Dr. Enrique C. Aguilar
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09-mayo-2019

Se acerca el día del maestro y es justo recordar a algunos de los grandes maestros de la odontología mexicana. Sin duda la lista la tiene que encabezar el Dr. Enrique C. Aguilar, para muchos historiadores de la odontología nacional, el cirujano dentista de mayor impacto en el siglo XX.

Aportador de modalidades docentes, asesor durante el proyecto y construcción del actual edificio de la Facultad de Odontología, líder gremial, fundador de grupos de estudios, organizador de congresos mundiales, consultor para la elaboración de normas oficiales, conferencista internacional, profesor de gran cantidad de generaciones de cirujanos dentistas, son algunas de las actividades a las que el maestro Aguilar dedicó su fructífera vida, ejemplo de ética y entrega.

Enrique Aguilar nació en Tlalnepantla, Estado de México, el 4 de noviembre de 1914, y según lo mencionó, desde pequeño sintió inclinación por el estudio de las áreas biológicas. En 1934 ingresó a la Escuela Nacional de Odontología, ubicada entonces en la esquina de Belisario Domínguez y Brasil. Desde su llegada sintió que esto era lo suyo, gozó las clases de anatomía del maestro Fernando Quiroz, autor del libro de texto que consultaría toda su vida, conocimientos que se complementaron con las clases de disecciónes del Dr. Martín Sánchez, que hacía ver a sus alumnos la importancia que tiene para el cirujano dentista el conocimiento del cuerpo humano. La materia de histología era teórica, por lo que no se disponía de microscopios. El interés del joven Aguilar lo llevó a insistirle al maestro Luis Méndez, para que le permitiera acudir a su consultorio a observar láminas con tejidos del cuerpo humano. Posteriormente Enrique adquirió un microscopio que conservaría siempre en su consultorio. De las materias básicas pasó a las clínicas en donde empezaría la atención de pacientes e invitado por su maestro Luis Farill, empezó a trabajar en el Hospital Juárez, en donde se le abrió la amplia perspectiva de la cirugía. Al terminar la carrera, el joven se tituló con la tesis “Tratamiento de las fracturas de maxilares”.

En 1942 fue merecedor de la Beca Kellogs, entregada anualmente al mejor promedio de la escuela. De esta forma, Enrique Aguilar pasó dos años en varias de las escuelas dentales más prestigiadas de los Estados Unidos, como: Philadelphia, Michigan, Chicago y Nueva York.

Las experiencias vividas en sus estudios de posgrado lo marcarían para siempre, y a su regreso a México se propuso como misión enseñar todo lo aprendido, no dejar de aprender nunca y elevar el nivel de la odontología nacional en todo lo que le fuera posible. En 1944 se incorporó como profesor a la Escuela Nacional de Odontología, en donde luchó con los grupos de profesores que no aceptaban novedades. Muy pronto se convertiría en el centro de atención de las reuniones dentales, congresos y seminarios de la Ciudad de México y provincia en donde se distinguió como un dentista innovador, exigente y polémico. No hubo área de la profesión que no tocara, escritor permanente de artículos en la Revista de la ADM y otras publicaciones científicas nacionales y extranjeras, en donde dejó plasmadas sus investigaciones clínicas, así como sus experiencias con pacientes y como profesor. Sería larguísimo hablar de su trabajo académico y de los premios y reconocimientos recibidos, baste recordar que fue el primer cirujano dentista en recibir el Premio Nacional de Odontología “Margarita Chorné”(1997), que entrega anualmente el presidente de México, el día mundial de la salud.

Siempre actualizado, el maestro Aguilar dio clases hasta un par de semanas antes de morir, a los 94 años. Su legado sigue vigente.

  Martha Díaz de Kuri, Departamento de Historia de la Facultad de Odontología UNAM.

 

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