
26 de enero de 2017
Un espíritu creador, divinamente artístico, se apasiona por lo que de él nace, se instala en la memoria y los sentidos de quienes se deleitan con sus obras. No importa el tiempo, no importa la soledad, la crítica, el juicio, la locura, el sufrimiento recreado, el orgasmo evocado, los besos imaginarios, no importa nada de ello, exploramos lo subjetivo y entretejemos la realidad con la fantasía, cuando la verdad en su madurez lastima.
Imagen: Body paint en el cuerpo de Marcel por Diana Hernandez. Representando un jicalpextle: Vasija pintada con una planta llamada morro, típicas en la región del Istmo de Tehuantepec Oaxaca.
Marcel Moranchel (D. R.)








