En un día como hoy, 24 de septiembre, NACIÓ el ESCRITOR JUAN VILLORO (Biografía, poema y vídeos)
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24 de septiembre de 2020

 

* Entre los premios ganados por Juan Villoro destacan: Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, Premio Internacional de Periodismo Rey de España (2010), Premio Iberoamericano de la Narrativa Manuel Rojas (2018), entre otros.

 

Juan Villoro Ruiz (Ciudad de México, 24 de septiembre de 1956) es un escritor y periodista mexicano. Ganó el Premio Herralde en 2004 por su novela El testigo.

Es hijo del filósofo catalán Luis Villoro y de la psicoanalista yucateca Estela Ruiz Milán. Realizó sus primeros estudios en el Colegio Alemán de México. Tras estudiar la licenciatura en Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), fue becario del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en el área de narrativa (1976-1977) y del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (1994-1996).

Conocedor profundo de la lengua y literatura alemanas, entre 1981 y 1984 estuvo como agregado cultural en la Embajada de México en Berlín Oriental.​ Estuvo casado con la editora Margarita Heredia.

Miembro activo en la vida periodística mexicana, Villoro escribe sobre diversos temas, como deportes, rock y cine, además de literatura, y ha colaborado en las revistas Letras Libres y Proceso; y en los diarios Reforma, La Jornada y El País. Entre 1995 y 1998, dirigió el suplemento cultural La Jornada Semanal.

Fue profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y profesor invitado en las universidades de Yale, de Boston, Pompeu Fabra y de Princeton. Sus ensayos en este campo destacan por su apertura mental, su claridad, y su hondura.

En 1991 publicó su primera novela El disparo de argón. Su mayor éxito de público era como escritor para niños, hasta que en 2004 apareció El testigo, con la cual obtuvo el Premio Herralde, otorgado por la Editorial Anagrama.

Villoro ha incursionado en el teatro (además de ser autor de algunas piezas, ha traducido Cuarteto, de Heiner Müller)​ y en el cine como guionista (por ejemplo, el texto de la película Vivir mata dirigida por Nicolás Echeverría). Ha escrito también relatos de viaje.

Desde septiembre de 2004, publica una columna en el diario Reforma, que actualmente aparece los viernes; tiene otra en el suplemento dominical Revista de Libros del diario chileno El Mercurio. Es colaborador habitual de la revista bogotana El Malpensante. Se ha desempeñado como traductor y algunas de sus obras han sido traducidas a otros idiomas.

El 8 de diciembre de 2012 recibió el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural “Fernando Benítez”, en el marco de la XXVII Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México. En octubre de 2013 fue elegido como miembro de El Colegio Nacional, y pronunció su discurso de ingreso el 25 de febrero de 2014, titulado “Históricas pequeñeces: vertientes narrativas en la obra de Ramón López Velarde”.

(Tomado de: Wikipedia)

 

El puño en alto

 

Eres del lugar donde recoges la basura.
Donde dos rayos caen en el mismo sitio.
Porque viste el primero, esperas el segundo.
Y aquí sigues.
Donde la tierra se abre y la gente se junta.

Otra vez llegaste tarde:
estás vivo por impuntual,
por no asistir a la cita que a las 13:14 te había dado la muerte,
treinta y dos años después de la otra cita, a la que
tampoco llegaste a tiempo.

Eres la víctima omitida.
El edificio se cimbró y no viste pasar la vida ante tus ojos,
como sucede en las películas.
Te dolió una parte del cuerpo que no sabías que existía:
La piel de la memoria, que no traía escenas de tu vida,
sino del animal que oye crujir a la materia.
También el agua recordó lo que fue cuando
era dueña de este sitio.
Tembló en los ríos.
Tembló en las casas que inventamos en los ríos.
Recogiste los libros de otro tiempo, el que fuiste
hace mucho ante esas páginas.

Llovió sobre mojado después de las fiestas de la patria,
Más cercanas al jolgorio que a la grandeza.
¿Queda cupo para los héroes en septiembre?
Tienes miedo.
Tienes el valor de tener miedo.
No sabes qué hacer, pero haces algo.
No fundaste la ciudad ni la defendiste de invasores.

Eres, si acaso, un pordiosero de la historia.
El que recoge desperdicios después de la tragedia.
El que acomoda ladrillos, junta piedras,
encuentra un peine, dos zapatos que no hacen juego,
una cartera con fotografías.
El que ordena partes sueltas, trozos de trozos, restos, sólo restos.
Lo que cabe en las manos.

El que no tiene guantes.
El que reparte agua.
El que regala sus medicinas porque ya se curó de espanto.
El que vio la luna y soñó cosas raras,
pero no supo interpretarlas.
El que oyó maullar a su gato media hora antes
y sólo lo entendió con la primera sacudida,
cuando el agua salía del excusado.
El que rezó en una lengua extraña
porque olvidó cómo se reza.
El que recordó quién estaba en qué lugar.
El que fue por sus hijos a la escuela.
El que pensó en los que
tenían hijos en la escuela.
El que se quedó sin pila.
El que salió a la calle a ofrecer su celular.
El que entró a robar a un
comercio abandonado
y se arrepintió en un centro de acopio.
El que supo que salía sobrando.
El que estuvo despierto para que los demás durmieran.

El que es de aquí.
El que acaba de llegar y ya es de aquí.
El que dice “ciudad” por decir tú y yo y Pedro y Marta
y Francisco y Guadalupe.
El que lleva dos días sin luz ni agua.
El que todavía respira.
El que levantó un puño para pedir silencio.
Los que le hicieron caso.
Los que levantaron el puño.
Los que levantaron el puño para escuchar si alguien vivía.
Los que levantaron el puño para escuchar si alguien
vivía y oyeron un murmullo.
Los que no dejan de escuchar.

 

Redacción
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