
23 de marzo de 2017
Muy mal sabor de boca dejó entre los reporteros de Puebla la respuesta del secretario General de Gobierno, Diódoro Carrasco, ante las amenazas lanzadas por los huachicoleros contra periodistas que han informado y documentado su actividad ilegal en el llamado Triángulo Rojo.
El oriundo de Oaxaca cuestionó de forma burlona a los reporteros poblanos: “Quisiera preguntarles: ¿si alguno ha recibido algún tipo de amenaza o alguien tiene algún tipo de amenaza?”.
A Diódoro Carrasco le faltó tacto e inteligencia antes de emitir esa respuesta ante la preocupación real que existe entre los periodistas de Puebla por las amenazas lanzadas a través de mensajes de Whatsapp para delatar a los compañeros que video-grabaron la actividad ilegal en Huixcolotla.
¿Qué esperaba Diódoro?
Que los reporteros alzaron la mano y dijeran en público que sí, que han sido amenazados por parte de los huachicoleros para ser un blanco fácil de los criminales que se dedican al robo y distribución de combustible.
Es extraño que mientras el gobernador, Tony Gali, comparta la preocupación con los periodistas de Puebla por lo peligroso que es el tema de los huachicoleros, su secretario minimice la situación y hasta haga preguntas en tono de burla hacia los reporteros.
Obviamente a Diódoro Carrasco no le importa el problema de los huachicoleros porque él fue parte del crecimiento del problema en el sexenio de Rafael Moreno Valle y en cuanto termine la administración de Tony Gali tomará sus maletas y se irá a su natal Oaxaca.
Pero a los que somos, vivimos y viviremos en territorio poblano sabemos que el problema de los huachicoleros es grave y sus amenazas deben ser tomadas muy en serio.
A diferencia del señor Diódoro que viaja a todos lados custodiado por guaruras y camionetas, los reporteros hacen su trabajo sin mayor protección.
Por eso Diódoro no entiende la magnitud de la amenaza.
Después de que la semana pasada se dio a conocer un pronunciamiento público por las amenazas contra periodistas en Puebla, algunos medios de comunicación determinaron tomar medidas de precaución con respecto a la cobertura y divulgación del tema del robo de hidrocarburos en la entidad.
En una redacción en particular ya se decidió que las notas no serán firmadas por los reporteros para evitar que sean objeto de amenazas por parte de los grupos de la delincuencia organizada en Puebla.
Ningún reportero de ese medio de comunicación –que por obvias razones no diremos de cuál se trata- volverá a acudir a la zona del Triángulo Rojo y no aparecerán más los nombres de los periodistas en la información relacionada con los huachicoleros.
Eso es real.
Por eso resulta ofensivo que Diódoro se ponga a preguntar en público si algún compañero ha sido amenazado.
Y la respuesta es sí.
Pero no lo dirán en público.
Hay que ser un poco más inteligente señor Carrasco.
Y más serio.
Y si pudiera más profesional.
Pero es mucho pedirle a este funcionario que lo único que desea es regresar pronto a su natal Oaxaca, en donde estará lejos de las amenazas de los huachicoleros.
Carlos Gómez (@gomezcarlos79) es director del periódico ContrastesdePuebla.com








