Tic-tac que rompe el silencio,
campanas de la iglesia resuenan en lo alto
de un reloj, viejo extranjero.
Las manecillas siguen su paso sin detenerse
no les importa las horas que pasan,
siempre siguen adelante,
avanzan al compás del sol,
de la oscuridad, de las estrellas lejanas y cercanas.
Es un reloj que marca la historia
con penas y alegrías,
no les importa la risa o el llanto.
Reloj que marcas la historia
con crueles y violentas acciones humanas,
reloj que marcas el tiempo del que busca
y te encuentra en su templo interno,
en su momento de vida,
de amor, reflexión o destierro.
Reloj sigue adelante y no te detengas,
sigue marcando las horas perfectas,
porque ese nuevo ser te espera
para aprender a caminar y jugar ,
para aprender a deletrear, leer y escribir,
para ser un hombre… un anciano.
Reloj por muy pequeño o grande que seas
con un tictac casi en silencio
o con el fuerte sonido en el cielo
marcas mi vida y mi muerte
en el pasado y en el presente.
*Leobardo Cruz Magariño (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es abogado y amante de la lectura y la poesía.
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