02 de diciembre de 2014
Durante mucho tiempo los científicos rusos guardaron silencio absoluto sobre lo que recibían y descubrían del espacio.
Sin embargo, a partir de la Perestroika se hicieron coparticipes de los resultados de las investigaciones con respecto a las señales que captaron junto con los científicos de Estados Unidos a través de un tratado en el que ambos países se comprometían a informar sobre el avance de estos estudios.
En 1971 intentaron intercambiar señales interespaciales entre nuestro planeta y la estrella Pulsar clasificada como C102A, pero el proyecto no prospero debido a que las señales recibidas formaban un patrón de ondas “naturales” provenientes de los pulsares y que solamente unas, entre toda la gama de señales captadas, parecían venir de fuentes inteligentes. Pero ¿porque el interés inusitado en esa estrella Pulsar?, y ¿Por qué admitieron solo en partes que algunas de estas señales fueran inteligentes?.
En 1972 el doctor Trotsky detecto nuevamente señales anormales, provenientes del espacio que sonaban como mensajes debido a la continuidad de sus codificaciones.
Ante este extraordinario hecho un grupo de 31 expertos se trasladaron a Siberia (lugar en el que la transferencia radial es mínima) provistos del equipo más avanzado y sofisticado.
Los radiotelescopios captaron desde cuatro puntos diferentes de la ex Unión Soviética, dichas señales, comprobando que efectivamente, procedían de seres inteligentes que se encontraban fuera de nuestra atmosfera.
Trotsky anoto en su cuaderno de investigación que se trataban de señales provenientes de un vehículo estacionado en el espacio.
¿Significa que ese vehículo era un OVNI?
¿Qué era lo que intentaban desvirtuar con esa definición?
Era obvio que ese vehículo no pertenecía a ningún país de la tierra, porque de lo contrario habría sido identificado.
Los rusos en aquella época ya estaban enviando una serie de señales en intento por intercambiar y llegar a entender mensajes con otros planetas.
El profesor Ronald Bracewell, del Instituto de Radio Astronomía de la Universidad de Stanford, al conocer los intentos por obtener comunicación con seres de otros mundos por parte de los rusos, dijo que las ondas sonoras tardarían siglos en llegar a nuestro mundo. El intercambio de señales al planeta donde se sospechara que hubiese vida inteligente.
A bordo de un satélite artificial, el Pioner 10, se envió una placa diseñada por el notable exobiólogo Doctor Carl Sagan.
En dicha placa se grabó en primera instancia una pareja de humanos (hombre y mujer) con la estatura y peso promedios existentes en nuestro mundo. Para complementar se incluyó el diagrama.
del átomo de hidrogeno y siete axiomas matemáticos que se supone son universales y comprensibles para cualquier entidad pensante que interceptara entre algún laberinto cósmico al Pionero en su camino sin regreso.
Los científicos rusos suponen que civilizaciones extraterrestres están haciendo lo mismo que nosotros en un intento por intercomunicarse con planetas habitados, y que ellos están enviando ondas sonoras de radio con la seguridad de que alguna raza captara y comprenderá la señal algún día.
Sin embargo, los rusos han interceptado ya señales que llegan del espacio, quizás como respuesta al mensaje que lleva el PIONERO 10.
¿Por qué Carl Sagan tomo parte en el proyecto que envió una placa a los confines del universo?, ¿a qué tipo de raza o civilización estaba dirigido el mensaje?.
Esto produjo en contadas opiniones entre científicos que decían que todo era un gasto inútil, ya que se creía que no existía vida en el espacio, pero hubo quienes confiaron en que el mensaje llegaría a su destino, es decir, creyeron que sería recibido por habitantes de otros mundos.
Una placa de esa naturaleza cuyo objetivo era de carácter universal, muestra que los científicos que participaron en tan importante proyecto creían en la existencia de vida inteligente en el cosmos, si no ¿para qué enviar una elaborada grafica de datos sobre la vida en el planeta Tierra, su ubicación en el sistema solar y la trayectoria que seguiría el PIONER 10?
Esto solo lo harían científicos que hubieran encontrado fuertes evidencias de vida interplanetaria y que aunaran a este esfuerzo la confiabilidad de que dicha placa seria descubierta por entidades que habitaran algún lugar del universo. Indudablemente los científicos tenían mayor conocimiento al respecto de lo que aparentaban de otra manera no hubieran arriesgado tan costosa empresa o quizás lo hicieron en respuesta a una pregunta ¿que les llego del espacio?.
David Flores es conductor de radio e investigador del fenómeno paranormal y sobrenatural. Radica en Puebla, Puebla, México.








