DE MATEMÁTICA, MONOS Y BANANAS
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DE MATEMÁTICA, MONOS Y BANANAS

 

Por. Lamberto Álvarez *

 

No hace mucho leí el libro Matemática… ¿estás ahí?  El autor es el argentino Adrián Paenza, y es una excelente oportunidad para que todos aquellos que odian y/o temen a la matemática se acerquen a ella, le encuentren una razón de ser, y hasta se diviertan un rato. Además, la versión electrónica puede ser descargada gratuitamente para uso personal y de forma legal, gracias a que su autor busca, más que lucrar con la obra, usarla como herramienta de divulgación científica.

 

 

Y aunque la gran parte del libro trata exclusivamente de matemáticas, aborda de vez en cuando algunas otras cosas interesantes, y es justamente un experimento no matemático que leí en ese libro del que escribiré ahora.

Supongamos que tenemos a 6 monos dentro de una jaula. En el techo colocamos un racimo de bananas, de tal forma que éstas sean inalcanzables para los monos. Un día, colocamos una escalera dentro de la jaula y justo debajo de las bananas. Tan pronto hacemos esto, uno de los monos decide aprovecharla, y llegar a través de ella a las codiciadas frutas.

Ahora bien, tan pronto el primer mono decide trepar por la escalera, se rocía con agua helada al resto de los animales. Después de esto, la acción se repite, y cada vez que un mono toca la escalera para tratar de conseguir las bananas, el resto de los monos vuelven a ser rociados.

 

No pasa mucho tiempo, antes de que los monos asocien la subida de un mono por las escaleras con la desagradable experiencia del rocío de agua helada sobre ellos, así que cuando ven a un nuevo mono intentarlo, deciden por fin detenerlo, y la cosa llega a los golpes si es necesario. Con esto, cada uno de los monos entiende que no deben trepar las escaleras, pues ello implica no sólo agua helada para los compañeros, sino una tunda en su contra, y esto sin mencionar el frustrado deseo de conseguir las bananas.

 

Con el tiempo la situación se vuelve estable, y ya no hay monos que intenten acercarse a la escalera. Cuando esto sucede, sacamos a uno de los monos de la jaula, y lo reemplazamos por otro. El nuevo inquilino entra, ve unas bananas colgando del techo, y una forma fácil de conseguirlas. Se dirige a la escalera, y no puede subir un peldaño antes de recibir un baño de golpes por todos los compañeros. Obviamente no entiende las razones, pero después de un par de intentos es fácil saber que tocar escalera significa el descontento de la comunidad.

 

En estos momentos, se procede a retirar a un segundo mono, también de los originales. Se reemplaza con un mono que nunca antes había estado en la jaula. El proceso se repite. El nuevo mono se dirige a la escalera, y todos, incluyendo al mono que había entrado justo antes -aquél que nunca había sido rociado con agua helada-, se lanzan contra él y lo golpean hasta hacerlo desistir.

 

Un tercer mono entra. Entre los demás existen dos que no saben por qué se debe golpear a quien toque la escalera, pero lo hacen imitando a la sociedad. El tercer mono aprende las reglas. Así se reemplazan al cuarto, al quinto, y por último al sexto de ellos. Todos pasan por la misma historia.

 

Al final, ninguna cosa ha cambiado. Es un delito tocar la escalera, y quien lo haga deberá recibir la furia de la comunidad entera. Perdón, hay una cosa que sí ha cambiado. Nadie tiene idea de por qué es contra las reglas usar las escaleras para conseguir una rica banana, pero aún así conservan tan bonita tradición.

 

Hasta aquí la historia contada por Paenza. Me pregunto qué habrá pasado después. Aprender que no se debe tocar la escalera porque ello implica un castigo es bastante sencillo. Prohibir el uso de la escalera porque toda la comunidad así lo hace, también lo es. Lo difícil es justamente criticar el comportamiento de una sociedad entera; encontrar sus puntos débiles, proponer una idea totalmente diferente de hacer las cosas, y atreverse a realizarla a pesar de conocer el nulo apoyo que por ello podamos tener. Es cierto que se pueden recibir golpes por intentar subir esa escalera, y también es cierto que tal vez lo intentemos sólo para darnos cuenta que el resultado es un baño de agua helada para todos. Por otro lado, sólo intentándolo podemos romper paradigmas… romper paradigmas que tal vez nos permitan disfrutar de unas sabrosas bananas.

 

PD: Por cierto, para saber más “sobre números, personajes, problemas y curiosidades”, lo mejor será descargarse el libro completo de Paenza desde una página del Departamento de Matemática de la Universidad de Buenos Aires. Les dejo el link a continuación:

 

mate.dm.uba.ar/~cepaenza/libro/LIBRO_PAENZA.htm

* Lamberto Álvarez (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Ing. en Sistemas Electrónicos por el ITESM (México) y Maestro en Ciencias en Tecnologías de la Información por la Universidad de Bremen, Alemania. Ha trabajado como docente en México y como investigador en Alemania. Actualmente es Coordinador de Proyectos en la empresa española Telvent y es el Director General del portal literario Leer Escuchando (http://www.leerescuchando.com/).

 

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