Hoy como como en el principio de los tiempos la seguridad pública sigue siendo una utopía.
Marco R. Quesada
Para Platón una ciudad o Estado estaba compuesta por tres elementos que a saber eran: los artesanos, que comprendían básicamente todos los oficios, es decir el pueblo; los militares o guardianes, (policía) y los filósofos que devenían en gobernantes.
De estos tres grupos los militares tenían como función proteger al pueblo de posibles ataques o amenazas extranjeras, también, tenían la obligación de mantener el orden dentro del territorio que conformara el Estado, estos guardianes recibían una formación especial ya que debían ser educados en un principio por medio de fabulas e historias llenas de fantasía y que les recordaran qué por muy fuertes y poderosos que fuesen no podían ni debían desobedecer ni rebelarse en contra de los gobernantes, de ésta manera los filósofos se asegurarían de no perder el poder.
Ahora bien cuando el hombre decide dejar de lado la ley natural, que le permitía hacerse justicia por su propia mano, al pactar con otros hombres establece al Estado para que éste le proporcione bienes y servicios, y entre estos destaca el de seguridad pública, todos sabemos que el Estado debe proveer un sentimiento de paz y serenidad a sus miembros y hacerlos sentirse seguros dentro de su territorio.
Por otra parte existen registros que con el paso del tiempo han ido modificando su significado y tal es el caso de la voz policía, la cual tiene raíces griegas que se referían a la ciudad o ciudad – estado y esta hacía alusión concretamente a la constitución del Estado en cuanto a ordenamientos se refiere, y éste ordenamiento contemplaba ideas de las conductas humanas y del Estado mismo, posteriormente el registro se modifica con una influencia latina y llega al español ya como policía.
Ahora bien el término policía se entiende como el ente que debe vigilar el orden público y mantener la seguridad de los ciudadanos.
También es entendido como el conjunto de funcionarios que obligan el funcionamiento de la ley, igualmente se le define como un cuerpo que debe asegurar el orden público interno, para prevenir y eliminar situaciones que perturben la paz.
No obstante desde hace algún tiempo cuando nos referimos al orden interno hablamos de Seguridad Pública la cual tiene que ver con el bienestar de la sociedad y que los individuos se sientan libres, confiados y seguros dentro del territorio y desde luego la seguridad publica va de la mano con el Estado de Derecho, que en México parece, en ocasiones, no existir ya que constantemente los derechos humanos de los mexicanos son violados.
Aunado a esto, esta reflexión tiene como base un hecho que me avergüenza como mexicano y que me llena de rabia como ser humano, y la vez es un llamado a unir fuerzas y que todos aquellos que hayan pasado por una situación similar no se queden callados y juntos formen una sola voz que sea escuchada por las autoridades, por mi parte si por decir lo que pienso y lo que sucedió llego a sufrir algún accidente, percance o algo que ponga en peligro mi existencia, bienes y salud y la de mi familia señalo directamente como responsable a quien brinda seguridad pública en este país en todos sus niveles.
Una vez hecho esto procedo entonces a relatarles uno de los tres casos que escuché esta semana, reservándome el derecho de cambiar el nombre real, claro por seguridad de quien me confió su historia.
Era una noche común, prácticamente como todas las noches del mes de junio, la hora, aproximadamente las 23:30, José Luis circulaba en su vehículo a una velocidad moderada, de pronto un vehículo de la policía se coloca detrás de su auto, enciende la torreta y empieza a realizar cambio de luces, José Luis se detiene, un agente desciende de la patrulla y le solicita amablemente que baje del auto, la razón “se está realizando un operativo anti alcohol” por lo tanto deben verificar que no haya ingerido bebidas que contengan alcohol, situación que no preocupa a José Luis ya que no ha consumido bebidas embriagantes.
En el momento que desciende del auto, le indican que saque todo lo que contengan sus bolsillos y lo coloque sobre la cajuela de su auto, acto seguido le dicen que los acompañe a charlar a un lado de la patrulla, cuando llegan a la unidad lo esposan y lo trepan a la misma, lo que sucede después es verdaderamente una pesadilla, ya en la patrulla sus pertenencias son depositadas en una bolsa, (anteojos, celular, billetera, reloj, anillo de matrimonio, su medalla de bautizo y monedas) lo golpean en piernas y espalda y lo colocan boca abajo con las manos atrás.
Le gritan ya valiste madre cabrón! Vienes pedo! (situación que es falsa) Y encima hablabas por el cel!, y agrega todo lo que encontremos en tu unidad, seguramente tienes drogas y quizá un muertito, eran tres malandrines, encapuchados y haciendo uso del poder que les da ser agentes de la fuerza del Estado, dos se quedan con JL y le dicen el compañero se llevará tu vehículo, le dan un tour por la ciudad de Puebla y mientras lo siguen golpeando, y lo amenazan con violarlo, las lagrimas brotan, el miedo se apodera de él y empieza a rezar por su vida.
Los hombres que protegen la población revisan sus pertenencias y encuentran sus tarjetas de crédito, a golpes obtienen su código de acceso y lo llevan a un cajero automatizado, un agente se encarga de retirar el dinero mientras el otro lo sigue golpeando, tiempo después se integra el sujeto que se llevó el auto de JL.
Inicia otro tour y los golpes continúan hasta llegar a una colonia con poco alumbrado público y desolada, le quitan las esposas, le dan una bolsa con sus pertenencias, y le dicen recoge tu auto en esta dirección, y si vas de puto te vas a morir, al bajar del auto lo esculcan y revisan que no se les haya pasado algo más que pudieran hurtarle, la orden es camina derecho y dobla a la derecha si volteas te matamos.
José Luis hiso todo lo que le indicaron, no sabía donde estaba ni que hacer sólo caminaba sin dirección ni rumbo fijo, finalmente se encuentra con un buen samaritano a quien le pregunta ¿Dónde estoy? se ubica y sabe hacia donde caminar, temeroso de sufrir un ataque ahora a manos de alguna banda que se encuentre en el barrio, donde fue aventado, es entonces cuando revisa la bolsa ésta sólo contiene su billetera vacía y las llaves de su vehículo.
Y yo me pregunto ¿acaso el plan de los policías es precisamente que sea encontrado por una banda para que lo asalten una vez más y porque no que le quiten la vida y de esa manera lavarse las manos aquellos que nos cuidan día a y noche?
No sabe cuantas horas a caminado pero finalmente llega al lugar donde le dijeron que estaba su auto, éste se encuentra abierto, sin espejos, sin autoestéreo, su laptop ha desaparecido lo mismo que si ipod, una vez más las lagrimas de la impotencia aparecen, el miedo sigue acompañándolo quizá a partir de ahora sea su compañero diario. No sabe qué hora es, aborda su auto y se dirige finalmente a su hogar, a las cinco o seis de la mañana se encuentra ya en casa y desgraciadamente su mujer está enfadada, ¿dónde estabas carajo? Lo único que él hace es abrazarla y soltar el llanto, entre sollozos y palabras entrecortadas cuenta lo que ha vivido esa noche y esa noche ha cambiado su vida y su mirada.
Ya no es la misma persona ni lo será nunca y el miedo le dice no hagas nada, olvídalo piensa en otra cosa, lo más importante es que está vivo.
Lo que sucede las próximas horas es sólo una pausa ya que se queda inmóvil, no tiene sueño, a las 9 de la mañana reacciona y sabe que debe trabajar y que pronto serán las elecciones pero ya ni credencial para votar tiene sólo desea que cambie este país y que Dios haga justicia porque sabe bien que en este país en cuanto a policía y justica se refiere es sólo una porquería.
Entre las muchas funciones que tiene el Estado se encuentra la de brindar seguridad a los individuos pero ésta no se cumple, ¿qué haces cuando quien debe cuidarte te asalta?, ¿qué puede hacer una persona cuando vive una experiencia como ésta?, ¿acudir a la comisión de derechos humanos?, ¿denunciar? Para qué, para que los agentes ministeriales le pidan dinero para sus cigarrillos y así realizar la investigación, investigación que están obligados a realizar, ¿qué puede hacer un individuo que no vio los rostros de las bestias que lo atacaron y tampoco el número de unidad? Yo como muchos más no tengo confianza en las autoridades encargadas de impartir justicia en este país y estoy consciente que no importa de qué color se pinte el gobierno mientras sigan empleando animales para realizar el trabajo de personas.
Por otro lado es normal que algunos tiras actúen de esa manera y sean miserables e insensibles y es normal porque la mierda no piensa ni tiene sentimientos y a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

Marco Rogelio Quesada Pérez es abogado, maestro en Ciencia Política, maestro en Educación y amante del idioma francés.








