
Tus gorjeos
enhebran candelabros para la dicotomía,
sonidos espejeando el camino
de la libélula y la mantís,
pies con nudos, zancadas, vocalizantes
en la hoja amarilla.
Dialecto en la pared del rondón
para el círculo de alcatraces,
tomando la pluma mojada
en el rocío de miel.
Avecilla oyendo la moneda en la huella del sistro,
entre zarzal
por la vereda y montículo,
descendiendo hacia el nido de pedernal.
Tus gorjeos
despiertan la armería de las flautas,
el rigodón suelta la cabellera
y el percal de la partitura,
enciende los gorjeos
para la llamarada del alba.
Avecilla del corte de uvas,
del canto de Atenea en la diestra ligera,
bambú a su vestimenta,
un viejo guardián a su sueño.
Autor: Saúl Aguilar Díaz
Imagen:alanfloa.files.wordpress.com








