Dios y el Hombre
Minuto a Minuto

27 de octubre de 2014

Buscándote en la espesa niebla
me encontraba en ese momento
creí haber escuchando tu voz
y solo era, el soplido del viento.

De pronto, esa niebla se torno obscura y fría
tan fría que hacia temblar mi cuerpo entero
y al ver el cambio de luz a obscuridad
pensaba que dios de mi, no tendría piedad.

Caminando por esa obscuridad comprendí muchas cosas
de mis errores cometidos años atrás
errores que al parecer, no tendría perdón
pero pensamos en ti mi dios, tengo salvos,
mi alma y mi corazón.

Padre mío, seguiré impartiendo de ti la verdad
para que la gente en ti crea mas
y sepa que eres un ser, de majestosa divinidad.

Caminare por tierras lejanas
acudiendo al llamado de la gente
y llevándolas a tu iglesia que es tu casa
les enseñare que en esa cruz, tu estas presente.

Postrando de hinojos
en tu casa hoy me encuentro
mirando tu imagen, a través de aquel velo
rezando el nuevo mandamiento que nos diste
Padre nuestro que estas en el cielo.