Aguas con el agua
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

02 de julio de 2015

La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar.

Isak Dinesen

El 25 de marzo, a tan solo tres días de haberse celebrado el “Día Mundial del Agua” (22 marzo), fue publicado en los medios de comunicación un artículo denominado “Alarma Mundial: Los grandes bancos se apoderan del agua de todo el planeta”, en él se hace mención que grandes conglomerados bancarios y magnates multimillonarios están comprando miles de hectáreas de tierra con acuíferos, lagos, derechos sobre el agua, servicios sanitarios y acciones en empresas de tecnología e ingeniería del agua de todo el mundo. Se indica además que “los gobiernos se están moviendo rápidamente para limitar la capacidad de los ciudadanos para ser autosuficientes en el suministro de agua”.

Veamos.

Se da como ejemplo la compra realizada por el magnate T. Boone Pickens, el cual piensa que “el agua es el nuevo petróleo” y debido a eso ha adquirido más de 68,000 hectáreas de terreno, además de ser el propietario de los derechos de agua del acuífero de Ogallala, que le permite drenar aproximadamente 245,000 millones de litros de agua al año. Pickens posee más agua que cualquier otra persona en los EE.UU. y está tratando de controlarla aún más. Tiene la expectativa de vender el agua que ya tiene, unos 65 mil millones de galones al año, a Dallas, así como a 11 condados y a más de 650 parcelas de propiedad privada.

En el artículo se menciona que a Gary Harrington, de Eagle Point, Oregón, le imputaron nueve cargos de delito menor bajo la ley 1925 (que establece que la ciudad de Medford tiene los derechos exclusivos a "todas las fuentes principales de agua" en la cuenca del Gran Butte Creek y sus afluentes), le aplicaron una multa de más de 1,500 dólares y fue sentenciado a 30 días de cárcel, la razón: porque tenía tres embalses en el terreno de 170 hectáreas de su propiedad y se dedicaba a llenar los depósitos con agua de lluvia y con los escurrimientos que se generaban al deshacerse la nieve. Ya que de acuerdo con las leyes de Oregon, toda el agua es de propiedad pública y cualquier persona que quiera almacenarla en su propiedad primero debe obtener un permiso de los administradores del agua del estado.

Un documento de análisis de JP Morgan de 2012, establece que “Wall Street parece muy consciente de las oportunidades de inversión en infraestructura de abastecimiento de agua, tratamiento de aguas residuales, y tecnologías de gestión de la demanda”. Cuando hablamos de agua, agrega, hacemos referencia a los derechos del agua (es decir, el derecho de aprovechar las aguas subterráneas, los acuíferos y los ríos), la tierra que contiene extensiones de agua (lagos, lagunas y manantiales naturales en la superficie o en las aguas subterráneas), empresas de servicios públicos de saneamiento del agua, mantenimiento y construcción de la infraestructura de suministro de agua, servicios de ingeniería del agua y el sector de agua (como los que participan en la producción y las ventas de agua embotellada, máquinas expendedoras de agua, servicios de suscripción y entrega de agua embotellada, camiones de suministro de agua y tanques de agua).

Lo anterior es un ejemplo del nuevo orden mundial en el que los multimillonarios y los bancos pueden poseer acuíferos y lagos y los derechos en el subsuelo, pero los ciudadanos comunes ni siquiera pueden recoger agua de lluvia o nieve en sus propios patios y terrenos privados.

Sabemos que el problema del agua es un problema mundial ya que cada vez somos más personas y la estamos agotando a velocidades sin precedente. De acuerdo a datos proporcionados por la ONU “Una de cada tres personas vive en un país con escasez de agua entre moderada y alta, y es posible que para 2030 la escasez afecte a casi la mitad de la población mundial, ya que la demanda podría superar en un 40% a la oferta”. El agua es la clave del desarrollo sostenible y se requiere para la atención de la salud, para la seguridad alimentaria y para el progreso económico.

Hace miles de años, el agua fluía libremente por valles y llanuras y todos los seres vivos podían disfrutar libremente de ella, pues no era propiedad de nadie. Ahora, gracias al desarrollo de la civilización y a la ignorancia, el agua se está haciendo propiedad de unos pocos. Este es el precio que debemos pagar por no haber actuado contundentemente cuando debíamos hacerlo, no lo cree así estimado lector.

*Imagen:http: blogbenetton.ffaasstt.net

Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce: ConoSer Bien en Sabersinfin.com.

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