Crítica a la novela ‘’Evalución’’ de Noelia Viqueira (Artículo y video)
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16 de septiembre de 2021


Evalución es la primera novela de Noelia Viqueira que ya muestra desde su título perfiles simbólicos y originalidad dentro del tema de la evolución natural.

Una evolución que adopta carácter religioso al fundirse con el nombre de la primera mujer, la portadora del pecado original.

Ya desde esa fusión que crea un neologismo, vemos el planteo de un oxímoron que será eje de a obra: el nacimiento, el origen con toda su virginidad y la corrupción. La protagonista huye de a corrupción, de la degradación del ser humano. No en vano se llama María, el nombre de la madre virgen del hijo de un Dios que viene a la tierra para ‘’el perdón de los pecados’’, o sea para redimir y redimirse.

La antítesis Eva-ave (María) ya anunciado desde el nombre, pues la redención se ve en la ectura del nombre al inverso, muestra el pasaje de María, la protagonista, de mujer que viaja de la corrupción a la redención, de Eva a María, a través de un renacimiento que tiene como uno de los elementos simbólicos primarios el pasaje por el agua purificadora, pasaje entre la muerte y la vida.

María se baña o lava en momentos puntuales significativos de la novela.

Dos espacios son los elegidos para el transcurso de una acción más interior que exterior. El primero es el departamento que representa el mundo capitalista corrupto del cuál se quiere escapar, el primer mecanismo es la amnesia, defensa contra recuerdos molestos, la negación como efecto post-traumático. Como Don Quijote rechaza desde el recuerdo aquello que la conciencia prefiere "no acordarse’’.

El segundo espacio es el del monte, ‘’el rancho’’ inmersa en un mundo donde una naturaleza romántica, panteísta crece con su aporte, libre de la opresión de la ciudad y de la razón de un hombre que se ha dedicado a destruir más que a construir. (reminiscencias de un Eladio Linacero ( "El pozo’’ de Onetti) que sólo puede liberarse de la opresión a través de la ficción, que también incluye una fuga a la naturaleza, pero que no llega a concretarse en la acción?).

La idea salvadora que plantea la Ciencia ficción de un Bradbury del "buen salvaje’’ (se ve claramente en "El hombre ilustrado’’) planteo russoniano también adoptado por Guimaraes Rosa en su novela ‘’La oportunidad de Augusto Matraga’’.

El contacto con la naturaleza, el plantar y cuidar, hasta formar parte de ella en una armonía que limpia de las suciedades capitalistas de la ciudad, y de la propia degradación.

Selva de cemento cambiada por selva natural que hace una vuelta a los orígenes, ámbito ideal para el renacimiento.

Huir para reencontrarse…

Esta huida no es raro que se inicie en el cuarto del protagonista, al despertar sobre la cama de os sueños que simbolizan los reclamos/epifanías del inconsciente.

Tiene este despertar en el cuarto elementos que nos hacen recordar al desconocimiento-reconocimiento del Gregorio Samsa, aunque se oponga en su sentido simbólico el desconocimiento con posterior reconocimiento de ambos personajes, uno atrapado en la degradación gracias al medio, y una María que también se percibe como un ser desconocido pero este desconocimiento será el puntapié inicial a la liberación, a la purificación, al desprendimiento del medio que la oprime. Viaje hacia adentro, instrospectivo, pleno de monólogos interiores como expresión de una lucha interna por liberarse de la corrupción en la que ha degenerado el ser humano, y como representación, la propia protagonista , que en esta novela como en la de Guimaraes Rosa también está simbolizada en un pasaje espacial.

Esta evolución, viaje del héroe en búsqueda de "su tesoro’’, cruce de umbral del mundo conocido al desconocido, dónde ha de enfrentarse a la etapa de las pruebas (autoabastecerse de forma natural, un embarazo molesto, depredación y reconstrucción del medio natural, maternidad sin preparación) que han de demostrarte si al héroe es o no merecedor del premio de una auto religión, un religarse consigo mismo, como es planteado en el brillante libro de Campbell "El psicoanálisis del héroe’’, o el héroe de las mil caras’’.

Como toda evolución, lo que cambia parte de lo que había, cosas se desecharán y cosas serán transformadas, el desprendimiento no implica un total rechazo a de dónde se viene, no es un partir de cero. En este caso no asombra que parte de lo que se mantiene, provenga de las "necesidades’’ del hombre nuevo, o sea: Internet. El correo electrónico, y la información que brindan las "redes’’, que parecen haber atrapado de tal forma al héroe, que permanece como cordón umbilical del mundo que se rechaza en este viaje hacia el renacimiento postmoderno, que incluso en la resurrección ha de seguir presente y triunfante como herramienta imprescindible, como antes y también ahora lo fueron/lo serán: la tierra, la semilla, la pala, el sol.

Este intento de religarse pasa obviamente por un viaje existencial de búsqueda de identidad (son reiteradas las veces en que el personaje se pregunte ¿quién soy?), temática que prolifera en el siglo XX, desde un hombre que se percibe degradado y necesita reconstruirse.

Un elemento importante es que este viaje sea hecho por una mujer, mostrando el poder que la misma va tomando en la historia, hasta llegar a adoptar un rol protagónico del viaje existencial ampliamente, hasta ahora, protagonizado por hombres.

Uno podría pensar en la brillante novela de Saramago: ‘’El ensayo de la ceguera’’, en el momento de buscar un comparante de una protagonista mujer en el viaje, pero las diferencias son significativas, aquella mujer carece de identidad propia, ya que es ‘’la mujer de’’. Funciona como la parte que concreta en los hechos, como mujer que pare lo que el hombre siembra, su parte es en la diada con su marido, el oftalmólogo (el que tiene la sabiduría de cómo curar unos ojos, que sólo ella como mujer puede concretar). Funciona como la parte femenina del dios, o sea carece de independencia.

María se erige como un dios moderno y novedoso pero previsible: mujer autofálica.

Mujer moderna que se basta a sí misma, que ha dejado de ser "la mujer de’’, para ser como lo expresa en más de una parte de la novela: su propio dios.

Como ser independiente del hombre, María hace el amor consigo misma, y juzga estos actos masturbatorios como experiencias superiores a las que se puede tener con un hombre, incluso el sentido que le da al orgasmo.

Su embarazo, tras la amnesia, es vivido con extrañamiento, sin asumirse como tal, con dolor, y rechazo. Hay quizá, detrás de esta molestia, el reclamo inconsciente del inconveniente de traer nuevos seres a este mundo degradado.

Expresión de, ni tan oculto, deseo de exterminio de una humanidad viciada, quizá sin redención posible. Pero luego del parto, y de la aceptación paulatina de los cachorros como hijos, promesa y símbolo de una nueva era, ya que son seres que logran sobrevivir respetando la naturaleza, sin depredarla, María ve su proyecto en acción y puede morir en paz.

Aparece, en relación con la María bíblica, no como un puente elegido del proyecto redentor de un Dios masculino, sino un paso más allá, pues ella concreta en sí misma el proyecto redentor, a través de métodos creados por ella misma y haciendo suyos los métodos de la Fundación, sin ser ella el medio para lograr el proyecto de un Dios masculino, sino como una Diosa autosuficiente, que en todo caso busca ella los medios para llegar a lo que desea. Quizá parte
de la evolución planteada sea la posibilidad de una gestación sin simiente masculina, el autoabastecimiento de la mujer en todos los planos.

El embarazo, aparece como fruto, (según se puede inferir de reminiscencias, luego de sueños, y atando cabos, de los deseos expresados por la protagonista en armonía al proyecto de la Fundación con la que colabora y sus experimentos), producto de la unión de células alteradas genéticamente en un laboratorio con la idea de mejorar la raza, crear un humanoide que pueda autoabastecerse sin depredar el ambiente, y a salvo de enfermedades mortales.

No es raro que los cachorros paridos sean 3, número cabalístico de la perfección, y que si bien se parezcan a los humanos, tengan rasgos distintos y logren autoabastecerse sin depredar, y ayudando a la regeneración de la naturaleza.

Tópico de una Ciencia ficción romántica, que apunta a la eutopía. Parto simbólico de una nueva "humanidad’’ que tras superar los errores de su anterior estadio, logre a través de estos humanoides una nueva oportunidad, que como Augusto Matraga debe sellar, en el nuevo pacto, con la propia desaparición, y dejar lugar al mundo nuevo.

Si se tiene en cuenta todo los referentes citados, se apreciará lo ambicioso del proyecto que plantea la novela ( no hay señales para división en capítulos, pero sí pueden apreciarse las etapas con un salto temporal que hacen a la novela de aprendizaje, desde una estructura formal que apunta a la construcción del lector. Además es prácticamente un unipersonal (Serrana es pintada de forma muy superficial, como para competir ni de lejos con la protagonista) que ahonda en ese personaje, mostrando las distintas etapas por las que va pasando, en un intento por desprender, y desprenderse del mundo capitalista que se devora a sí mismo, hacia una armonía con la naturaleza, que surge como propuesta, como ya se dijo, eutópica, romántica, con visos de ingenuidad, pero liberadora en un marco entusiasta que logra contagiar al lector, en un viaje purificador, que se traduce en un regreso a los orígenes, en un intento, tal como resto salvado del diluvio, el de reconstrucción tras el descubrimiento de lo mejor de nosotros mismos.

 

Silvia Martínez Coronel es profesora, escritora e investigadora
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