
7 de diciembre de 2015
Esta noche mi mayor sueño,
es ser protagonista de tu sueño,
aunque este sea una pesadilla.
Los versos que germino dan sus frutos
teniendo mi propia sombra por almohada
donde soñe compartir una utopía.
Las sabanas palidecen, la cama misma es prision de una oquedad.
La pesadilla es un cruel deseo donde sólo soy la triste puerta y tu la herrumbe de una llave que se oxida.
La llave penetra lacerando dulcemente la humedad de mis anhelos.
Y con cada rechinar transpiro ilusos versos que lloran una amarga fantasia.
La pesadilla es un cruel deseo donde sólo soy la triste puerta
y tu la herrumbe de una llave que se oxida.
Al ritmo de tu temperatura sueño que la llave se mueve derramando
un cruel rechinar, donde quizá, hubiese una tormenta de jadeos.
La pesadilla es un cruel deseo donde sólo soy la triste puerta
y tu la herrumbe de una llave que se oxida.
El sueño sólo es puente para cruzar la finitud ambigua de un deseo
en espera de una llave que se oxida.
¿Para qué? no sé, pero mañana el despertar
será del todo una lacerante pesadilla.
Mi sombra caminará sola persiguiendo en su agonía,
los amargos pasos que transpira.
¿Sera mejor anhelar tu presencia en cada sueño
y despertar con la humedad que me corroe
o darme cuenta que cada día es una oprtunidad para lacerar versos
en la fría y amarga soledad que me acompaña?
Prefiero teñir de dolor tu ausencia para enmohecer,
lentamente, el cerrojo de mis espectativas.
Y sin embargo, me aferro a vivir en el sueño iluso
la historia de una amarga fantasia.
Esta noche mi mayor sueño, es ser protagonista de tu sueño,
aunque este sea una amarga pesadilla.
La pesadilla es un cruel deseo donde sólo soy la triste puerta
y tu la herrumbe de una llave que se oxida.
La llave lentamente se aferra a romper el sueño sutil
de una humedad que espera ser fundida
en las manos del artesano que entreteje,
con sensuales dedos, quimeras de una amarga pesadilla.
Esta noche mi mayor sueño, es ser protagonista de tu sueño,
aunque este sea una pesadilla.
La pesadilla es un cruel deseo donde sólo soy la triste puerta
y tu la herrumbe de una llave que se oxida.
Y poco antes que el sueño se concluya
la herrumbe transpira en quimeras, el acre sabor de mis anhelos.
Y al amanecer la lluvia se manifiesta como una soledad
que se aferra a la esperanza de un día
donde la llave por fin abrirá la puerta que quedo entreabierta.
Juan Carlos Martínez Parra








