Palabra y espiritualidad, vía para superar la adversidad (Artículo)
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21 de marzo de 2021



Cuando la tormenta pase, y se amansen los caminos y seamos sobrevivientes de un naufragio colectivo, con el corazón lloroso y el destino bendecido nos sentiremos dichosos tan solo por estar vivos…Es así como representamos la esperanza de un nuevo porvenir, donde el valor de la palabra redime una realidad en crisis.

En el agobio por el confinamiento, lo incierto del futuro que nos espera durante este periodo de pandemia del Covid-19, el mundo es un escenario de desastre, la desigualdad social, la precariedad de medios de supervivencia, el temor y debilidad del hombre es un reto a nuestra capacidad de resiliencia.
¿Representa este periodo un parteaguas como línea imaginaria de un antes y un después, para cambiar el flujo de nuestras acciones, y sentimientos?

Si adversidad se conceptúa como evento desfavorable y resiliencia como capacidad del ser humano para superar circunstancias adversas y potencialidad al bienestar, entonces, ¿podemos comprender el planteamiento sicológico cuando expresa que en las emociones positivas predomina el valor del bienestar y movilizan recursos para cultivar la fortaleza? ¿considerar que esta experiencia dolorosa sea un medio para mejorar y salir fortalecidos de ella? y añadimos otra pregunta, ¿cuáles son los medios a nuestro alcance para lograrlo?

Dicen los neuropsiquiatras que debemos trabajar en el desarrollo de la resiliencia para poder afrontar adversidades: siendo conscientes de nuestras debilidades y fortalezas. Establecer metas, razonables y estimulantes. Ser conscientes de la responsabilidad y el impacto positivo o negativo que tienen nuestras acciones. Pensar en un futuro promisorio a través de ocupaciones y actividades que mejoren nuestro sistema inmunológico. Buscar medios para una mejora continua de nuestras actitudes, mantener nuestras relaciones sociales, cultivar las amistades en la solidaridad, la compasión del dolor ajeno, y la práctica de los valores humanos. Apelar al buen humor, la música, las artes, la lectura son medios efectivos e invaluables para sostenernos y salvar momentos de crisis. La influencia de la palabra objetiva que inspira al poeta que canta diviniza, juzga y condena acciones cotidianas con la inspiración subjetiva del espíritu para reencarnar en lágrimas, suspiro, añoranza impotencia o decisión. La palabra en la prosa de artículos que plasman ideas coherentes, discursos en línea recta que brindan sentido de convicción, para reflexionar retando a la razón o dejarse llevar por el ensueño del espíritu. La reflexión del filósofo, con el planteamiento histórico del razonamiento teórico sobre el conocimiento crítico del pensamiento y las acciones humanas. La palabra en el artículo científico, con su léxico formal y especializado. En el adoctrinamiento de una religión. En el buen deseo de los mensajes cotidianos que despiertan sentimientos y emociones a veces reprimidas. En el discurso político, que informa, enoja o anima. La palabra constituida de voz racional que al influjo del espíritu guía a valores profesados.

¿Palabra, concepto conectado al espíritu? soplo divino, que anima al cuerpo?

Al respecto, además de la palabra, ¿la tentativa religiosa a través de la espiritualidad será retorno a la gracia de Dios, un salto de salvación, un regreso al amparo de lo absoluto que nos dará el milagro de la Teofanía?

Si la adversidad se caracteriza por desgracia de perder la vida, lo amado; la palabra y la espiritualidad, es un volver a la esencia, un regreso al espíritu, al valor del absoluto. Espiritualidad contacto directo con Dios, voz interior, un mirar hacia adentro, valioso instrumento no significado de persignación constante, porque la religión no es una, son cientos, pero la espiritualidad es única, es comunicación razonada, conocimiento y cultivo de la esencia inmaterial de uno mismo, conciencia de una parte del hombre ligada a lo Supremo.

Espiritualidad en la filosofía budista es conciencia individual, que alcanza el bien supremo para una vacuidad sin sufrimiento. En el hinduismo estado de desapego, paz interior para conectarse con el absoluto.

El camino espiritual según el budismo, es el proceso para atravesar nuestra confusión, un estado despierto de la mente para utilizar nuestro estado físico, enseñanza de carácter pragmático y experiencial destinada a erradicar el sufrimiento, un despertar a nuestra verdadera naturaleza, para reconocer que el motivo de nuestro sufrimiento está en nosotros mismos.

La palabra es revelación divina, y por lo tanto, es espiritualidad en el sentido profundo de su significado.

Usted tiene la palabra. ¡Salud señores!

Referencia bibliográfica.
Budismo y camino espiritual.com

 

Merced Sarahí Jarquín Ortega es originaria de la Sierra Sur del estado de Oaxaca. Autora de múltiples cuentos, ensayos, poemas y novelas. Ha participado en diversas antologías literarias. Es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin.
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