Expulsan a Silvio Berlusconi del Senado
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28 de noviembre de 2013

Abel Pérez Rojas realiza un enlace hasta Valencia España con Antonia Estarlich* corresponsal de la emisión, quien nos habla acerca de la expulsión de Silvio Berlusconi del Senado de Italia acusado de actos de corrupción y el impacto que tiene.

*Antonia Estarlich Sánchez nació y vive en España, ha escrito un libro y dos obras de teatro, el libro se llama: “Piénsalo bien antes de morir” y sus obras son “¿Quién dice que el cielo es tranquilo?” Y “¿Por qué no rezan los dioses?”.

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Silvio Berlusconi ya no es senador de la República ni podrá volver a serlo en los próximos seis años, o sea, hasta que cumpla 83. Al margen del atrezo y las bravuconadas —los senadores del líder caído guardaron riguroso luto y denunciaron un "golpe de Estado"—, su expulsión del ámbito parlamentario, en el que se mantuvo de forma ininterrumpida desde hace dos décadas, no se ha producido por una oscura confabulación de las fuerzas del mal. Ni tampoco —es justo reseñarlo— porque le haya faltado jamás el apoyo electoral. Sencillamente, el líder del centroderecha italiano ha sido expulsado en aplicación de una ley anticorrupción democráticamente votada que prevé la ilegibilidad o, como en este caso, la expulsión del Parlamento de quienes hayan sido condenados en sentencia firme a más de dos años de cárcel. Y, el pasado 1 de agosto, el Tribunal Supremo condenó a Silvio Berlusconi a cuatro años por fraude fiscal en el llamado caso Mediaset. Los magistrados del alto tribunal, al igual que los jueces de primera instancia de Milán que lo condenaron por abuso de poder e inducción a la prostitución en el caso Ruby, constataron que Berlusconi compatibilizó y mezcló fraudulentamente su vida de político —de segunda autoridad de una gran nación— con la de empresario evasor o corruptor de menores. De ahí que el miércoles 27 de noviembre de 2013 deba de ser subrayado como el día en que la política italiana, tan acostumbrada a protegerse a sí misma, decidiera dar el paso y deshacerse, con la ley en la mano, de quien la ha emponzoñado durante las últimas dos décadas. A las 17.43, Silvio Berlusconi perdía su escaño de senador y, con él, su protección parlamentaria, ese blindaje tan eficaz para quien —como señala la sentencia del caso Mediaset— padece una irrefrenable "tendencia a delinquir". (Fuente: http://internacional.elpais.com)