ELECCIÓN POBLANA 2010. ¿FIN DE LA HEGEMONÍA?
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raymundo garcia.jpgELECCION POBLANA 2010. ¿FIN DE LA HEGEMONÍA?
Raymundo García García*
 
A escasos días para que formalmente de inicio el procedo electoral ordinario (10 de noviembre), para elegir a 217 ayuntamientos, 41 diputados locales y un gobernador; no obstante que se presagiaba que en el PAN se llevaría a cabo una disputa sin cuartel por la búsqueda de la candidatura, claro divulgada por los priistas; la realidad está demostrando que por haber escupido hacia arriba, al PRI ahora le están cayendo los gargajos en su cara, por supuesto, a pesar de todos los esfuerzos y pronunciamientos de unidad, que hace mucho ha dejado de ser revolucionaria, ahora se encuentra dicho partido ante otra zozobra de mantenerse unidad y pelear por mantenerse como gobierno estatal, y en su defecto sus actores más avanzados, deciden impulsar y sobre todo garantizar la alternancia en el mando, más allá de que se mantengan sin rupturas aparentes.
En el proceso de 1998, fue derrotado el gobernador Bartlett, por la capacidad de movilización de y descontento de los priistas desplazados, que en las elecciones intermedias de 1995 mostraron su fuerza política y por ende el crecimiento exponencial del PAN, a un nivel que jamás se había alcanzado, ni se ha vuelto a alcanzar, teniendo como parámetro el Congreso que tuvo 14 diputados locales panista, para que al final terminó con uno menos (13 diputados). La descomposición del PRI con Bartlett, fue de tal tamaño que el PAN alcanzó 10 diputaciones por el principio de mayoría relativa. El referente de representación `política del PAN, en el Congreso local en proporción por la crisis del PRI, solamente se volvió a mostrar en la LVI legislatura, como consecuencia del no cumplimiento de acuerdos previos del gobernador Marín Torres, frente al melquiadismo y al morenovallismo, más el desprendimiento formal del sentismo (SNTE) o elbismo (Elba Esther, Gordillo) que generó al PANAL. Estas dos circunstancias: la falta de respeto a los acuerdos dentro del PRI y el desprendimiento por un nuevo partido, provocó que en el congreso local poblano la oposición por momentos llegara a contar con 23 priistas y 18 oposicionistas, de los cuales, el PAN llegó a tener 15 votos asegurados.
Los dos eventos que se mencionan –elección intermedia de 1995 y crisis interna en el gobierno estatal y el PRI en 2006-  el gobernador las conoció como actor principal y por lo mismo conoce sus consecuencias electorales, de ahí que el proceso de sucesión actual muy a pesar de que se cacaré que está controlado, es el más vulnerable desde el cuartel tricolor, ya que la fuente del trasfuguismo poblano, siempre ha tenido como legitimación: la inequidad, el favoritismo, el uso discrecional de medios y recursos, el cobijo excesivo frente al descobijamiento institucional. Así, la guerra de resultados de encuestas que desde la semana que inició el 19 de octubre de 2009, empezó a tomar forma; se mira como el principio de lo que puede ser el final de la hegemonía del PRI, particularmente porque han aumentado las voces que pregonan que en los Estatutos tricolores, no existe como mecanismo de elección de candidatos –la encuestas- y la consulta a la base sería el proceso de mayor equidad y objetividad; porque los resultados entre los anotados como posibles aspirantes a candidatos a gobernador, no están de acuerdo en resultados, frente a una encuesta de una empresa poblana, que en los últimos años ha demostrado su profesionalismo, objetividad y veracidad, más allá de la desconfianza de priistas y panista – el BEAP.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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