19 de enero de 2015
Todo lo grande está en medio de la tempestad.
Martin Heidegger
Fue un viento que de oriente llegó y sopló,
me obligó a levar anclas, izar velas;
en el palo del navío me sorprendió,
y me arrojó sin tregua a las tinieblas.
Y sin embargo tuve que toparme,
con un ser de ímpetu tempestuoso;
y dándole certeza a lo azaroso,
si sólo una mirada me obsequiare.
Con más vísceras el ser que cabeza,
me impartió rápidamente lecciones,
para llegar a viejo en una pieza.
Piel tierna que asesina y despereza,
como vivir en ojos de ciclones,
sabor a mar, café, total tibieza.
Hugo Islas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) radica en Puebla, es amante de la música y las letras.








