20 de marzo de 2015
- La Historia Jamás Contada -
En los años 60 nos causaba gracia a los niños que asistíamos a escuelas públicas, que las confesionales celebraran el 21 de marzo la llegada de la Primavera. No es que fueran neopaganas, sino que era la manera en que el clero cimarrón, aquél que nunca ha observado el precepto constitucional de separación entre Estado e Iglesia, mostraba su desacuerdo con este avance fundamental para la convivencia pacífica entre habitantes. Así lograba –aparentemente- obviar a Juárez y su obra ese día en particular. Desde entonces ha tratado de desaparecerlo definitivamente.
Lo ha intentado todo: desde incrustar agentes encubiertos en los aparatos ideológicos públicos y privados, como escuelas –especialmente Normales y Universidades- y medios de información, hasta revisar –reescribir- la Historia, emborronar el contenido doctrinario de conmemoraciones “incómodas” mediante los fines de semana largos y, últimamente, colocar acólitos suyos en altos puestos de Gobierno, quienes no desaprovechan ocasión de contar entre sus invitados de honor a dignatarios eclesiásticos.
Las cosas no eran así todavía hace una generación, cuando la diversidad de opiniones en asuntos escatológicos se daba por algo natural y a nadie que no fuera un fanático, le importaba si su mejor amigo o un perfecto extraño que acababa de conocer era religioso o no y, si lo era, de cuál denominación se consideraba adherente o si cambiaba de ella. No porque fuera tabú –lo que no se toca- sino por ser parte inalienable de la individualidad de cada quién. (Personalmente tuve mi primera confrontación pública por este motivo en 1972, con una vieja arpía que se decía maestra en la Normal del Estado. Yo como Jefe de grupo, le marqué el alto cuando comenzó a despotricar contra los no religiosos y durante la prolongada diatriba que siguió, me apoyaron todos los compañeros, creyentes y no creyentes, lo que la enfureció aún más. Unos 15 años después, me enteré por una plática casual que en su casa se reunía lo más granado de la ultraderecha oficial.)
Paralelamente, hace mucho que no ha habido un esfuerzo serio por desarrollar teóricamente el pensamiento liberal, actualizándolo con las sucesivas aportaciones de la filosofía crítica de la Historia y la Sociedad, al grado que los neoderechistas –que convenientemente se llaman a sí mismos “neoliberales”- lo tildan de decimonónico –para ellos, lo moderno es ser medieval-. ¡Cuánto hace falta un Manual de Ideología Liberal para uso de los atribulados jóvenes que se sienten impotentes ante el retorno de lo peor de las ilusiones monárquicas, centralistas y totalitarias que tanto daño hicieran a la Nación en el pasado, entre la actual y –como enfatizaba Tomás Mojarro- “mother-nizadora” clase gobernante!
Sería un punto de partida para análisis fundamentados históricamente de la realidad, pues su entramado teórico permite discernir diferentes alternativas posibles de desarrollo y eventual solución: todo tiene una Historia que, al comprenderla, no hay por qué repetirla.
Así que a pesar de las maniobras legislativas y propagandísticas de reaccionarios pasados y presentes, la Primavera liberal juarista aún florece y puede dar frutos.
Imagen(siempre.com.mx)
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








