El olor de la ternura
Minuto a Minuto

El olor de la ternura.

 

Desde las primeras horas de la mañana hasta el atardecer, de lunes a sába-

do, la mujer se ganaba la vida limpiando suelos, azulejos, retretes... Por la no-

che, entre cuentos de hadas, gnomos y dragones, y besos, muchos besos, 

acariciaba el rostro de su hijo de seis años hasta que éste se dormía plácida-

mente. Así fue como el niño de entonces y el adulto de hoy aprendió que la 

ternura puede oler a lejía.

 

 Salvador Robles Miras. Vive en Bilbao desde los diez años. Ha publicado una veintena de libros de ensayo, novela, cuentos y relatos.