
3 de febrero de 2020
Jesús Reyes Heroles
Discursos desde 1929, en ese 4 de marzo en que se funda el Partido Nacional Revolucionario (PNR), o yendo a su pasado reciente: ante el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón, aquél 17 de julio de 1928, semanas después de su elección, cuando festeja en “La Bombilla” su triunfo, en lo que es hoy la Delegación Miguel Hidalgo. Ese magnicidio lleva al entonces presidente de la República Plutarco Elías Calles a expresar que: <<de una vez por todas, de la condición histórica del ‘país de un hombre’ a la de ‘nación de instituciones y leyes’”. Era la hora de tener un país de instituciones y no de caudillos. Así se funda ese histórico 4 de marzo el PNR, con el lema: “Revolución e Instituciones”, fundan larga vida del Instituto político que conocemos hasta ahora. A 91 años de vida sigue presente a pesar de agoreros que lo daban por muerto desde el año 2000. Discursos en época del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) nacido en el año de 1938, reitera por ideas ‘socialistas’ su lema como fondo ideológico: “Por una democracia de los trabajadores”. Nombre y lema cambian en el año de 1946, Partido Revolucionario Institucional (PRI) y palabras que lo definen: “Democracia y justicia social”. En esa etapa de discursos donde pasan varios presidentes de dicha institución —ahora con 91 años de antigüedad—, nos permite comprender el desarrollo de la política nacional, sus ideólogos serios y aquellos, que sólo han sido aves de paso. Ahí, recordemos que en joven edad Reyes Heroles trabaja con Rodolfo Sánchez Taboada, presidente del CEN del PRI de buen historial.
En el discurso de Jesús Reyes Heroles al tomar posesión como presidente del Comité Ejecutivo Nacional, se entrega un resumen de la vida del partido, como heredero de las mejores luchas de mexicanos que forjaron una patria digna; cuando el optimismo y amor por la institución partidista parecía que era un hecho indiscutible. Conciencia de un ciudadano ante su pasado, defensa que se hace de momentos en que se legisla para formar patria ciudadana, en la que se busca aplicar el lema del PRI en el año de1972: “Democracia y Justicia Social”; por esto expresa en su texto: “La Constitución de 1917 y más tarde la superación de las contiendas interrevolucionarias, permiten no sólo retomar la línea histórica de México en busca de fisonomía en el siglo XIX y consolidar una sociedad laica, respetuosa de las libertades espirituales y políticas del hombre, sólida en cuanto afirma la supremacía estatal, sino también iniciamos en la revolución social. La correlación de fuerzas se altera por un periodo de larga duración, que nos ha permitido, pese a dificultades internas o derivadas del exterior, avanzar con un sano nacionalismo, extendiendo las garantías sociales y dentro de las instituciones, que constituyen, sin lugar a duda, el mejor de los instrumentos para hacerle frente a todos los intentos contrarrevolucionarios, abiertos o encubiertos, directos o indirectos.”
Me pregunto a los que asistíamos jovencísimos y, también para aquellos adultos —dirigentes del PRI en el país a través de gobernadores, senadores, diputados federales y presidentes municipales— si sabíamos la lección de civilidad, de mando y, de amor por México. Que se expresa párrafo por párrafo, con objetividad, que al pasar las décadas y revisar en este siglo su mensaje, es prueba que muy pocos dirigentes del PRI tenían esa sabiduría del político ejemplar, surgido de la existencia de una nación con sus fortalezas y debilidades. Al revisar esto con detenimiento nos damos cuenta que es el mundo de la política, de lo que mejor tenía México ante naciones y políticos. Ello me recuerda la ocasión que acompañé a Carlos Monsiváis, de su casa en ciudad de México a la ciudad de Toluca —invitado el intelectual y sabio mexicano a dar una conferencia sobre “Educación” a integrantes del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM)— en el año de 2011; trayecto en el que se me ocurrió nombrar a Jesús Reyes Heroles, lo que hizo que inmediatamente el sabio escritor, me dijera que no era tan importante teóricamente Jesús Reyes Heroles para la política. Recuerdo que le expresé que me diera nombres de ideólogos del siglo XX que tuvieran igual importancia, que la del político e ideólogo dentro del PRI o en la vida del país. De no ser el ideólogo más conocido de la izquierda mexicana a mitad del siglo XX: Vicente Lombardo Toledano. Él —no muy convencido—, me dijo, que ciertamente el país no tenía ideólogos sobre todo de izquierda que tuvieran la importancia, que sí tenía el veracruzano dentro del PRI, o el poblano, para el Partido Popular Socialista (PPS), pero por su visión ‘izquierdista’ es que no les daba mayor importancia.
Hombre de normas. Líder que deja mensaje de que es primero tomar en cuenta los documentos básicos del partido, y después las personas. El respeto a la Norma por encima de todo comenzando con la Constitución de 1917. Una conseja y letra que se forjó duramente en el siglo XIX por parte de los mejores liberales. Dice Reyes Heroles: “Nuestra Constitución, resultado inmediato del triunfo del Ejército Constitucionalista, es el punto central en que convergen los ideales esenciales de los hombres de la Revolución; no es un texto seco, cristalizado; es un texto vivo, que se funda en las relaciones sociales de la nación y permite ser modificado, como lo ha sido, a la luz de realidades distintas y de la ampliación de las ideas, lo que ha hecho que opere como instrumento transformador de la realidad y susceptible de modificarse cuando la propia realidad y el progreso lo requieren. Es un texto jurídico vivo, abierto, en evolución ininterrumpida, por lo mismo que en lo fundamental persigue que los mexicanos obtengan justicia social con libertad y, por lo tanto, el criterio esencial que nos señala consiste en la subordinación, en todo momento y en cualquier circunstancia, de los intereses individuales al interés supremo de la nación.” No podías saber en ese febrero de 1972, que sus palabras eran las últimas, quizá, de una conciencia del PRI irrepetible. Paso a paso, se comprende que es un político que avanza por las escaleras y no por el elevador; como él lo dijera varias veces, para señalar que el nepotismo, oportunismo e influyentismo eran malas prácticas, que más pronto que tarde, harían caer a quienes practicaran esas acciones de olvido a la militancia que sí hacía carrera subiendo uno a uno los escalones. Acto de fe. Saber que el individuo cuenta con todas sus libertades y respeto a sus opiniones y comportamiento en el seno de la sociedad, pero él y la sociedad tienen un contrato social que les obliga a respetarse, en esa igualdad que llama a no imponer la esclavitud de una clase por otra. Por eso Reyes Heroles dice que el PRI es <<un partido de clases>> en tiempos en que la visión estalinista de <<la dictadura de una clase>>, sobre las otras, se remarcaba hasta con crueldad, por las purgas sobre los líderes que hicieron la revolución de 1917: ahí el ejemplo de León Trotsky asesinado en la ciudad de México en 1940, o de movimientos masivos de grandes núcleos, sobre todo de campesinos en la URSS, que se llevaba a cabo como si fueran hato de reses, sin ningún derecho humano que les defendiera. A pesar del fallecimiento en 1953 de José Stalin, la dictadura de una clase sobre las otras, siguió siendo un dogma que tanto daño hiso en el siglo XX al fundar burocracias totalitarias, que dieron al traste con el ideal socialista que sería un faro de luz, esperanza que al fin iba a beneficiar un nuevo mundo, donde la explotación del hombre por el hombre no existiría nunca más: Utopía. La posición de Jesús Reyes Heroles viene del optimismo de hombres y mujeres que más allá de mitad del siglo XX, están convencidos que para hacer la revolución en un país no es necesario el uso de las armas; es visión de la socialdemocracia como vencedora y revisora de que los cambios se pueden dar a través de las leyes, el contrato social y político, que obliga a respetar al contrario: sin necesidad de matarlo o mandarlo a campos de concentración en su más cruel expresión: campos de concentración nazistas o gulags estalinistas. El cambio bajo normas civiles de respeto por los individuos y sus colectividades, dice en su discurso Reyes Heroles, de la Constitución de 1917 y las leyes que de ella derivan, sobre la base de su constante revisión, pueden encauzar el cambio perpetuo de la sociedad. El veracruzano es intelectual político que permanece porque ve el pasado, entiende el presente y visualiza el futuro, por eso expresa: “Y yo pregunto: ¿Qué ideología en el mundo se atrevería a hablar de cambio perpetuo? ¿Qué ideología en el poder no piensa que ya realizó totalmente el ideal? Nosotros no queremos engañar diciendo que ya llegamos a un lugar que no existe: Utopía.” Ideólogo, y filósofo al servicio de su partido, dice: “Como somos un partido pluriclasista, pero no ambiguo ideológicamente, no neutral en la lucha de nuestro tiempo, pues tenemos una doctrina.” No ‘sólo de los trabajadores’ reitera, sino de todas las clases que conforman la sociedad mexicana en el siglo XX con sus complejidad e ideologías.


Francisco Javier Estrada nació en Toluca, México. Es presidente de Casas del Poeta A. C. Fue director y fundador de revistas en tierra mexiquense; creador del Encuentro Internacional de Poetas del Estado de México y fundador de la editorial Casas del Poeta. Ha escrito más de cuatro mil artículos para revistas y periódicos en la entidad. Tiene más de ciento veinte títulos publicados en ensayo, cuento, poesía y antologías.






