Dios da la nota.
En el examen de Religión, el profesor había planteado una única pregunta a
sus alumnos de entre trece y catorce años: “¿Quién es Dios?” Sólo le faltaba
por evaluar uno de los exámenes, el de contenido más sorprendente. Dudaba
entre la matrícula de honor o el suspenso, no había término medio. Antes de
tomar una decisión, se concedió una última lectura:
“Cuando juego al fútbol, Dios es el balón; cuando veo una película, la panta-
lla es Dios; cuando leo un libro, Dios es la página; cuando me baño en la playa,
las olas son Dios; cuando escucho un disco, Dios es la canción; cuando beso a
una chica, los labios de ella son Dios; cuando me contemplo en el espejo, Dios
soy yo.”
Al leer lo del beso a la chica, estuvo a punto de decidirse por el suspenso;
pero, en ese momento, sintió una punzada en el corazón, que él, muy devoto,
atribuyó a un aviso del Todopoderoso, así que cogió el bolígrafo y escribió de-
bajo del peculiar texto del examinando: “Cuando el profesor te pone una matrí-
cula, Dios es el profesor”.
Salvador Robles Miras.
Vive en Bilbao desde los diez años. Ha publicado una veintena de libros de ensayo, novela, cuentos y relatos.








