaso amedrentado:
Las lágrimas se ahogan luchando por fugarse en el sinsabor,
Mientras estoicas remiendan sus propios llantos
En un eterno y evidente desamparo que siempre les acosa.

La angustia se arrodilla entre el cansancio extremo
De una depresión, teniendo por altar el nihilismo cruel
De un enmohecido insomnio que eternamente le sofoca.

…Y es tal la cotidiana obscuridad que construyo, irremediable,
Una triste esperanza que, desvencijada, se desvela sin estrellas
Para no mirarme en el bruñido reflejo de mi propio espejo.
Y es en el hoy nuestro de cada día ese nihilismo cruel
En que viviendo nos morimos en la putrefacta búsqueda
De un sentido al religioso sinsentido en que existimos.


                                                      Juan Carlos Martínez P.