Política
Minuto a Minuto

 

18 de agosto de 2019

 

Palabra de Mujer

 

¿Qué hubiera ocurrido si desde el mismísimo momento en el que se detecta el incremento y/o la presencia de muchos más tipos de violencias en contra de las mujeres, las autoridades de cualquiera de los niveles de gobierno, hubieran echado mano de los estudios, investigaciones, indicadores, protocolos, ya elaborados? De los Tratados Internacionales que como país hemos suscrito, y dar el primer paso: Reconocer que la violencia de género tiene una raíz estructural.

Tal vez si eso hubiera ocurrido, las instituciones públicas pero también las privadas, hubieran asumido la responsabilidad del importante papel que desempeñan, tanto en su producción o (re) producción y su legitimación y la hubiesen abordado de manera seria tanto en los espacios educativos, los laborales y hasta en los familiares.

Sin dejar de reconocer algunos avances dispersos, en lugar de ello, con la misma velocidad con la que se incrementa la diversidad de delitos en contra de las mujeres; conocemos de violaciones a los debidos procesos, de manipulación en las investigaciones, de re victimización de las víctimas o su conversión a victimarias; si denuncian, se pone en duda lo declarado por las víctimas, si no se denuncia, se sigue naturalizando las violencias. Y hemos sido testigos/as de las complicidades, impunidad y corrupción que permean en las investigaciones relativas a cualquiera de los tipos de delitos cometidos contra mujeres, hasta llegar al momento actual: Un clima generalizado de violencia.

¿Cuántas mujeres son acosadas, hostigadas, drogadas, vejadas, abusadas, ultrajadas, violadas, desaparecidas o asesinadas? Muchas veces ni siquiera contamos con cifras oficiales.

¿Cómo en otras épocas las mujeres exigían sus derechos? ¿Es una provocación a las autoridades realizar protestas para exigir derechos? No lo creo.

La protesta es un derecho que tenemos la ciudadanía cuando queremos visibilizar la ineficacia de las autoridades para atender un problema que se ha desbordado: la Violencia en contra de las Mujeres.

Es cierto, una línea muy delgada, casi imperceptible, hace la diferencia con una protesta que se sale de control; sin embargo algunos números nos remiten al origen de las manifestaciones que hemos visto en los últimos tiempos en nuestro país y en el estado de Puebla.

En datos de ONU-Mujeres cada día mueren 9 mujeres, 6 de cada 10 enfrentan incidentes violentos diversos, 41.3% de mujeres han sufrido violencia sexual. El Sistema Ejecutivo de Seguridad Nacional de la Secretaria de Seguridad Pública (SESNSP) documenta que durante el primer semestre de este año, se han presentado 11 mil 691 casos de abuso sexual, 1 mil 976 de acoso, 98 mil 258 de violencia familiar. Y qué decir de los altos niveles de muertes maternas, o la falta de acceso a nuestros derechos de salud sexual y reproductiva.

Puebla ocupa el primer lugar en violencia familiar, 7 de cada 10 mujeres son víctimas de cualquiera de los tipos de violencias, se han registrado más de 50 feminicidios durante el 2019, tenemos declarada una Alerta de Violencia por razón de Género en 50 municipios del estado.

En todo, mayoritariamente nos enfrentamos a la falta de respuestas institucionales.

Por eso no coincido con las voces que señalan que cuando las mujeres protestan, -desde sus diversas formas-, es una provocación para las autoridades. No lo creo. Lo que sí creo es que el repudio, el hartazgo ha llegado a un momento muy delicado.

Por ello las autoridades federales no deben continuar aislando esta problemática al considerarla como “un mero tema de mujeres”, porque no es así.

Las instituciones de los tres niveles de gobierno, no son y no deben comportarse como simples espectadoras o testigos de la violencia o retomarlo solo cuando se presenta un reclamo; todas las Instituciones harían bien -como lo sostiene Lucía Núñez- en “ (…) diseñar una estrategia integral, que promueva cambios estructurales y ponga en el centro las políticas de prevención y reparación, las cuales además, estén encaminadas a modificar las relaciones de poder en los diversos ámbitos eliminando la segregación por sexo, tanto horizontal como vertical (…)”.

Porque lo que se exige en estas manifestaciones son respuestas institucionales. Se exige ser escuchadas. Se exige que las complicidades, corrupción e impunidad no sigan provocando que los crímenes se queden sin castigo. Este es el reclamo de millones de mujeres y este es el origen del enojo acumulado.

Aún por encima de que los actos vandálicos son reprobables. Bien se ha dicho: En estas manifestaciones no estamos reproduciendo las violencias a la que nos enfrentamos las mujeres, porque no es la misma, nosotras no estamos matando, ni violando…

¿Es una provocación a las autoridades realizar protestas para exigir derechos? No lo creo.

 

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Palabra de Mujer Atlixco
@rgolmedo
ociogarciaolmedo.blogspot.com

 

 

18 de agosto de 2019

 

La Historia Jamás Contada

 

La proximidad del regreso a clases de los estudiantes de Educación Básica, ahora con los nuevos recursos y enfoques establecidos por la reforma express aprobada -¿y discutida?- por la mayoría legislativa, no puede sino ponernos a pensar a quienes siempre hemos percibido el anacronismo fundamental de la Educación -y el sistema educativo en general- respecto a los tiempos que corren, lo mismo ahora que hace 50 años, cuando el tan elogiado PLAN DE ONCE AÑOS del Secretario Jaime Torres Bodet.

Y es que la Educación siempre parece ir a la zaga tanto de las aspiraciones como de las necesidades reales de la nueva generación para la que supuestamente ha sido remodelada, quedando al final como la suma de las mismas viejas prácticas e ideas más los “nuevos” caprichos –de corte ideológico, ni siquiera técnico- de los recién llegados al Poder político del País y su corte de asesores.

Comenzando por la conocida imagen, no por simbólica menos significativa- de la muchacha-Patria de Jorge González Camarena en los libros de texto gratuitos, como en tiempos de Adolfo López Mateos, cuando el proyecto era convertirnos a todos los escolares –incluyendo los urbanos- en artesanos orgullosos de nuestras “raíces”: la viva afirmación de un mexicanismo (versión PRI) que se alzaba frente a un Mundo que se internacionalizaba inexorablemente. (Por supuesto, sin llegar al grado de discordar con los sacrosantos intereses geopolíticos de los Estados Unidos, representados entonces por el Presidente amigo Mr. John F. Kennedy.)

Es decir, parece que nuevamente se trata de injertar en los más jóvenes una mitología nacionalista ad hoc que les permita sentirse importantes a pesar de estar en los hechos tan desvalidos y frustrados como lo estuvimos nosotros en nuestra época, circunstancia que eventualmente sería un factor clave de la gran rebelión ocurrida a finales de la década. (Cabe recordar aquí la alusión de Díaz Ordaz a las “ideas exóticas” que para él habrían descarriado a una juventud mexicana esencialmente nacionalista.)

Como puede verse, pese a todos los cambios ocurridos en la sociedad mexicana de 50 años a la fecha, especialmente los que manifiestan una constante modernización en cuanto a estilos y objetivos de vida –que también se daba entonces, como nos consta-, los actuales responsables de la Educación, función cuyo propósito general es precisamente dotar a las generaciones emergentes de los conocimientos y habilidades idóneos para desenvolverse exitosamente en un medio en permanente EVOLUCIÓN, optan por volver a un Pasado idílico sin correspondencia con la Realidad de entonces, un experimento que demostró no ser viable y, predeciblemente, tampoco lo será ahora.

En estas condiciones, lo más sensato desde el punto de vista histórico, sería cancelar este DÉJÀ VU de facto y plantear algo que vaya más de acuerdo con la dinámica social que ahora mismo podemos observar, aprovechando la experiencia de una generación que vivió en carne propia este fiasco y sus consecuencias, dejando de escuchar a los nostálgicos de una época que, si alguna vez existió, HACE MUCHO QUE DEJÓ DE HACERLO.

 

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

5 de agosto de 2019

 

Código 3… Policía en camino



Es increíble, que, ante la falta de resultados positivos en el tema de la Seguridad Pública en el municipio de Puebla, y aún en contra de las promesas y compromisos del Gobernador Luis Miguel Barbosa en su toma de protesta como cabeza de la nueva administración en nuestra entidad poblana, Claudia Rivera, una vez más, se pitorrea de la ciudadanía, además, de nueva cuenta de los posicionamientos del hoy gobernador de la nuestra entidad.

No cabe duda que su falta de compromiso es mayúscula para con el municipio que le tocó por pura suerte suerte gobernar (que no haber ganado ese derecho por méritos propios), pero, además y en honor a sus traiciones pasadas, una vez más demuestra su indolencia a los compromisos y palabras del Gobernador Barbosa, como haciendo honor a las deslealtades que a éste mismo señor le hizo en tiempos de campaña.

Sr. Gobernador, es usted el gobernador democráticamente electo en nuestro, en mi estado y en la democracia existe el compromiso tácito de respetar la voluntad popular, el deseo de cada uno de los que habitamos en esta bella entidad, tenemos la esperanza de que tenga éxito, que le vaya bien y de que usted cumpla con sus compromisos, pero sobre todo ese de: ¡Yo no les voy a fallar¡ tan contundente que seguramente hizo vibrar el recinto donde usted lo pronuncio y protesto en beneficio de la entidad.

Por tal motivo, es al menos en mi caso, el deseo más grande que las cosas funcionen y que de una vez por todas, los poblanos en nuestra totalidad, nos unamos en beneficio de ésta bella tierra que todo nos da a cambio de trabajo honesto y verdadero, ya la campaña termino, ya los intereses partidistas deben quedar atrás y ahora toca, como usted lo dijo, “Gobernar para todos los poblanos”, pero en eso va intrínseco el tema de la seguridad que tan bien definió en su problemática de trabajo en donde definió el mayor problema sin pelos en la lengua “La Seguridad no es percepción, es realidad”.

Le pido de favor y seguramente en esta petición, se encuentran las palabras de cientos de miles y millones de poblanos que habitamos esta Puebla capital y en lo general, pero que aquí en algún momento del día trabajan, para que acabe con el Cinismo, la Indolencia y la Ignorancia de Claudia Rivera al sostener y defender lo indefendible, y mantener contra viento y marea a una Secretaria de Seguridad ignorante, inexperta y poco honesta, por que no es honesto el aceptar un trabajo para el que no se tiene capacidad, eso es robar a la comunidad o en el mejor de los casos, fraudar a la misma, que diferencia hay entre ella y cualquier delincuente de estos temas.

Se encuentra usted en una Puebla, cansada, lastimada y engañada por muchos actores políticos, que solo se interesaron por llenar sus bolsillos, tenemos el sueño y la esperanza que usted, de verdad ponga la diferencia, se encuentra usted en una Puebla dolida y saqueada, por ésos políticos de quinta y que ninguno de ellos se ha comportado como estadistas.

Y por último señor gobernador, se encuentra usted durmiendo con el enemigo, que cinismos encontramos en las palabras de Claudia Rivera al decir que no se siente aludida por sus importantes declaraciones y que se moverá (a mi entender) por sus propios resultados, defendiendo su enfermiza relación con la Pequeña e ignorante Lulú personaje, (esta tal rosales) cuyo único chiste es ser la protegida con dos o tres actores de nuestra entidad cuyo conocimiento en seguridad da mucho que desear pero que a ella deben como lo grita algunas tareas en sus clases de posgrado.

Señor gobernador, el Cinismo, Ignorancia e Indolencia les duele, nos duele a los poblanos que tenemos una presidenta que le mueven sólo sus intereses y filias personales “Cinismo, Ignorancia e Indolencia” que a mi me suenan a, no lo pelo, no se y me vale madres…

¿o no?

Juzgue usted.

 

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11 de agosto de 2019

 

Un Nuevo Comienzo

La política es el arte de unir a las personas para alcanzar un propósito personal, para alcanzar un propósito común que generalmente mejora la situación actual y crea escenarios de esperanza de un mejor porvenir.

Por esta razón, toda actividad humana conlleva a hacer política, algunas veces buena, otras no tanto, pero todo es política.

La participación en esta actividad requiere disciplina, dedicación, tiempo y recursos para que sea efectiva. Requiere de lealtad y compromiso con uno mismo, para serlo con los demás.

La tarea de convocar es el punto de partida de la política; luego hacer un diagnóstico de la situación y proponer soluciones y, finalmente, es indispensable pasar a la acción, hacer que las cosas sucedan.

Sólo la participación garantiza un adecuado diagnóstico de la situación y la posible integración de políticas públicas; atender los problemas públicos con la participación de los interesados.

Y no es por lo tanto “lo que diga mi dedito” o levanten la mano los que quieren esto o aquello.

La política pública requiere de un diagnóstico serio y la obtención ordenada y fundada de propuestas de solución.

Hay una grave confusión entre programas de gobierno y políticas públicas, lo cual ha llevado a la imposición de caprichos o necedades que afectan el desarrollo de las comunidades.

Es cierto que la gente sabe lo que hay que hacer, pero hay que diferenciar claramente entre deseos y necesidades reales. Hay que conducir ordenadamente las soluciones. Hay que diferenciar aspectos como apoyo al ingreso o mejoramiento de los ingresos. Separar aquellos apoyos que la gente consigue mejor y ayudar en aquello que los ciudadanos no pueden obtener.

La participación política requiere de líderes que la promuevan, que inviten a los ciudadanos a la acción para tener un mejor entorno de vida.

Por ello adquiere relevancia el ejercicio democrático que este fin de semana llevó a cabo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para la renovación de la dirigencia nacional.

Este partido que ha formado líderes que hoy son activos importantes en otros institutos políticos, ha contribuido a dar estabilidad social a México y ha creado las instituciones que hoy rigen la vida nacional.

Reprobables acciones de corrupción de algunos de sus militantes han provocado que la sociedad le de la espalda y lo haya enviado al tercer lugar de importancia entre las fuerzas políticas.

Pero en el PRI no todos somos corruptos y hoy durante este proceso de renovación de dirigencia hay una gran oportunidad para reorientar el actuar partidario, volver al origen y retomar las banderas de las causas sociales, a estar nuevamente cerca y entre la gente para recuperar la confianza de los mexicanos.

Con Alejandro Moreno Cárdenas y Carolina Giggiano Austria, militantes que iniciaron desde abajo y cuentan con una gran trayectoria y experiencia, no hay duda que el PRI podrá resurgir para seguir siendo una real y efectiva opción para el desarrollo de México.

La política todavía sigue siendo la mejor estrategia para resolver los problemas sociales y el PRI renovado seguirá siendo la fuerza impulsora de la sociedad.

Nos guste o no la política, siempre hay que estar cerca de donde se toman las decisiones para poder influir.

 

Alberto Jiménez Merino. Director Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas (CIAT) Puebla.

 

5 de agosto de 2019

Palabra de Mujer


Mi partido político el Partido Revolucionario Institucional (PRI), inició un proceso de renovación de la dirigencia nacional que cubrirá el período estatutario del 2019 al 2023, el método aprobado fue Consulta a las Bases.

La fecha señalada para la elección interna será el próximo domingo 11 de agosto, podremos votar, quienes somos miembros afiliados registrados en el padrón de registro partidario, que podemos consultar en la página del PRI nacional. Lo que aún no sabemos es la ubicación de las casillas que se instalarán en el estado de Puebla, para saber los lugares a los que deberemos acudir. En aras de la transparencia y la buena conducción del proceso interno, esperamos conocerla a la brevedad.

Abordo el tema, no sólo por la importancia que como militante representa este proceso, hoy inmerso en un estado en el que por tercera ocasión hemos conocido la derrota en el cargo de gobernador; lo hago también porque tenemos la obligación de explorar el futuro del PRI vinculado al sistema de partidos políticos, a partir de lo que desde el ejercicio del poder actual a nivel nacional estamos atestiguando.

¿Para qué queremos un proceso interno de elección de nuestra dirigencia?

¿Queremos en Puebla que continúe aflorando en toda su magnitud las inercias y los vicios de antaño?

¿Queremos seguir desprendiéndonos de nuestros principios y con ello negar los 80 años de estabilidad política y progreso social que construyó el PRI en el estado y en el país?

¿Olvidamos que en Puebla, ocho años con gobernadores adversos, generó una gran desbandada de priistas, primero hacia el PAN y su alianza y hoy hacia MORENA y sus aliados?

Y a pesar de muchos, aquí estamos, una militancia que no sólo la conforman los/as actores políticos que hemos tenido la oportunidad de ocupar alguna posición de representación política; la conforman y la sostienen todas y todos los militantes que con sus diversos liderazgos se encuentran a lo largo y ancho de nuestro estado. Que siguen creyendo en el PRI, muchos románticos pero con la flama del orgullo de pertenencia priista, y esto es producto de que el priismo poblano tiene arraigo, tiene historia. No en balde el número de militantes registrados nos ubica en los primeros tres lugares de mayor registro de militantes priistas en el país.
Por eso importante la elección interna del PRI para Puebla y para el país, por eso tenemos que decir ¡Basta! , no queremos más un partido enano que solo sobreviva en los terceros lugares en las elecciones.

Tenemos que reconstruirnos en torno a un partido político, fuerte, sólido, estable, que actúe en honestidad y con seriedad. Nuestra preocupación actual debe ser el futuro inmediato del PRI convertirnos nuevamente en una opción para la ciudadanía. Obligado, porque este país y este Estado necesita un PRI fortalecido que pueda ser el contrapeso del gobierno de un solo hombre, que si no logra controlar a los propios, se vislumbra la posibilidad de un colapso de partidos políticos en nuestro país, que nos convierta ya no en Venezuela, sino en Filipinas o hasta en Perú en que el Presidente “cerró” el Congreso, para mantener su poder ilimitado por una década.
Por eso priistas, el 11 de agosto debemos salir a votar.

Vamos a votar por nuestras causas, esas causas que nos unen a los priistas de cepa.

 

@rgolmedo
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Palabra de Mujer Atlixco
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