
8 de marzo de 2022
Porque fuimos
Porque fuimos
larva, insecto
pez y reptil
antes de ser pájaro
y de ser hombre
me sobresalta
el avión que irrumpe
a punto de tocar tierra
ave jurásica
abalanzándose
sobre una presa
Al calor de plumones
me nutrí con gusanos
de un pico de cigüeña
dando tumbos
aprendí a andar
tras una alondra
y a romper el horizonte
con grullas y cormoranes
libar en el aire
me costó varias vidas
-no era colibrí-
y alguna otra
distinguir
la luz del alicanto
de vigilias
con vampiro
Hoy trina
una mañana antigua
hoy se escucha un madrigal
desde el cielo inalcanzable
no discierno la noche
del alba
no hay más tiempos
ni geografías
hoy aletea
tu estación
ave mujer
Ola sobre la ola
Ola sobre ola
un mar dormido
derrama en la orilla
su antigua salazón
y requiebros blancos
La arena hiriente
sopla sobre un teatro
de figurantes
sus gargantas roncas
han depuesto del mutismo
entre abrazos
de lapa y lengua
albur de otro libreto
en boca de moluscos
destellos
y ojos amaneciendo
El arrojo
Si no fuera
que nuestra víscera más animal
tensa el arco y dispara
sin titubear
contra lo adverso
ante el desamor
o el ácido instalando su llaga
y apunta a las palabras
que sirven de escudo
contra las excusas de mal perdedor
y a cada agravio
Si no fuera
por esa materia nuestra
sin oído y sin voz
que solo es sombra
Si no fuera
por el arrojo
de ese capitán del luto
navegante de altura
tonante en la noche
ya seríamos naufragio
La encalmada despierta
con su felicidad bastarda
lastrada por malos sueños
entre cenizas acunando
sus retoños en el bosque
con lirios y juncos erguidos
en lo hondo de la ciénaga
frente a un horizonte abierto
a marinos ciegos
que sonríen a medias
izando una vela banca.


Eduardo Kahane (Montevideo, 1944)






