Así que en vez de
entristecerse por la decisión de sus padres, Piringo se molestó por la decisión
tan inmadura que habían tomado.
Pasó una semana y
Piringo fue visitado casi a diario por su padre, auque lo seguía viendo, estaba
aprendiendo acostumbrarse a su nueva forma de vida…esa semana sólo se despegó
de Manchas para ir a la escuela y
para dormir, y eso algunas veces, pues en más de una ocasión metía a su amigo
para poder dormir en paz.
Eran las dos de la
tarde y Piringo llegaba de nuevo a su casa, no había sido el mejor día de
todos, el profesor nuevamente había humillado e insultado a Piringo
públicamente, por que no soportaba la manera en que Piringo le respondía…y es
que Piringo no entendía cómo era necesario pedir permiso para ir al baño, y más
aún que el profesor se negara a tan natural petición. Pero Piringo ya estaba de
alguna forma acostumbrado a no hacer mucho caso a las agresiones que el
profesor le hacía y las que sus compañeros le seguían por ser el profesor el
iniciador de éstas.
Así que un poco
cansado, pero con ganas de olvidarse de todo y jugar con Manchas, llegó a su
casa, al entrar vio de nuevo a su madre en la cocina y con la misma expresión
en el rostro…pareciera que había viajado al pasado y la misma acción se
repitiera.
- Piringo…hemos
regalado a Manchas. Pues ahora con la separación de tu padre, debemos
cambiarnos a una casa más pequeña.
Piringo no podía ni quería
creer lo que escuchaba…sus piernas se vencieron por el peso de su cuerpo, sus
ojos se llenaron de lágrimas, el sollozo de su llanto asfixió su respiración y por
un momento quedó paralizado.
Su madre empezó a
disculparse con él, y a decir tantas palabras como le fueron posibles para
aligerar el peso de Piringo, pero él no escuchó nada más…corrió a su habitación
y de tanto llorar se quedó dormido, con la tristeza en el corazón de quien
pierde a su mejor amigo.
Al día siguiente al levantarse, corrió a la ventana y confirmó lo que en ese momento desearía que hubiera pasado…No, no fue un sueño…Su amigo Manchas… no volvería a verlo nunca jamás.
Marcos Díaz Oriol (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) Sabersinfin.com agradece a Marcos Díaz Oriol su colaboración.








