El Escepticismo en lo Extraño
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2 de septiembre de 2014

- La Historia Jamás Contada -

El primer cuidado de quien emprende una investigación sobre cualquier cosa, en cualquier campo, es mantener el equilibrio entre dos polos de atracción fatal: credulidad y desdén, pues caer en una u otro significa el final de aquélla. CREER que algo es lo que parece o dicen de él, lleva a dejar de investigarlo, mientras que ni siquiera preguntárselo, inhibe cualquier posible investigación. Irónicamente, estas posiciones extremas son las más comunes tratándose de lo extraño. La primera entre los creyentes; la segunda entre los mal llamados “escépticos”, en realidad negadores por sistema. Ninguno de los dos grupos lleva a término investigación alguna y por lo mismo nada nuevo aportan al conocimiento de esos hechos.

Tan abstractas como suenan estas disquisiciones, dan sin embargo cuenta de los tres momentos decisivos de una investigación: cuándo comienza, si continúa y cuándo acaba. Un ejemplo típico –que hasta podría ser real- es la frecuente afirmación de “ruidos extraños” en una casa. Los creyentes darán por hecho que se trata de algo “sobrenatural” y propondrán los acostumbrados remedios caseros: hacer bendecir la casa, llevar un(a) médium, usar determinado amuleto, etc. Los negadores por sistema (“debunkers”) afirmarán -¿en cambio?- sin más que el suceso tiene una causa “natural” y darán por concluido el incidente. Sólo un investigador –seguramente independiente-, éste sí, ESCÉPTICO, considerará profundizar en el caso y abrirá un expediente. El escepticismo consiste básicamente en no prejuzgar algo y mejor tratar de conocerlo o entenderlo más fondo. Es el principio mismo de la CIENCIA. (Los “divulgadores científicos” no investigan, sólo diseminan resultados anteriores… como si fueran dogmas de fe.)

Pero la actitud escéptica no sólo es necesaria en la fase preliminar de una investigación, sino a lo largo de toda ella, con los nuevos datos y las inferencias lógicas a partir de éstos y los originales. También se requiere recursivamente, es decir, al volver sobre los pasos de la línea lógica (teoría) que se va construyendo para explicar el hecho. Y no sólo en los datos objetivos sino también los subjetivos, pues la investigación de lo extraño tiene algo de policiaco al tener que validar continuamente la veracidad, exactitud y buena fe de los testigos –o pacientes, en casos de interacción directa con algo desconocido-.

Y todos estos aspectos es vital tenerlos cubiertos ANTES de intentar cualquier intervención, exactamente lo contrario de los creyentes, que se convierten en parte del problema en lugar de solucionarlo. Por otro lado, el escepticismo en la investigación de lo extraño lleva a recurrir a expertos en el conocimiento de la Naturaleza y de lo físico, mental y cultural de los humanos en particular, resultando en una actividad multidisciplinaria.

Por eso, a falta de científicos entrenados profesionalmente en el escepticismo, que se dignen o atrevan a investigar lo extraño, las personas comunes dotadas de inteligencia y sensibilidad, al adoptar esta actitud crítica, podrán aportar mucho en este campo.

Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso