La consciencia física y cuántica (Artículo)
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9 de octubre 2020

La consciencia es el núcleo de la naturaleza humana, es la concentración de la gran energía de donde nacen los sentimientos, los pensamientos y todas las funciones mentales que subliman al espíritu humano para alcanzar la divinidad.

Es el receptor que permite la expansión del espíritu creador a través del pensamiento y del lenguaje. Es el andamio por el cual los seres humanos, se adentran a otras dimensiones y a otros planos más sutiles alejados de la vida mundana para comunicarse consigo mismo y con Dios, para obtener la fuerza creadora, la luz espiritual, la sabiduría, la fuerza del amor, la fuerza del deseo y esa fuerza superior que fusiona a las mentes llevando al espíritu al altruismo y reflejarlo en nuestros semejantes para continuar con el maravilloso misterio de la creación y permitir la expansión de la consciencia en el espacio y en el tiempo.

La filosofía Aristotélica ha propuesto que en el principio, solo existía una sola consciencia formando la entidad Divina, era la consciencia creadora de sí misma, la auto gobernable, la omnipotente y omnipresente la que todo lo veía, la que todo lo sentía, la que sola decidía.

La consciencia lo era el todo, y durante siglos se deleitó de ser la unidad que vivía y gobernaba el universo.

Se ha propuesto también, que con el paso de los tiempos, esa consciencia Divina, unidad indivisible y creadora, se fue engendrando a sí misma y apareció en ella la necesidad de sentir y experimentar placer para lo cual tuvo que dividirse: en una consciencia material, objetiva y otra consciencia espiritual, subjetiva o cuántica.

La consciencia material y objetiva, se constituyó de elementos físico-químicos para estar en sincronía con el universo material y ser generadora de energía, movimiento y flujo, con un comportamiento predictible. La consciencia material, decide ocupar como residencia todas las células, las neuronas del sistema nervioso y sus sinapsis; esta consciencia material se rige por las leyes generales de la física clásica, es decir existe una inercia intrínsecamente permanente de la emergencia de la consciencia en los seres vivos, en relación directa con los estímulos sensoriales obedeciendo la ley de la acción-reacción.

Por otra parte, la consciencia cuántica, es inmaterial, espiritual, intangible, impredecible, con atributos propios de presencia y propósito, se rige por las leyes de la mecánica cuántica, para formar la autoconsciencia y el alma, por lo cual no podemos explicarla ni mucho menos entenderla del todo. La consciencia cuántica, es también la generadora de la verdad, de la razón y de la belleza en todo su esplendor, es quien motiva a los hombres a ir en pos de la vida y disfrutarla con alegría, con temor, con dolor, con placer con coraje, con amor y con conocimiento pleno y con una experiencia subjetiva y reflexiva.

Estos dos tipos de consciencia están íntimamente relacionadas, lo cual permite la contemplación especular y modulación mutua, que las hace parecer una sola. Se escanean constantemente, intercambian sus atributos, sus caminos sus decisiones y programas lo que les permite expresarse como una sola entidad.

Dicho intercambio les permite entrar una dentro de la otra, para borrar los límites entre ellas y de esa manera constituirse en una entidad tangible biopsicosocial generadora de vida, que transita en el mundo en busca de la divinidad.

De la fusión de las dos consciencias, surge el amor con su fuerza material e inmaterial que permite la creación y la percepción del mundo, desde lo más simple hasta lo de mayor complejidad.

Permite también la percepción y la decodificación de las sensaciones corporales, de los eventos del mundo interior, de las emociones del alma y del espíritu para dar una respuesta biológica y mental.

La unión de las entidades físicas y cuánticas o mentales de la consciencia, con su equilibrio armónico universal permite al individuo ser el reflejo de la sinfonía de todo lo creado y disfrutar de la sonrisa y el llanto, del aroma de las flores, del canto de los mares, de la luminosidad del trueno, de la frescura de la lluvia, de las caricias humanas, del calor y de la presencia de Dios. Y es la fuente primigenia de la creación es lo que ha hecho posible concebir la filogenia y la ontogenia de todas las especies y su transitar en la vida y en el mundo.

Finalmente es posible que algún día podamos entender la manera de cómo funcionan, interactúan y se expresan ambas consciencias, la material, la predecible, la que obedece a la física clásica y que se expresa mediante la actividad eléctrica cerebral y la inmaterial, la impredecible, la que no se puede medir y que se rige por la mecánica cuántica, cuando la teoría seductora y controversial de Cuerdas, logre explicar la unificación de las dimensiones cuánticas y físicas como parte de un mismo mundo.

Lecturas recomendadas:
1.-Charles Sherrington. Hombre versus Naturaleza
Biblioteca de Divulgación Científica. Barcelona 1985
2.-Fred Alan Wolf. The Spiritual Universe. Red Wheel Weiser USA 1999
3.- Fred Alan Wolf. La mente en la materia. Ciencia Global, España 2007
4.- Enrique Canchola Martínez. La conciencia encantada
https://www.sabersinfin.com/articulos/psicologia/23617-la-consciencia-encantada
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Iztapalapa
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2020 ECM

 

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