UNA REALIDAD DIFERENTE... DIANA HERNÁNDEZ ESTUDIA A ALEJANDRO MENESES (1960-2005)
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martinez garcilazo.jpgUNA REALIDAD DIFERENTE…

DIANA HERNÁNDEZ ESTUDIA A ALEJANDRO MENESES (1960-2005)

Por: Roberto Martínez Garcilazo*

 

 

Siempre lo he pensado: la Universidad –Minerva- debe mirarse a sí misma y estudiarse ante el espejo.

 

Una dichosa confirmación de la pertinencia de esta convicción ocurrió el pasado viernes  5 de diciembre cuando Diana Hernández obtuvo la distinción Cum Laude, al defender la tesis: Fragmentación, Hipertextualidad y ficción en la narrativa de Alejandro Meneses, en  su examen para obtener el grado de Maestra en Literatura Mexicana por parte de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP.

 

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Alejandro Meneses fue un universitario extraordinario. Algunas de su actividades fueron las siguientes: Estudiante de letras en la escuela antecedente del COLLHI; integrante del taller de creación de literaria de Raúl Dorra; autor miembro del catálogo editorial universitario; coordinador de las revistas Infame Turba y Márgenes; y corrector y diseñador en la Dirección de Fomento Editorial de la BUAP y, también, en la Revista Crítica.

 

Estudiar la obra de Alejandro Meneses puede ser el primer paso de la constitución del módulo de literatura regional de la Maestría en Literatura Mexicana. Una valiosa labor de preservación del patrimonio cultural intangible de Puebla se puede realizar mediante el estudio académico sistemático de la obra literaria de escritores poblanos; actividad que tendría su complemento natural en un programa de publicaciones correspondiente que materializara lo que podría llamarse la Biblioteca Literaria de Puebla.

 

El trabajo de tesis –primer trabajo crítico y sistemático sobre la obra literaria de Alejandro Meneses- que Diana Hernández  defendió ante un jurado integrado por Renato Prada, Alejandro Palma y José Carlos Blázquez está cabeceado por dos epígrafes, uno de Umberto Eco y otro de Alejando Meneses. El de Alejandro es éste y forma parte de una conversación con Jesús Bonilla Fernández:

 

Todos queremos, de alguna forma, una realidad diferente. Algo que se parezca pero que a la vez no sea lo mismo. La literatura, el cuento, son una especie de sonda que se envía para ver si  es posible cambiar la realidad, el tiempo, el sentido que le damos a nuestras vidas.

 

Índice; Prólogo; Introducción; tres capítulos (Posmodernidad e Hipertextualidad; Fragmentación; La realidad devorada por la ficción); Conclusiones y Bibliografía. Esta es la estructura metodológica del trabajo de investigación académica de Diana Hernández sobre los libros de Meneses: Días extraños (1987),  Ángela y los ciegos (2000), Vidas lejanas (2003), Casa vacía (2004),  Noche adentro (2005)  y  Tan lejos, tan cerca (2005).

 

Diana inicia su texto de investigación –aventura académica y de vida-  con la siguiente evocación de Alejandro:

 

Tan lejos, tan cerca… Como si fuera uno de los personajes de sus cuentos, Alejandro Meneses tenía la capacidad de aparecer y desaparecer, de estar presente un momento y al siguiente esfumarse. Lo conocí en 1985 cuando ingresé al Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la Universidad Autónoma de Puebla, desde ese momento supe que era un escritor que deambulaba por las calles del centro de la ciudad, los cafés y los bares. Irreverente frente a la academia y las instituciones, era un hombre sarcástico que ironizaba con todo; me impresionó y establecimos una extraña amistad: nunca nos veíamos intencionalmente, pero por casualidad coincidíamos con frecuencia, platicábamos un rato y nos reíamos.

 

Páginas adelante rescata este fragmento de una entrevista con Miguel Ángel Andrade. Habla Meneses:

 

El escritor capta las pulsaciones del alma humana, lo inconmensurable. Ahora todos nos asombramos por las novedades tecnológicas, por las cosas materiales, pero ¿y el alma? ¿A quién le importa el alma? ¿Quién identificará los cambios en el alma?”

 

 Hay, en la tesis de Diana Hernández, floreciendo entre las citas y los largos párrafos demostrativos, criaturas líricas como esta:

 

Los personajes de Meneses viven atormentados, siempre se encuentran en la edad en que "hay que redimirse o suicidarse", pero su redención es imposible, y la historia que “viven” resulta ser una alegoría, en todo caso, de la imposibilidad de redimirse, desde donde esos seres fragmentados, divididos, dispersos ni viven en paz ni hay complicidad en sus corazones, porque ninguno conoce "el mecanismo del alma humana"

 

O síntesis descriptivas extraordinarias como la que sigue:

 

Todas las cosas parecen flotar en la indeterminación, en la indefinición; las distancias se han abolido: entre los sexos, entre el sujeto y el objeto, entre lo sagrado y lo profano, entre el cuerpo y el espíritu, entre  polos opuestos.  En sus cuentos, Meneses confirma su propia teoría de que la atmósfera puede ser el tema, por lo que la historia resulta accesoria. A su escritura la despoja de giros artificiosos para entregarnos fragmentos de relatos violentos, alucinantes, desoladores y, al mismo tiempo, luminosos.

 

La amistad es don que se honra más allá de la muerte. Diana honra la amistad que la une a Alejandro. El próximo año 2009 se cumplirán 22 años de la aparición de Días extraños. Algo haremos el 4 de julio; el día que Meneses murió devorado por la ficción.  O –De causas naturales;  como suele decir uno de sus mejores amigos.

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