Dentro del ambiente político nacional y más allá de los candados, barreras y frenos legislativos para que no se desperdicie el tiempo y los recursos varios en actividades encaminadas a posicionarse distintos actores en políticos, en el camino de acceder a un puesto de elección popular para las elecciones federales y estatales del año 21012; todo mundo hace lo imposible por olvidar la ley, máxime que los antecedentes de sanción no llevan a la cancelación de precandidaturas y candidaturas.
El asunto dentro del campo electoral de fortalecimiento o vulnerabilidad al principio constitucional de legalidad, no preocupa y el espíritu de la actualización del artículo 134 de la Constitución Federal, ha sido más que destrozado, curiosamente la autoridad jurisdiccional electoral federal ayudó al desmantelamiento constitucional, al establecerse horarios para el ejercicio de la función pública y tiempos para colgar la investidura y actuar como simple ciudadano. Lo grave es que en los eventos “sociales” con fines políticos a los actores no se les quita el mote del papel que desempeñan en el ejercicio de l poder público.
Realmente el asunto de la legalidad ha pasado y puede seguir pasando a segundo término frente a una elección, la segunda presidencial del siglo XXI, en donde: la alta competitividad de tipo tripartidista; el escenario de turbulencia financiera mundial; la lucha política por el poder en los estados Unidos; el ensimismamiento del PRI por retornar a Los Pinos y demás, seguramente complicará le juego electoral de civilidad al que estamos acostumbrados los mexicanos, porque existe un nuevo elemento al que la ciudadanía le tiene miedo: la persistencia de la guerra en México.
Mientras el jefe de las fuerzas armadas, esté empecinado en mantener la guerra, en justificarla, el buscar mecanismos de legitimación social desde el mismo poder público; el país esta siendo llevado peligrosamente a vivir una elecciones presidenciales dentro del contexto de guerra, como no había sucedido desde la década de los años veinte del siglo XX. No obstante que la revolución de 1910 había terminado, no se puede negar que la primera sucesión posrevolucionaria se dio dentro de un contexto de lucha armada con la revuelta de los generales y el Plan de Agua Prieta, el asesinato de Carranza, para el ascenso del caudillo de la revolución: Obregón. Tampoco se puede negar, que la segunda sucesión presidencial posrevolucionaria también se desarrollo dentro de un ambiente de lucha armada interna que llevó a una purga dentro del ejército por la revuelta delahuertista. Y que decir de la tercera sucesión en la cual la revuelta escobarista y la ejecución de militares levantados, terminó con el asesinato del presidente electo en 1928.
La guerra mexicana en contra del crimen organizado, institucionalizada formalmente y justificada por distinta vías, en más de cuatro años no sólo ha puesto en confrontación al poder político en sus diversas funciones, sino que, ha puesto en riesgo a las instituciones mexicanas encargadas de procurar y administrar justicia, ha puesto en crisis al sistema de seguridad pública en por lo menos los ámbitos estatales y municipales y mantiene una confrontación con el Estado de derecho. Ir a las elecciones presidenciales sin detener la guerra, sin hacer un balance y regresar el ejército y los marinos a sus cuarteles y dejar sólo como tema de seguridad pública y de delincuencia la comisión de delitos; seguramente contaminará a las elecciones presidenciales.
Elecciones federales en donde la inseguridad impactará, como ya ha sucedido en elecciones estatales como la de Tamaulipas, que aspirantes; precandidatos, candidatos, y elegidos, vivan ellos y sus familias dentro de un ambiente de zozobra. Sí la guerra ha sido exitosa y triunfante para el gobierno, ésta debe terminar ya, para tener la seguridad de que habrá elecciones dentro de contexto de libertad que consolida la democracia mexicana.
*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.
M ás de la obra de Raymundo García García:
- La verdad a medias es la peor mentira
- La reforma del estado de Puebla
- El soberano poblanos y sus enemigos
- Amenaza a la Reforma Integral de la Educación Media Superior
- El mandato de las urnas
- Municipios poblanos: Inequidad en su representación política
- Otro sexenio sin reformas estructurales
- Maximización de la reforma electoral poblana
- Definiciones competitivas hacia el 2012








