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09 de octubre de 2019

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) participó por primera vez en un vuelo suborbital coordinado por la National Aeronautics and Space Administration (NASA), a través de la Misión FY19-FTS en la que colaboró con el módulo EMIDSS-1 (Experimental Module for the Iterative Desing for Satellite Subsystems versión 1), orientado a la medición de variables como temperatura, humedad, campo magnético, presión atmosférica.

Al respecto, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, reconoció al Politécnico como una institución comprometida con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, fundamentales en la Nueva Escuela Mexicana y del proyecto educativo en la Cuarta Transformación del país.

Por su parte, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, destacó que el nivel y la calidad de la investigación científica y tecnológica ha sido determinante para la colaboración internacional en ciencia.

Respecto a esta participación con la NASA, el investigador del Centro de Desarrollo Aeroespacial (CDA), Mario Alberto Mendoza Bárcenas, informó que el sistema recibió la certificación para vuelo suborbital por la agencia espacial, y en breve formarán parte de su catálogo que registra las misiones exitosas, la cual incluirá una ficha técnica de la plataforma que desarrollaron los politécnicos en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“También representa un hecho histórico para el IPN, porque es la primera vez que participa con la agencia estadounidense en programas aeroespaciales y es el inicio de futuras colaboraciones con este organismo internacional”, expresó.

Mendoza Bárcenas indicó que el lanzamiento del vuelo suborbital se realizó en Fort Sumner, Nuevo México, Estados Unidos, a bordo de la plataforma experimental 11 MCF III FLIGHT 697N del Goddard Space Flight Center.

La carga útil se lanzó a bordo de un globo experimental tipo sonda que alcanzó una altura de 39 kilómetros con un desplazamiento de 176 kilómetros (93 millas náuticas) y tuvo una duración de aproximadamente siete horas, lo que permitió validar elementos de instrumentación electrónica y diseños que se incorporarán a misiones espaciales que se realizan actualmente en el Politécnico.

El investigador explicó que el éxito de la misión radicó en el cumplimiento de los objetivos, entre los que destacan el correcto registro y almacenamiento de variables ambientales al interior y exterior de la estructura EMIDSS-1; la adquisición de datos de sensores de navegación inercial que permitirán realizar experimentos para la reconstrucción de la trayectoria del instrumento durante el vuelo, así como la validación y evaluación de la autonomía y operación de una computadora de vuelo de diseño propio (SADM-1.2) y su compatibilidad con respecto a otros experimentos a bordo basados en lineamiento establecidos por la NASA.

Indicó que anualmente el Ballon Program Office (BPO, por sus siglas en inglés) de la NASA abre una convocatoria internacional para que universidades y centros de investigación sometan propuestas de experimentos científicos y pruebas que permitan validar instrumentos científicos a bordo de globos estratosféricos, como pruebas de concepto previas a su lanzamiento al espacio.

El grupo multidisciplinario de expertos coordinado por el IPN en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Colima, el Centro de Investigación Científica y Tecnológica de Guerrero y dos empresas de desarrollo tecnológico de Zacatecas y Oaxaca, propusieron el proyecto a la agencia estadounidense en marzo de 2019, y después de un periodo de evaluación, en junio de 2019 fueron seleccionados por el BPO como “misión de oportunidad”.

fuente: ipn.mx

BOGOTÁ D. C., 04 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Este fue uno de los detalles revelados por Diana Marcela Arboleda Oviedo, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien adelantó su investigación en el Páramo de Berlín, en Santander.

La elección de este páramo obedece a que es un ecosistema tropical de gran altitud, considerado como hotspot (punto caliente) de biodiversidad del planeta, de valor estratégico por su dinámica hídrica, sumideros de carbono y fuentes de información para estudios paleoecológicos.

Desde la paleoecología se reconstruyen ecosistemas pasados teniendo como base los actuales, según parámetros biológicos, químicos y físicos, lo que permite ver cómo era la Tierra en las diferentes eras geológicas como el Holoceno, que corresponde a los últimos 11.700 años. De estos, la investigadora abordó 13.000, para incluir la transición que se hace desde el Pleistoceno hasta esta época, por representar un cambio climático de un periodo frío a uno más cálido.

Para hacer esta reconstrucción, la investigadora realizó un estudio multiproxy en el que analizó variables como polen, estratigrafía (disposición y características de las rocas sedimentarias y los estratos), geoquímica (estudio de los elementos químicos de la corteza terrestre), pérdidas por ignición y dataciones de carbono 14.

Tales pruebas se realizaron en el Laboratorio de Palinología y Paleoecología de la UNAL Sede Medellín, sobre un núcleo –denominado como PB1– que fue recolectado mediante una perforación en el Páramo con una sonda de 10 cm de diámetro a una profundidad de 330 cm, los cuales serían analizados por varios estudiantes de maestría.

La investigadora Arboleda analizó los 90 cm más cercanos a la superficie, correspondientes al final del Pleistoceno e iniciando la era geológica del Holoceno, con la intención de comprender los cambios climáticos en el Páramo de Berlín, ya que su posición geográfica era estratégica para comparar con otros estudios de paleoecología de alta resolución en la cordillera Occidental-Central y en la cuenca de Cariaco, en Venezuela, ubicada en la misma latitud.

La magíster encontró que, contrario a lo que sucede en este lugar, en la cordillera Oriental de Colombia se ve una respuesta muy similar en el clima respecto a las cordilleras Central y Occidental.

Cambios en la vegetación

Además de este hallazgo, la investigación determinó las transformaciones que ha sufrido la vegetación en la cordillera Oriental, lo que podría resultar útil a la hora de realizar proyecciones y planes de protección que eviten un mayor deterioro en estos ecosistemas.

Por ejemplo en la Zona 1 del núcleo estudiado, 90-84 cm que corresponden al periodo de los años 13.060 a 12.732, muestra el final de un periodo cálido y mésico (moderadamente húmedo), en el que la vegetación sumergida fue el 50 % de las acuáticas; el resto fueron Cyperaceae, plantas parecidas a los pastos, y en menor grado plantas de cojín.

Mientras que la Zona 3, que comprende los 68-59 cm y los años 11.792- 8.182, muestra que el inicio del Holoceno fue interrumpido por un hiato de casi 2.000 años (68-67 cm), generado probablemente por una sequía intensa, un lapso en el que seguramente el cuerpo de agua desapareció.

Después de este evento se registró un pequeño pulso de humedad en casi 9.687 años, representado en un aumento de elementos en el suelo como titanio y hierro, plantas acuáticas como Isoetes y polen arbóreo, seguido de condiciones muy secas alrededor de 9.400 años, cuando el bosque alcanza unas de las más bajas representaciones en el núcleo y de nuevo condiciones húmedas en 8.800 años, para que en 8.182 años las condiciones se hicieran nuevamente secas.

En tiempos más actuales se encontró que en la Zona 5, que va de los 4.198 años al presente, hay una subzona (4.198-2.134 años) en la que se identifica un periodo seco al comienzo y más húmedo al final. La fase más seca se dio alrededor de 2.718 años, cuando se incrementaron plantas como Plantago sp., Poaceae y disminuyó el bosque. La fase final tendió a ser más húmeda.

En la segunda subzona 5 (2.134 años-presente) se identificó un periodo variable con muchos eventos secos cortos. A partir del año 2.000 aparece por primera vez el taxa Dodonaea sp., una especie pionera en suelos erosionados e indicadora de intervención humana.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

BOGOTÁ D. C., 03 de octubre de 2019 — Agencia de Noticias UN-

Estos fueron los hallazgos de Camilo Chacón Guerrero, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien trabajó con el aceite esencial extraído de Artemisia absinthium, o ajenjo, variedad Candial y libre de tuyonas, compuestos presentes en algunas variedades de esta planta que se prohibieron en Europa por sus efectos citotóxicos.

Con esta variedad –producida en España– y con otros extractos vegetales se espera conseguir una alternativa limpia y sostenible para el manejo de la gota y de otras enfermedades y plagas en cultivos, como parte de un proyecto adelantado por la empresa Ecoflora Agro SAS, en la que el magíster Chacón se desempeñaba como el gerente de investigación y desarrollo durante la ejecución de su estudio.

“El uso de los extractos vegetales es una alternativa a la utilización de los fungicidas químicos, los cuales tienen una serie de impactos y problemas en la agricultura, como la contaminación de fuentes de agua y del suelo, y la generación de resistencia por parte de los patógenos. En esa tendencia de buscar cultivos más sanos y sostenibles se han desarrollado biopesticidas y biofungicidas, entre los cuales los extractos vegetales son una línea importante” explica el investigador.

En este campo se ubica su estudio, que aprovecha las capacidades del ajenjo para producir componentes que tienen actividad biológica para controlar diferentes patógenos como Phytophthora infestans, que ataca a la mayoría de variedades de papa, y que en condiciones de lluvia elevadas puede llegar a ocasionar la pérdida de hasta el 90 % del cultivo.

Para verificar si el aceite esencial de ajenjo en efecto podría convertirse en el ingrediente activo de un producto para controlar esta enfermedad, el magíster realizó un análisis in vitro con 30 aislamientos del fitopatógeno, procedentes en su mayoría del cultivo de papa, pero también con algunos de tomate de árbol y lulo, entre otros.

Con ellos se realizó inicialmente una prueba de sensibilidad para evaluar las dosis del extracto más efectivas para combatir al patógeno. Se trata de una fase muy importante, ya que en ella se define si hay un efecto directo del ingrediente activo que al contacto con las estructuras del patógeno generan o no inhibición del crecimiento; si la hay, existe viabilidad para seguir trabajando en un producto que puede llegar a ser comercial, detalla.

Después de comprobarlo, el magíster exploró el modo por el cual el extracto atacaba a Phytophthora infestans, con lo que se encontró que su modo de acción es por contacto, generando una inhibición de la germinación del 62 % de los esporangios –órgano que contiene las esporas por las que se reproducen los microorganismos– y una disminución del 57 % del crecimiento del tubo germinativo.

Más defensas para la papa

Otro de los hallazgos del estudio fue que el extracto de ajenjo también es capaz de estimular la defensa basal en plantas de papa variedad Diacol – Capiro, mostrando un incremento de los mecanismos usados por la planta para defenderse, los cuales se activarían cuando se aplica el aceite de manera preventiva.

En la parte final del estudio se realizaron pruebas de campo en dos fincas productoras de papa en La Unión (Antioquia), para comparar el extracto vegetal frente a un producto comercial de origen químico. Aquí se encontró que si el aceite de ajenjo se aplica de manera preventiva podría llegar a ser una herramienta importante dentro de una rotación o un manejo para el control de la enfermedad y permitir que haya un espacio entre aplicaciones químicas, mitigando sus efectos secundarios.

“Podemos, por ejemplo, reducir el riesgo de acumulación de ingredientes activos en el suelo o reducir riesgos de resistencia. No se trata de buscar soluciones que reemplacen las tecnologías químicas, sino productos que mitiguen estos problemas para pensar en una agricultura sostenible”, concluye el investigador.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

04 de octubre de 2019

Los animales son parte importante del planeta y de nuestra vida cotidiana; con ellos convivimos todos los días, por lo tanto merecen respeto y trato digno, afirmó Francisco Galindo, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

El bienestar animal es un aspecto primordial para la comunidad científica y para la sociedad en general, pues son seres que sienten y merecen un trato respetuoso, independientemente de su función: como compañía, para ayuda en la enseñanza o el trabajo, o para la producción.

En ocasión del Día Mundial de los Animales, que se conmemora el 4 de octubre, dijo que desde finales del siglo pasado los profesionales del área han externado su interés por una agenda global encaminada a generar políticas públicas que mejoren la condición de vida de los animales, basada en la ciencia y en aspectos como conducta, fisiología, inmunología, salud y epidemiología.

Francisco Galindo  explicó que este tema ha cobrado tal relevancia, que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), que actualmente aglutina a 182 países, ha creado cuatro Centros Colaboradores para apoyar a especialistas interesados en estrategias sobre manejo de animales a nivel global, refirió.

Uno de esos Centros se ubica y es liderado por la FMVZ de la UNAM, en una colaboración tripartita integrada por especialistas de esta casa de estudios y de las universidades Austral de Chile y de la República, de Uruguay.

“Desde hace 20 años, en este espacio hacemos investigación en temas de bienestar animal, relacionados con la salud pública, conservación, tenencia responsable, producción eficiente y sostenible de alimentos de origen animal”, expuso.

Esto es importante si se considera la necesidad de difundir y crear conciencia en México y la región; en ese sentido, la UNAM ha desempeñado un papel activo al haber sido propuestos como Centro, remarcó.

Los alcances del bienestar animal pueden extenderse a una tenencia responsable, a la producción sostenible, conservación y hasta la salud pública; también a ámbitos científicos, éticos, económicos, culturales, sociales y políticos.

Hasta hoy se han elaborado algunas normas oficiales mexicanas que atienden temas referentes, que han impulsado la creación de una iniciativa de ley general.

“Aunque México no está al día en todas las recomendaciones de la OIE, hemos avanzado y trabajamos en una agenda para promover el bienestar animal”, acentuó el coordinador del Centro Colaborador en Bienestar Animal y Sistemas de Producción Pecuaria para la Organización Mundial de Sanidad Animal.

En 1929, la OIE estableció el 4 de octubre como Día Mundial de los Animales, fecha en que se conmemora a San Francisco de Asís, considerado por la Iglesia Católica el patrono de los animales.

Boletín UNAM-DGCS-697/2019

03 de octubre de 2019

Investigadores de la UNAM han desarrollado técnicas para garantizar la autenticidad del tequila, diferenciar sus tipos y proteger la salud de los consumidores, pues se estima que cuatro de cada 10 botellas vendidas en el país son apócrifas.

La producción de esta bebida mexicana, elaborada a partir del agave Tequilana weber variación azul, se encuentra regulada y debe cumplir con parámetros de calidad; por ello, los científicos universitarios ya cuentan con modelos para caracterizar tequilas por su tiempo de añejamiento (blanco, reposado, añejo y extra añejo), categoría (cien por ciento agave y mixtos) y para distinguirlos de otras bebidas, como destilados de agave o mezcales.

En algunos casos, también es posible saber la calidad de los mismos, afirmó María Guadalupe Pérez Caballero, de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán.

Estas estrategias no son exclusivas para analizar tequilas, ya que pueden ser aplicadas en todos los campos de la ciencia, aclaró.

Los expertos de la UNAM trabajan con la quimiometría, un área de la química que emplea métodos matemáticos y estadísticos para diseñar y optimizar experimentos encaminados a obtener información de un grupo de sistemas químicos, para el análisis de un número elevado de muestras y variables.

Con esta investigación buscan una solución a la adulteración, que con el paso del tiempo se ha vuelto más sofisticada, por lo que los procedimientos analíticos también deben ser cada vez mejores.

Esta aportación también contribuye a consolidar la industria tequilera, pues el tequila se ha convertido en la bebida alcohólica más vendida en el país y se exporta a más de 120 naciones. De acuerdo con el Consejo Regulador de Tequila AC (CRT), de enero a noviembre del año pasado se exportaron más de 209 millones de litros (82.4 por ciento fue para Estados Unidos).

El posicionamiento del producto es vital, pues esta industria además de producir ingresos por mil 300 millones de dólares anuales, es un gran generador de empleos.

La investigación

Desde 2008, Pérez Caballero ha trabajado con José Manuel Andrade Garda, de la Universidad de Coruña, España, considerado una autoridad internacional en técnicas quimiométricas; con quien ha desarrollado metodologías para garantizar la autenticidad del tequila. Por sus aportes, desde 2016 la entidad multidisciplinaria y el CRT mantienen colaboración.

Con sus estudios, la universitaria beneficia a la industria tequilera y a los consumidores, pues robustece los métodos de control de calidad.

Originalmente, la verificación del tiempo de reposo o clase de un tequila se realizaba por el CRT de manera física; ahora, mediante un modelo matemático es posible hacerlo químicamente, por lo que es un proceso más confiable.

Una parte relevante del proyecto –encabezado por Pérez Caballero y Andrade Garda– es evitar que las bebidas adulteradas ocasionen daños al consumidor, por lo que uno de sus objetivos es identificar la autenticidad de la bebida mediante técnicas quimiométricas más económicas y simples.

Verificación y certificación

El tequila es una bebida mexicana obtenida a partir de una doble destilación del mosto (jugo fermentado) proveniente del agave Tequilana weber variación azul. Su producción está regulada por la Norma Oficial Mexicana NOM-006-SCFI-2012, que define cinco clases de tequila por su tiempo de añejamiento en barricas de encino o roble blanco: tequila blanco o plata, tequila joven u oro, reposado, añejo y extra añejo.

En México hay bebidas alcohólicas con la llamada denominación de origen; la del tequila (DOT) se utiliza para proteger legalmente a los desarrolladores del producto, que se comprometen a mantener los usos tradicionales de elaboración y un alto estándar de producción.

La entidad encargada de verificar y certificar el proceso de producción y la calidad es el CRT, que concentra a todos los representantes y agentes ligados a su producción, en la que participan siete municipios del estado de Guanajuato, ocho de Nayarit, 11 de Tamaulipas, 30 de Michoacán y 125 de Jalisco.

Pese a los esfuerzos por preservar la autenticidad del destilado, la Procuraduría Federal del Consumidor afirma que cuatro de cada 10 botellas vendidas en la nación son apócrifas, lo que repercute en los consumidores, pues la ingesta de la bebida, con concentraciones de metanol que sobrepasen la norma, puede ocasionar graves problemas de salud: daños al hígado, ceguera y hasta la muerte.

Boletín UNAM-DGCS-694/2019