La odontología durante el gobierno del shogun tokugawa.
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La terapéutica dental fue cambiando d naturaleza desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, siendo administrada por profesionales de diversa índole. El alivio del dolor de muelas se buscaba en la acupuntura, moxibustiòn y cauterización con un hierro al rojo vivo, además de usarse los hechizos y encantamientos pero si todo esto fallaba se recurría a la extracción.

Los profesionales dentales abrieron sus consultorios en las ciudades más importantes y atrajeron y atrajeron una clientela preferentemente de la clase media, mediante la publicidad masiva y la promesa de los éxitos más extravagantes. Algunos se especializaron en las extracciones, otros construían únicamente prótesis. La clase baja acudía con los charlatanes que ejercían en la calle y atraían a los pacientes realizando impresionantes acrobacias, juegos de espada y trucos de peonza. A mediados del siglo XVII, 5600 de estos charlatanes ejercían su oficio en la ciudad de Edo (nombre original de Tokio).

En Kanda, prefectura de Fukuoka, se estableció en 1765 una escuela de medicina china. En pocos años cayó bajo el control  directo de shogun y paso a conocerse como Escuela de Ciencia Médica. A partir de entonces diversos clanes de todas partes del país fundaron escuelas médicas dentro de sus condominios, y así los clanes Wakayama, Yamaguchi y Takanabe establecieron en sus escuelas cursos independientes de odontología para formar especialistas. Un hecho fundamental para la implantación en Japón de la educación occidental fue la publicación en 1774 de katai Shinso, traducción texto anatómico alemán. Sirvió para introducir la ciencia médica moderna de forma sistemática los curriculums universitarios y tuvo una influencia profunda en el desarrollo de la educación científica profesional.

Un buen número de prácticas dentales del periodo Tokugawa pueden verse retratadas en ukiyo-e “imágenes del mundo flotante”. Tremendamente populares en los círculos burgueses, estos grabados coloreados, impresos con plancha de madera, presentan hermosas mujeres del mundo del espectáculo, actores famosos y escenas de la vida diaria. Una de las costumbres más sorprendentes a los ojos occidentales era el ennegrecimiento de los dientes que realizaban las mujeres casadas y las cortesanas para realzar su belleza. Cuando el commodore Mattew Perry llego en la década de los cincuenta del pasado siglo a Japón, que durante cientos de años había permanecido cerrado a occidente, quedo muy sorprendido por esta costumbre: “Cuando las mujeres jóvenes sonreían tímidamente y abrían sus rojos labios de rubí aparecían de forma inesperada sus dientes negros horriblemente alineados sobre encías enfermas”. De hecho quedo tan sorprendido por su aspecto que llamaba a este país “el extraño Japón de los dientes negros”.

Esta costumbre enraizada desde la antigüedad, se convirtió paulatinamente en prueba del estado de la mujer casada. Antes de que una nueva novia entrase en casa de su marido, visitaba el establecimiento de siete familiares para recoger el tinte y entonces se sometía a los que llamaban “el primer ennegrecimiento”. Su significado se expresa en el adagio “de igual modo que el color negro no cambia nunca, tampoco lo hará la unión intima entre el marido y su esposa”.

Bibliografía:

El lejano oriente: Japón, pagina 93. Historia de la Odontología Ilustrada, Malvin E. Ring. Mosby/Dyma libros.

 

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