10 de noviembre de 2014
Desde la ventanilla del camión puedo ver mi recorrido: un trozo de tiempo que me toca; la calle de un sábado donde tu vida y la mía deambulan; la cinco de mayo que se abre a tu paso.
Los suspiros se enredan en la arboleda…
Llegaré caminando del Paseo Bravo y por la Reforma al encuentro con tu alma.
¿Te has desviado? seguro pasas primero con el Señor De Las Maravillas.
Pídele el milagro.
De fierro forjado la banca donde tú y yo refrendamos el encuentro.
Llueve desde abril…
Un charco se empeña en despegar las suelas de mis zapatos.
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