Codo de niñera
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codo_de_ninera24 de enero de 2012

La subluxación de la cabeza del radio (hueso que forma parte del antebrazo) constituye un problema frecuente en la ortopedia pediátrica particularmente en menores de 5 años de edad.


La palabra luxación se refiere al fenómeno en que una articulación se sale de su lugar. Como en el antebrazo tenemos dos huesos llamados cúbito y radio, el hecho de que este último sea el único que se deslice, da origen precisamente a la palabra “subluxación”, es decir, una “luxación incompleta o parcial”.


Se le ha denominado de muchas formas: codo dislocado en niños, subluxación del codo, luxación parcial del codo y codo de niñera (nursemaid’s elbow en inglés), entre muchos otros nombres.


Sin que sea reflejo de otra enfermedad, lo que sucede es que la enorme capacidad elástica de algunos niños condiciona que al levantarlos de los brazos o manos inclusive jugando, al tratar de evitar una caída tomándolos con brusquedad, cuando el niño que es llevado del brazo gira bruscamente o incluso con una simple caída, ocasionan que el ligamento que rodea el extremo del hueso, de repente quede entre la cabeza del cúbito y la del radio.


La primera manifestación que es particularmente llamativa está representada por un dolor extremadamente intenso, inmovilidad y sobre todo, el bracito pegado al cuerpo, mostrando la palma de la mano hacia abajo, lo que se denomina en medicina pronación. A pesar de lo aparatoso del cuadro, definitivamente no se trata de una enfermedad grave y es potencialmente benigna en la gran mayoría de los casos porque no deja secuelas; sin embargo, como suele ser frecuente la recaída, es decir, que se vuelva a dar, vale la pena expresar una serie de consideraciones que deben enfocarse a una acción preventiva y comprensiva, pues no son raros los casos en los que, por un lado, se da una sospecha infundada de maltrato y por otro, la descalificación de los médicos quienes ignorando las causas de este problema, reprenden y difaman a los padres de los niños, sin tomar en cuenta que es algo que a todos nos puede suceder.


Es importante destacar que el tratamiento es bastante simple en manos de un especialista; contrariamente a las lesiones que pueden ser secundarias al manejo inoportuno e improcedente por parte de quiroprácticos inexpertos que tienden a extender la extremidad con fuerza y rapidez, condicionando lesiones de todos los ligamentos en la articulación.


La colocación del hueso en su lugar debe llevarse a cabo lo más pronto posible y en una forma tan suave como gradual. El objetivo de la maniobra de corrección, consiste esencialmente en que la palma de la mano que se encuentra hacia abajo, pueda rotarse de modo que quede hacia arriba. Al momento de llevar a cabo esta operación, se experimenta una especie de “chasquido” que marca la reubicación del hueso y del ligamento. Posteriormente se lleva a cabo una suave tracción y una flexión del codo, pegándolo al cuerpo del niño.


En la medida que pasa el tiempo, si no se resuelve la luxación, se acentúa una contractura de los músculos y además de remediarse en una forma más compleja, puede llegar a ser necesario inmovilizar el brazo por un periodo prolongado. La complicación mayor es la incapacidad, a la larga, de poder estirar el brazo en toda su extensión, aunque en algunos casos, la reducción se da en una forma espontánea, es decir sin necesidad de manipulación.


Imagino el nombre injusto de “codo de niñera” pues es común que se atribuya erróneamente a maltrato infantil, con una visión misógina a mujeres que tienen a su cuidado, niños de familias acomodadas. El punto es que los padres deben estar bien informados sobre esta patología, evitando estirar los brazos, ni siquiera para cargarlos, teniendo como recomendación la elevación por la cintura o las axilas. Del mismo modo, al aprender a caminar, no es recomendable llevarlos de una mano sino tomándolos por ambos brazos o axilas. Finalmente, la brusca reacción para evitar una caída en un niño, tomándolo por el antebrazo es uno de los factores de riesgo más importantes para condicionar la  subluxación de la cabeza del radio, que en caso de darse, no debe generar alarma y la primera medida es, sin duda, llevar al niño con un ortopedista.


Jose_Gabriel_Avila-Rivera

 

José Gabriel Ávila-Rivera es médico egresado de la BUAP, especialista en Epidemiología e investigador del Proyecto de Salud Ambiental y Humana, Departamento de Agentes Biológicos, Facultad de Medicina de la BUAP.

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