31 de enero de 2013
La práctica política de quienes adoptan el rol de político profesional, no es otra que la de promocionarse como tal. Las formas de promoción han sido diversas y están relacionadas con el tipo y grado de desarrollo de la sociedad y del tipo de Estado nacional que la contiene. México es un país rico en este tipo de ejercicio en ese camino escabroso y difícil de andar, actuar, asumir el comportamiento de político adquiere sus propios matices. En principio la mercadotecnia económica invadió a la política, hoy día los políticos apuntalan al mercado económico promocionando se bajo lavandera de promocionar objetos de la economía.
Con la introducción de la mercadotecnia dentro de la economía con el fin de impulsar al mercado económico, pronto saltó hacia la política para crear y fomentar el mercado político. Así, antes de las reformas estructurales de diciembre de 1982, en la elección presidencial de ese año irrumpieron las primeras encuestas y sondeos de opinión para conocer las preferencias ciudadanas del candidato presidencial del PRI; con esto se dio principio a la medición de los políticos como una actividad necesaria para los momentos de la competencia que pronto llegarían. Los textos como el de Edmundo González Yaca sobre propaganda política, se hicieron necesarios, pero exigieron el acompañamiento de nuevas disciplinas para una mejor explotación del nuevo mercado –el político-
Con la adopción neoliberal-social del Estado mexicano hecha pública el 28 de diciembre de 1982 y el 3 de febrero de 1983, pronto se reducirían a los políticos a instrumentos de mercado y de la mercadotecnia, para poder ser vendidos por votos dentro del naciente mercado político. El colapso del PRI en las elecciones de 1988, y el impulso de una competencia electoral nacional en tres fuerzas políticas, obligó a una hacer una reingeniería institucional para responder a la llegada de elecciones competitivas. No obstante la creación del IFE en 1990 y las reformas siguientes, fue hasta la reforma electoral de 1996, cuando la libre competencia entró al mercado político de manera plena; por supuesto, con regulación apropiada, la cual produjo altos dividendos a los empresarios de radio y televisión. La promoción de ciudadanos para asumir o continuar con tareas de político profesionales, llegó a todos los rincones del país adoptando las más inimaginables formas de promoción individualista. Este fenómeno produjo en el 2000 escándalos nacionales como “el Pemexgate” y “los amigos de Fox”.
En las elecciones federales del 2006, bajo los supuestos de la utilización de recursos públicos para promocionarse políticamente servidores públicos y promocionar a aspirantes a puestos de elección popular, una vez derrotadas las izquierdas mexicanas, éstas promovieron una reducción del ejercicio mercadológico de tipo privado de los candidatos, quisieron controlar y de hecho se controla el sistema de precampañas, además se buscó frenar el uso de recursos públicos destinados a la promoción de la imagen personal de funcionarios y políticos sustituyendo la imagen institucional por la imagen personal del funcionario. Reforma plasmada en el artículo 134 de la Constitución federal, peor la fuerza del neoliberalismo es mayor y ni la Constitución, ni la ley, han podido frenar los lógica de competencia natural del mercado que ahora se ha apropiado y adelantado a la mercadotecnia política. Programas de radio, revistas, diarios, títulos profesionales y demás, se promocionan por todos lados dentro del mercado económico con fines políticos. Mientras el espíritu del artículo 134 se mantiene incólume.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.








