LAS AVENTURAS MÁS TRISTES DE UN NIÑO FELIZ - Marcos Díaz Oriol
Minuto a Minuto

Índice del artículo

 

 

Así que en vez de entristecerse por la decisión de sus padres, Piringo se molestó por la decisión tan inmadura que habían tomado.

 

Pasó una semana y Piringo fue visitado casi a diario por su padre, auque lo seguía viendo, estaba aprendiendo acostumbrarse a su nueva forma de vida…esa semana sólo se despegó de Manchas para ir a la escuela y para dormir, y eso algunas veces, pues en más de una ocasión metía a su amigo para poder dormir en paz.

 

Eran las dos de la tarde y Piringo llegaba de nuevo a su casa, no había sido el mejor día de todos, el profesor nuevamente había humillado e insultado a Piringo públicamente, por que no soportaba la manera en que Piringo le respondía…y es que Piringo no entendía cómo era necesario pedir permiso para ir al baño, y más aún que el profesor se negara a tan natural petición. Pero Piringo ya estaba de alguna forma acostumbrado a no hacer mucho caso a las agresiones que el profesor le hacía y las que sus compañeros le seguían por ser el profesor el iniciador de éstas.

 

Así que un poco cansado, pero con ganas de olvidarse de todo y jugar con Manchas, llegó a su casa, al entrar vio de nuevo a su madre en la cocina y con la misma expresión en el rostro…pareciera que había viajado al pasado y la misma acción se repitiera.

 

- Piringo…hemos regalado a Manchas. Pues ahora con la separación de tu padre, debemos cambiarnos a una casa más pequeña.

 

Piringo no podía ni quería creer lo que escuchaba…sus piernas se vencieron por el peso de su cuerpo, sus ojos se llenaron de lágrimas, el sollozo de su llanto asfixió su respiración y por un momento  quedó paralizado.

 

Su madre empezó a disculparse con él, y a decir tantas palabras como le fueron posibles para aligerar el peso de Piringo, pero él no escuchó nada más…corrió a su habitación y de tanto llorar se quedó dormido, con la tristeza en el corazón de quien pierde a su mejor amigo.

 

Al día siguiente al levantarse, corrió a la ventana y confirmó lo que en ese momento desearía que hubiera pasado…No, no fue un sueño…Su amigo Manchas… no volvería a verlo nunca jamás.

 

Marcos Díaz Oriol (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Sabersinfin.com agradece a Marcos Díaz Oriol su colaboración.