ARLES
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ARLES

 Por: Antonia Starlich Sánchez*  

 

 

Si tiene la oportunidad de ir a Francia y puede darse un tiempo para desplazarse al  sur, debe saber que justo ahí le espera una acogedora ciudad histórica llamada Arles,  habitada por unos afables 50.000 habitantes. Situada en la región de Camarga, también es conocida por la Provenza, en el estado del Bouche Der Rhone (boca del Rodano) y bañada por el amplio y caudaloso rio Rhone (Rodano).

Arles fue fundada por los griegos en el siglo  VI A. C., pero ya saben lo de las invasiones, tú estabas pero yo te quito a palos o como puedo y es lo que hicieron los Celtas conquistándola  en el 535 A.C. hasta que Julio César por una serie de intervenciones en la zona y saliendo victorioso, determina enviar a unos veteranos de la legión romana, cimentando así la primera ciudad romana fuera de Italia.

 

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Durante su estancia, edificó impresionantes monumentos arquitectónicos, entre ellos ocho que desde 1981 pertenecen al Patrimonio Cultural de la Humanidad: el Anfiteatro Romano (habilitado para corridas de toros y eventos culturales); El Teatro Antiguo; Los Criptopórticos (galerías subterráneas y el foro romano); Los Termas de Constantino (termas romanas); Las Murallas del Castro Romano; Los Alyscamps (necrópolis romana); El Pórtico de la Iglesia Saint-Trophinee y El Museo Arieten (exedra romana). Éste último también es uno de los tres puntos de inicio de camino que se encuentran en Francia que conducen a Santiago de Compostela.

 

Si se anima a recorrer Arles, el lugar parece mágico y suele ser inolvidable. Al  caminar sus calles estrechas y empedradas, respire profundamente y déjese llevar por su embrujo  pues se va a encontrar con la presencia de quien la inmortalizó en tiempos algo más cercanos, entre los  más de 300  dibujos y cuadros que pintó con su ardor pasional el pintor holandés Van Gogh Vicent, que desde su llegada y hasta ser internado en mayo de 1889  en el asilo  de Saint-Remy-de-Provence, recorrió el enigma de sus rincones expresándole su pasión  en su tan personal impresionismo.

 

Usted seguro habrá admirado el cuadro de la terraza de café por la noche, en Place Du Forum, allí, como lo hizo en su tiempo el tormentoso pintor, podrá tomar un café, degustar un vino de la zona o el famoso pastis, bebida de anís que se toma con agua fría. Percibirá que el tiempo y la gente pasan por ahí, pero el café se quedó fiel a como lo conoció Van Gogh.

 

Presente hay que tener también a otros ilustres personajes que hacen honor a esta bella ciudad llena de luz y que nacieron en ella, como el poeta Frederic Mistral (1830-1914) con su obra principal Miereia y que en 1904 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, junto con el escritor español José Echegaray y Etzaguirre; el modisto Christian Lacroix y sin duda alguna por las calles escuchará  las canciones del grupo rumbero los Gipsy King.

 

 

Ahora, si le gustan los mercados populares, los sábados encontrará en la avenida de Lices, uno de ellos de aproximadamente dos kilómetros, considerado el más grande de Europa. Ahí encontrará, ropa, artesanía, productos locales, verduras, pescado, etc. Pero, sobre todo se cruzará con un mosaico de gente de diversas nacionalidades que conviven y trabajan con los arlesanos predominando la colonia árabe, que en el mercado tiene una gran presencia, por lo que podrá adquirir ropa típica, variedad de especies y su música. Eso si, hay que llegar muy temprano, pues a la una de la tarde los puestos son retirados.

 

Dicen que por más que se hable de un lugar, una siempre se queda corta en expresar todo lo que allí se visita, se vive y se percibe de sensaciones. Creo que es mi caso. Si va a Arles disfrútela porque la ciudad lo disfruta a usted por su presencia y eso créame que se siente. Feliz estancia.

 

Antonia Estarlich Sánchez nació y vive en España, ha escrito un libro y dos obras de teatro, el libro se llama: “Piénsalo bien antes de morir” y sus obras son “¿Quién dice que el cielo es tranquilo?” Y “¿Por qué no rezan los dioses?”.

 

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