
13 de febrero de 2017
Este fin de semana se presentaron dos agresiones contra conductores de la empresa Uber que dejan pasaje en la Central de Autobuses de Puebla (CAPU) y cuando salen son agredidos con piedras.
No es la primera vez. Cada semana se presentan entre dos y tres agresiones a los conductores de Uber que llevan o traen pasaje en la CAPU. ¿Y qué hace la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Puebla? Nada.
La CAPU ya se convirtió en una tierra de nadie, en donde los taxistas tienen a un grupo de golpeadores que se dedica a agredir a los conductores de Uber y ponen en riesgo a los pasajeros. Evidentemente los taxistas no saben competir de manera leal y legal, por eso usan a sus “golpeadores” para agredir e intimidar a los conductores de la empresa Uber.
¿Hasta cuándo?
Es urgente que el secretario de Seguridad, Alejandro Santizo, ponga atención en el tema de y frene de una vez por todas las agresiones por parte de taxistas de la zona de la CAPU contra los conductores de Uber. Urge recuperar la zona de la CAPU. Los conductores de Uber amagan con responder con la misma moneda. El tema pronto se saldrá de control.
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La detención de dos policías municipales de Puebla, adscritos a la Junta Auxiliar de Santa María Xonacatepec, que protegían a huachicoleros, debe encender los focos rojos en el Ayuntamiento de Puebla.
En ese lugar, huachicoleros secuestraron a dos policías municipales en diciembre del año pasado. En el operativo se hallaron diversos inmuebles que usaban los huachicoleros para almacenar el combustible robado. ¿Y las autoridades auxiliares no sabían nada?
Luis Banck debe ir al fondo en el tema y recuperar el control de la Junta Auxiliar que se ha convertido en un foco rojo y el primer paso de los huachicoleros para robar, almacenar y distribuir el combustible robado en la capital poblana. Evidentemente el Triángulo Rojo ya se extendió a la capital poblana.
Carlos Gómez (@gomezcarlos79) es director del periódico ContrastesdePuebla.com








