SABER SIN FIN
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capullos2.jpgSABER SIN FIN

Pensar/sentir...entonces trascender

Por: Agustín Solano Andrade*

 Sapere aude. Kant

 Escribir sobre el concepto de saber sin fin me es muy motivante pues regularmente la gente se pregunta cuál es la finalidad de ese hecho ya que, aparentemente, sólo aprendemos con el fin de incluirnos socioeconómicamente en una vida moderna; cuando, en realidad, se trata de una forma de vida. Es tan sencillo y básico como cuando sale a colación aquella expresión: ¡si supieras de lo que te pierdes!

 

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En el programa de radio del 21 de junio comentábamos que el portal sabersinfin.com era un proyecto que permite inmiscuirte colectivamente con similares que intentamos compartir lo poco o mucho que saben, pero también, el proyecto es una puerta hacia uno mismo donde resulta imperante el saber para vivir mejor; donde conceptos e ideas como educación, autodidactismo, ignorancia, imaginación, especialización, organización de la vida y reconocimiento de oportunidades, juegan un papel importante en esta idea de saber sin fin, pero, sobre todo, en nuestra cotidianeidad.

 

Saber sin fin, de entrada, es una de tantas maneras de evocar al concepto de educación que muchos atribuyen como acción para mejorar la calidad de vida individual y así afectar a los contiguos para influir en lo social. Si bien educar, según su definición, involucra conceptos como dirigir, encaminar, adoctrinar y desarrollar, estamos frente a una oportunidad de ser mejores para estar bien. La educación es un valor trascendental socialmente hablando, pero se nos olvida la importancia que ésta tiene para cada quien como individuo; estamos tan ensimismados en lo colectivo que lo individual se nos olvida o se transforma en una aberración social, parece que pensar en uno mismo es una acto contra natura, ni siquiera es un acto irrelevante, es un acto insurrecto. ¿Alguien a escuchado alguna vez: Cómo que te vas de vacaciones, y el trabajo, la escuela, el grupo, la asociación, el despacho…? Es importante tocar brevemente este punto porque el concepto de saber sin fin implica un grado de individualidad muy importante para que el del colectivo siga su camino sin mayor esfuerzo, por así decirlo, como efecto dominó positivo. No estoy en contra de lo social en lo más mínimo, sólo intento hacer un llamado para colocar en su justo lugar lo colectivo y lo individual.

 

Educar-se no comienza en la escuela o en la familia como estamos acostumbrados a escuchar, no es menos educado el que carece de familia o el que no ha estado en una institución educativa, sino el que no desea conocer para ser mejor desde uno mismo, ya que la educación es un proceso más complejo que nos atañe desde que nacemos y que por ello nos ubica donde estamos desde una perspectiva individual, por tanto, de nuestra responsabilidad. ¿Quién no conoce a algún titulado que es un patán o una sinvergüenza? La educación incluye un cúmulo de facultades más allá de las intelectuales pues tiene que ver con lo humano, lo individual, antes que con lo social. También es necesario educar los sentidos, perfeccionar las emociones, desarrollar actitudes morales, afinar las cuestiones físicas, etc., existen detalles y generalidades a las que ponemos atención y educamos, dando como consecuencia un carácter y una forma de ser, por eso saber sin fin es una forma de vida. Los intereses que tengamos y a los que pongamos más atención son los que, regularmente, hemos de educar. Así, un bebé pone atención en aspectos motrices y sensitivos para poder desplazarse en el “nuevo mundo”; habrá quien prefiera educarse para el deporte mientras que existen  los que prefieren la música; y de entre ellos, lo que prefieren la natación o el golf por un lado, o el piano o el saxofón por el otro; esto sólo por poner un ejemplo. La idea es que educar implica una actitud individual del conocimiento propio que nos permite acceder a una mejoría como sujetos, así la educación no está fuera de nosotros, sino dentro de uno mismo.

 

Con esto llegamos a un concepto que defiendo y aprecio bastante, pues es el que nos permite definirnos antes que nos definan; el que hace de nosotros lo que nosotros deseamos y queremos porque lo decidimos de manera personal, me refiero al autodidactismo. No todos tenemos la posibilidad de incursionar en una institución educativa –aunque en México es un derecho-, pero si tenemos otro tipo de figuras sociales que nos permiten acercarnos a la educación, siempre y cuando sea un deseo propio y auténtico; eso nos lleva al autodidactismo. Supongamos que está resuelto el proyecto social de educación institucional incluyente, cómo aprovecharlo si no existe el deseo individual de ello. La curiosidad es nuestro primer acercamiento al conocer, y es un impulso vital que implica ciertas responsabilidades propias donde otras personas pueden ayudarnos. Es importante saber que quiere uno –o por lo menos que no se quiere- para acercarse al conocimiento y ser autodidacta, pero a estas alturas del partido en lo social, en un campo fértil donde la ciencia es ley, hay individuos especialistas en los temas o actividades que queremos abordar y que nos pueden guiar; y si no es así, aquí haremos uso de nuestra colectividad, pues es importante platicarlo con otros y conocer puntos de vista distintos. Si el autodidactismo en un proceso benévolo para uno mismo, lo es más si se tiene tutela, pues nos dirige en su justo tiempo y esfuerzo a la meta.

 

Querer saber sobre algo es un proceso que nos aleja de la ignorancia y nos acerca a la especialización, pero he aquí la importancia de saber también que es lo que se quiere –o no- y de procurar ser autodidacta, pues el fin no es siempre ser especialista, sino tener una idea general de las situaciones y los conceptos para apreciarlos y poder tomar mejores decisiones. En la medida que un individuo toma decisiones con conocimiento de causa y posibles efectos, es menos probable que existan decepciones sobre lo hecho, pues se tienen en cuenta los resultados viables y se adopta con mayor entereza el resultado concreto. Aquí vale la pena aclarar la diferencia entre estar informado y el conocer; pues conocer no es equivalente a estar informado porque es sólo un paso para llegar al conocer, y por lo que conocer pasa por otro proceso de síntesis y análisis y requiere que la información sea de buena fuente. Hago referencia a esto ya que al tomar decisiones creemos saber de la situación cuando en realidad sólo tenemos información, la cual no hemos ordenado y mucho menos analizado. Esto nos sucede mucho hoy día donde la opinión está al alcance de cualquiera, pues al tener tanta información a la mano, creemos tener el derecho de poder utilizarla como si la conociéramos, como si la domináramos; y no es para menos, cómo organizar algo cuando la información carece de prioridades e igual en los medios de información se tocan asuntos de suma importancia como de otros que no la tienen.

 

Hasta aquí sólo hemos tocado fugazmente los puntos de qué es saber sin fin, pero la pregunta más frecuente es la de para qué; ¿Para qué acumular conocimientos? ¿Cuál es la finalidad de aprender y aprender? ¿Para qué saber de todo?

 

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