“Biotecnología, base de la bioeconomía en los territorios”
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BOGOTÁ D. C., 27 de octubre de 2020 — Agencia de Noticias UN-

Además, la Universidad ha realizado 20.175 productos de bioeconomía y otros 1.257 de nuevo conocimiento durante el periodo 2015-2019.

Así lo expuso la profesora Dolly Montoya Castaño, rectora de la UNAL, en la primera conferencia “Biosoluciones y Bioeconomía”, adelantada en el marco del Convenio Fibras, celebrado entre Ecopetrol y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, de la UNAL, donde se lleva a cabo un proceso de entendimiento y diálogo para generar estrategias que permitan lograr el desarrollo sostenible del territorio.

Para la directiva, este desarrollo se debe proyectar no solo para empresas y transnacionales, sino que también debe involucrar a las comunidades, que por mucho tiempo han sido marginadas de la gestión del conocimiento.

“La educación y la investigación deben resolver problemas, aprovechar las oportunidades, producir bienestar social, liderazgo colectivo transformador, ya no de líderes únicos, sino de capacidades de liderazgo en las comunidades”, subrayó.

La Rectora destacó además el papel del Instituto de Biotecnología (IBUN), fundado en 1987, el cual se ha caracterizado por ser interdisciplinar y contar con profesionales y expertos de distintas facultades que han contribuido a proporcionar biosoluciones que le han aportado a la producción nacional.

Mejoramiento del ñame

Uno de los casos más recordados y destacados de la biotecnología es el del cultivo de ñame en la Costa Atlántica, pues entre 2002 y 2012 desde el IBUN se organizaron proyectos con las comunidades productoras de Córdoba, Bolívar, La Guajira y Atlántico, entre otros departamentos, con base en lo que estas querían y necesitaban, a través de la escucha activa y del diálogo de saberes.

A partir de esta iniciativa de la UNAL y del IBUN se incrementó la cosecha y la producción de ñame por hectárea: en 2019 había 40.000 ha sembradas, 500.000 en producción y 30.000 familias involucradas directamente con el sector.

Se trabajó con asociaciones de pequeños productores, para luego comenzar con el proyecto que iba desde la mejora de la semilla del ñame hasta la promoción de los entrenamientos.

Así, se desarrollaron los tubérculos caracterizados previamente en la Universidad, se definieron las mejores variedades y se hizo una transferencia de tecnología.

También se hicieron laboratorios de biotecnología para la producción in vitro de las plantas, viveros, módulos de producción y elaboración de biofertilizantes para el cultivo.

“Con este proyecto pudimos traer conocimiento externo, celebrar alianzas internacionales y recursos para trabajar no solo en el cultivo, sino también suplir las necesidades de la población, de manera que la comunidad terminara empoderada de su organización y del conocimiento”, destacó la Rectora.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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