Sobre ruedas
Minuto a Minuto

28 de junio de 2014 (Monólogo teatral hiperbreve)

En el escenario, una cama y una modesta mesilla de noche al lado. La luz se concentra sobre un joven de unos veinticinco años que reposa tumbado, De tal forma que todo el resto, sólo oscuridad, parece no contar. Con un par de almohadas bajo la cabeza y el brazo izquierdo doblado bajo la nuca, mirando al techo con ojos ilusionados, el hombre, desde su lecho, sueña despierto y proyecta el futuro.

Joven:

Una máquina nuevecita. Que se deslice suavemente, sin esfuerzos. Manejable y ligera. Dócil y obediente, casi como un caballo de carreras. Eso es lo que necesito. El medio de desplazamiento ideal. (Entusiasta igual que un niño preparando su carta a los Reyes Magos.) El modelo que he visto en la tienda era perfecto. Hasta el color resultaba atractivo… Sí, ciertamente sale cara, cómo negarlo… (Titubea sólo por un momento, aunque después parece recu-perar su determinación natural, ésa que tanto admiran cuantos le conocen.) Pero bien vale la pena; la autonomía no tiene precio. (La mirada se le ilumina progresivamente.) No depender de nadie para ir y venir, no tener que pedir favores, ser libre casi como el viento... (La sonrisa se le borra súbitamente del rostro, como si acabase de recordar algo voluntariamente relegado al trastero de la memoria.) Aunque el precio… Si me comprase un coche podría obtener una subvención, podría acogerme al plan PIVE. Sí, entonces el Ministerio de Industria me ayudaría: sería rentable para la economía española. Sin embargo la gente como yo queda excluida, al margen. No encajamos en los esquemas mayoritarios. Ni en sus planes. Somos ese género de estorbo que nunca se sabe dónde colocar: un engorro, un lastre. (Mueve la cabeza negativamente con decisión. Paradójicamente, reafirmando una realidad ple-namente asumida. Porque él está seguro de tener la Razón, ya que no las mezquinas razones, de su parte.) Pero no, no hay nada que hacer: yo soy, definitivamente, hombre de dos ruedas. Sí, eso es lo que necesito: dos ruedas nuevas con las que alcanzar todo mis objetivos. Como cuando me propuse continuar con la carrera a pesar de lo accidentado de mi vida; de todos los baches y obstáculos que se me presentaban por delante. (La desilusión se pinta en su rostro mientras abandona el sueño.) A quién quiero engañar. Es demasiado cara; no me la puedo permi-tir. Ni siquiera dejando de comer durante meses podría. (El radio del foco que ilumina la escena se amplia: ya no alumbra sólo al joven, sino también el ambiente circundante. Ahora el público puede ver, por primera vez, la casti-gada silla de ruedas.) Mi vieja Rocinante y yo habremos de seguir juntos, atados el uno a la otra, aún por mucho tiempo. Debería haber sido jubilada hace bastante. Soñé cambiarla con la ayuda, cuando ésta finalmente llegase; pero ella descansa aún junto a mi cama, fiel como otros no han sabido serlo. (El muchacho se incorpora con dificul-tad y se acerca al borde del lecho. Se sujeta a los apoyabrazos de la silla y, haciendo acopio de disciplinada fuerza, se traslada del lecho a ésta. Lejos de mostrar abatimiento, esperanzado y lleno de energía, irguiendo la espalda y elevando progresivamente la voz, cada vez más firme y segura, mientras coloca meticulosamente las piernas yertas en los reposapiés.) No obstante, tal vez un día… Sí, sin lugar a dudas, un día… Llegarán tiempos mejores: tiempos en los que no exista una Ley de Dependencia, sino para la Independencia. Tiempos en los que no sea sólo la solida-ridad de vecinos y compañeros de clase, que por turnos nos llevan hasta la Facultad y suben a hombros nuestras sillas por las escaleras, la que nos sostenga. Llegará un día en que la justicia sea también nuestra.


Salomé Guadalupe Ingelmo (Madrid, España, 1973). Orientalista y profesora honoraria UAM. Con premios literarios nacionales e internacionales en varios géneros. Sus relatos están en numerosas antologías y, desde 2009, en miNatura. Ha prologado El Retrato de Dorian Gray, y la antología del VIII Concurso Bonaventuriano / USB/Cali, donde fue jurado, así como en el V, VI, VII, VIII Concurso Literario Internacional “Ángel Ganivet” (Finlandia), del que en la actualidad es la Coordinadora. Entre más Ediciones COMOARTES ha publicado su libro de narrativa La imperfección del círculo.