Ignorancia supina, solidaridad con Miguel Peraza (Artículo)
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23 de enero de 2022

ConoSER Bien

 

Lo menos que puede pedirse a una escultura es que no se mueva.
Salvador Dalí

El derribo y vandalismo contra estatuas y esculturas a lo largo de la historia ha llevado a la sociedad a deplorar esos ataques y reafirma su compromiso con las Bellas Artes. Producto de ello es la elaboración de normatividad con la que se protege el Patrimonio Cultural, insistiendo en severas acciones penales para quien o quienes lo realizan.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española la ignorancia supina es definida como “la ignorancia que procede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse, ignorancia de lo que puede y debe ser conocido”. Por lo que el respeto al arte debe ser conocido y sentido por todo ser humano. Lo anterior, refiriéndome a los acontecimientos vandálicos ocurridos a las obras de arte ya que solo los ignorantes o mentalmente perturbados pueden realizar este tipo de acciones, al atentar sobre las obras de arte y bienes culturales.

Recordemos algunos deplorables actos vandálicos de los últimos tiempos ocurridos a la obra escultórica: Se han registrado al menos tres informes de actos vandálicos contra estatuas de Cristóbal Colón en Estados Unidos, en junio de 2020, una fue arrojada a un lago, otra decapitada y una más tirada al suelo.

No podemos olvidar todavía lo ocurrido el 21 de mayo de 1972 contra la Piedad de Miguel Ángel en el Vaticano, cuando un hombre de origen húngaro, mentalmente trastornado se acercó a la escultura y al grito de “Yo soy Jesucristo y he regresado de la muerte”, con un martillo propinó una serie de golpes que afectaron, principalmente a la Virgen ya que el párpado izquierdo y la nariz resultaron dañados ocasionando también la rotura de varios dedos de su mano izquierda. Como consecuencia de aquel atentado se blindó la escultura por medio de una pantalla de cristal que la protege en la actualidad de actos vandálicos.

Y qué decir del atentado realizado al David de Miguel Ángel, escultura de mármol blanco de 5.17 metros de altura y un peso de 5.6 toneladas, realizada entre 1501 y 1504, cuando en septiembre de 1991 un hombre perturbado rompe de un certero martillazo, la primera falange del segundo dedo del pie izquierdo de esa valiosa escultura. Para evitar futuros daños a la escultura, se colocó una estructura acristalada blindada que rodea por todos sus flancos la base del David.

Así mismo, la estatua que representa el personaje del cuento de Hans Christian Andersen “La sirenita” que es una de las principales atracciones turísticas en Copenhague, Dinamarca, después de ser blanco de numerosos ataques vandálicos, ya que fue decapitada dos veces, primero en 1964 y nuevamente en 1998. En 1999, un intento de quitarle la cabeza fracasó. La estatua perdió su brazo en 1984, pero se lo colocaron dos días después, y eso no fue todo, en 2003, la sirena fue arrancada de su base con explosivos. También la han manchado con pintura en varias ocasiones, por lo que las autoridades decidieron alejarla del puerto para protegerla del público.

La actitud del pintor, escultor y dibujante colombiano Fernando Botero Angulo, autor de la escultura “El pájaro” (un gran volumen en bronce de cuatro toneladas que antes simbolizaba la paloma de la paz, escogida por los terroristas para camuflar la carga de TNT), quedó destruida en el atentado con explosivos, en junio de 1995 en Medellín, en el que murieron 29 personas y resultaron heridas más de 200. El escultor decidió dejar la obra en ruinas como un "Monumento a la imbecilidad y a la criminalidad".

Los anteriores hechos vandálicos vienen al caso, guardando su distancia, ya que hace unos días la escultura “El hombre del portafolio” del escultor mexicano Miguel Peraza, sufrió el segundo acto vandálico debido a que con equipo especializado fue retirado el portafolio, es decir, el ícono del lugar, a pesar de que se encontraba reforzado con acero, y se especula que pudo haber sido para vender el bronce, trofeo para algún coleccionista, simplemente para dañar la escultura o en perjuicio del escultor que lleva más de 80 obras realizadas a lo largo de sus casi 46 años de actividad creativa.

En el conjunto escultórico “El hombre del portafolio”, que representa la realidad contemporánea de nuestra identidad social y urbana, Miguel Peraza hace un homenaje a “los ciudadanos de a pie, que recorren esos espacios donde todos nos mezclamos y donde caminamos, en medio de nuestro anonimato, por alguna de las grandes urbes”.

La importancia de los hechos reside en que los habitantes de la ciudad de México se fueron apropiando de este conjunto escultórico, que forma parte del patrimonio cultural de la humanidad, hasta llegar a cambiarle el nombre, bautizándola como Monumento a los Godínez, es decir, a los trabajadores que llevan sus sueños o su alimento dentro de un portafolio.

Es por ello, amable lector, que estamos solidarizados con el escultor Miguel Peraza para que se aclaren lo ocurrido y se restaure de manera urgente la estatua, ya que como él lo dice “este conjunto escultórico ofrece una preciada esperanza de vida, celebrada por numerosos hombres y mujeres comprometidos con el arte, la libertad creativa y el respeto a la propiedad pública y privada, y principalmente con el respeto a la dignidad de todo ser humano”, agregando que “la cultura, si no es para todos, no es arte” por lo que hay que entregar esta obra nuevamente de forma inmediata a la sociedad para que llegue a todos los ciudadanos.

 

Twitter @jarymorgado
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