Ser o No Ser Individuo
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

8 de agosto de 2014
 
- La Historia Jamás Contada -
 

Con la llegada de los tecnócratas al poder en los años 80, comenzó también una campaña de adoctrinamiento masivo para “(re)integrarse a la comunidad” –así, en abstracto-, como si se tratara de un arquetipo que todos traemos y con el que basta identificarse para alcanzar el ser, en este caso, SOCIAL. Este exhorto moral –era eso- resultaba enigmático para quienes habíamos crecido en una época que se esperaba exactamente lo contrario: ser uno mismo.

Pero este tipo de llamado tenía una historia –de hecho, la Historia- detrás. La referencia obvia y, en cierto modo, cercana –por estar más que documentada- es el nacionalismo “sintético” del cardenismo, cuando el Gobierno federal encargó a un selecto grupo de ideólogos –en el sentido original de la raíz eidos: imagen- definir “lo mexicano”, confeccionar el mural de la mexicanidad, literalmente. Incluso, hacia el final de este periodo se creó el Instituto Nacional de Antropología e Historia, con una intención más ideológica que científica. Muchas cosas que en la cultura popular pasan por “mexicanas”, no lo eran antes de esa gran composición artística de la Identidad Nacional.

En la era tecnocrática, sin embargo, se le hicieron ajustes, fundamentalmente para borrar todo vestigio de “PRIsovietismo” –sovietismo mexicano- y dar cabida a una modernidad de Derecha a partir de la imagen de un México AÚN NO “contaminado” por exóticas ideas –según Díaz Ordaz- de lucha de clases, socialismo y similares; cuando todos los mexicanos, cualquiera fuese su posición social o punto de vista individual, podían sentirse unidos en un sólido nacionalismo representado por los símbolos patrios, reforzados además con la campana de Dolores y la primera edición de la Constitución. Otra vez el mito de la “comunidad” pero en versión medieval, con todo y peregrinación: el Paseo de los Símbolos Patrios de 1985.

pedro infanteLas cosas no quedaron ahí, pues cada vez resultaba más claro que la “comunidad” no era otra cosa que la imagen idealizada de la sociedad colonial o incluso la comunidad indígena, pero presidida por un cura, como en película de la Época de Oro del cine nacional –todo es ideología-, con el individualista, el outcast –fuera del molde- como amenaza potencial a ese sistema social supuestamente armonioso. Así pues, para los tecnócratas actuales –como lo fue para sus equivalentes de épocas pasadas-, la única salida posible de la crisis de la postmodernidad es volver a los viejos valores, creencias y costumbres, tener fe en su fuerza intrínseca para componer, sanar o reconstruir el Mundo –o “tejido social”, como se dice ahora-. La vuelta al pensamiento mágico-religioso como alternativa al conocer objetivamente la realidad y las posibilidades de intervenir en ella para cambiarla.
 
Es esto lo que está en el fondo de la cuestión, los dos términos del dilema shakespeariano del título: regresar al regazo de la Madre (Iglesia, familia, comunidad) y esperar que todo se componga o actuar por uno mismo, solo, individualmente para cambiar las cosas.
 
Imagen: sitioexpresodemedianoche.blogspot.com
 
Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.
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