Heráldica
Minuto a Minuto

 

 

4 de enero de 2015

El simbolismo, base fundamental de nuestra instrucción masónica y cimiento del grado de Aprendiz, que permite la elevación de la conciencia con destino a convertirse en un ente liberado, en una conciencia prístina; que con el pasar de los grados de la mano con los años, nos permite acceder a nuevos estados de la comprensión de esta realidad, comprendiendo por tanto, que se concibe de forma mas clara la naturaleza de Dios y de los hombres, haciendo patente aquella frase contenida en nuestra Liturgia de Aprendiz, “El que no estudia cada uno de nuestros tres grados, no comprende bien sus símbolos ni tampoco su oculto significado… el que los haya comprendido dominará con su secreto la voluntad de los hombres y la esencia de las cosas”.

La frase anterior encierra en su secreto mucho más de lo que aparenta, promete al neófito la comprensión de este plano y todo aquello intuido, percibido o demostrado de él, haciéndolo participe de los misterios de la Generación, modificando su mente hacia las maravillas de la plenitud gradual de un “psicónauta”, es decir, un navegante de la mente y de su esencia, un Iniciado a totalidad capaz de ser receptor de grandes Epifanías. Por ello el Simbolismo nos acompaña durante toda nuestra carrera masónica, ya que este es la síntesis de todo lo que fue visto y contemplado por milenios, sueños e ideas de millones de hombres antiguos, más allá de simples formas, son arquetipos enraizados en nuestro propio código genético; “arquetipos” o símbolos sagrados que han sido el mismo lenguaje que une desde el subconsciente a la humanidad, desde que aparecimos en este, el gran plano de las percepciones.
  
Se hace hincapié en la importancia de los símbolos de la instrucción primaria de nuestra Orden, la Francmasonería, ya que la heráldica siendo “la disciplina que describe, estudia y explica el significado de imágenes y figuras de los escudos de armas”, nos exige de forma contundente en el más básico de sus significados, la comprensión de los “símbolos base” que habrán de convertirse en lenguaje no hablado, para la comprensión exclusiva de aquellos que pueden escucharle.
 
Por ello la escala de Grados en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, emula a La Escalera de Jacob donde sube y desciende la Luz, manifestando el ciclo eterno de existencia en diversos planos de conciencia, muchos de ellos apenas intuidos. El Aprendiz recorrerá el camino escabroso de los rincones de su mente, clarificándole durante una escalinata de 32 grados más, método del saber –la Francmasonería- que como aspiración tiene el hacer de sus adeptos, Sacerdotes del Progreso Humano, filósofos que comprenden de forma natural al Universo, pues se conocen así mismos, es decir, es un Útero Cuántico que hace nacer Hombres Libres.
 
Los Misterios Universales, fueron para los Francmasones que reformaron el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, motivo de coloquio e interpretación antes de llevarlos al nivel de “Litúrgicos”, colocándolos con toda Maestría dentro los diversos Escudos de Armas que constituyen a los Emblemas de los diferentes Grados, haciendo de estos, la esencia que el Adepto Francmasón ha de buscar en cada escalón de su conciencia al que avanza y que le permite ver el tejido de la Creación de manera mas practica, profunda y prudente.

Estas reformas se deben particularmente al trinósofo estadounidense Albert Pike, quien modifico con lenguaje esotérico, hermético y astronómico dichos emblemas, influenciado por la escuela europea de la Francmasonería, donde ascendió hasta pertenecer a Ordenes como la Real Orden de Escocia, y fue cabeza de los ya extintos Carbonári; incidiendo desde 1859 directamente como Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo para la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos de Norteamérica, o Supremo Consejo madre, de ahí que dichas reformas constituyen el Rito que conocemos hoy, ampliando mucho de su esoterismo en 1871 en su texto conocido como Moral y Dogma.

La constante absoluta dentro de la Orden, es que cada Buscador le puede dar a estos misterios una interpretación propia, de acuerdo al nivel de sus pasos dentro de sí mismo. La libertad de llevar el conocimiento a terrenos insospechados, es la virtud del descubrimiento, el mecanismo que nunca antes mejor dicho, es el impulsor de la Epifanía, que es el Entendimiento Manifestado de lo Sublime. Por ello la Institución Francmasónica sustenta su método en los compendios Rituales que constituyen al Rito, las Liturgias. Del mismo modo, no reconoce a ningún texto que no se pueda colocar sobre el Altar de los Juramentos, como “canónico” de la Institución, permitiendo esto que cada individuo forje su criterio en concordancia  a su entendimiento.
 
Tomando lo anterior en cuenta, cuando se contempla un Escudo de Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, se comprende que frente a nosotros hay ideas de la más añeja edad del hombre, símbolos poderosos unidos en un solo estandarte con el propósito de resumir el motivo de cada grado o compendio de grados; juntos dichos símbolos tan selectamente colocados cual teja de catedral, evocan momentos en la historia del hombre, de su papel en el Cosmos, de su Divino Origen, de su Inmortal Destino, son Emblemas de ancianos juramentos que han visto pasar las arenas del tiempo. Cada corazón que se adentre en estos misterios, encontrará la exquisitez de la Revelación, por ello los Símbolos Sagrados no son sagrados por su forma sola, sino por las consecuencias de su entendimiento, y de esto ultimo es lo que habla la Liturgia de Aprendiz cuando recordamos nuestros deberes, antes del Juramento de Clausura de Trabajos en dicho grado, nos dice “… por un porte amable, justo y virtuoso descubriréis los Efectos Útiles de esta Antigua y Honrosa Institución”.

Los “Efectos Útiles” son el equilibrio cíclico, paulatino y constante en nuestro desarrollo en el camino del Conocimiento. Se traducen en salud, claridad mental, empatía, osmosis, epifanía y por consecuencia plenitud; bendiciones que se adquieren necesariamente con la práctica del método ascendente de conciencia, con el esfuerzo y voluntad inquebrantables, donde nada vale lo que nuestras manos puedan sostener, sino lo que nuestro corazón pueda pesar ante la balanza de Maat, por tanto reconocer estos Efectos Útiles, estos cambios para bien en todo sentido, es avanzar con paso firme por el camino de la existencia, permitiendo que nuestro corazón no pese más que la Pluma de la Verdad cuando haya llegado nuestra hora.

Traducir su secreto es generar más y mejor calidad de vida. La correlación en la armonía que se logra por esta comprensión y la plenitud en la vida diaria no puede ser negada, regocijándonos al reconocer que “nuestra obra esta con el Gran Arquitecto del Universo y no hemos gastado nuestras fuerzas en vano”, traduciendo esto ultimo como el Beneplácito de cumplir la Tarea Cósmica de regresar al seno de La Inteligencia Suma.

En la historia de los símbolos de la Heráldica Francmasónica, resaltan los propios de los grados azules, con la fusión en un solo emblema de Los Masones Operativos y Los Especulativos por medio de la llamada Constitución de Anderson en 1723, de donde nace el termino “Masones Libres y Aceptados”.

Los más instruidos en la ciencia del ritual, fueron los que colocaron los símbolos del Hombre, el Buey, el Águila y el León, que aludían al conocimiento especulativo y filosófico de las Sagradas Escrituras judeocristianas, por ello se les conocía como “Masones Especulativos”  a quienes sin ser necesariamente canteros o albañiles, practicaban los principios herméticos de instrucción por medio del simbolismo aplicado a diversos pasajes bíblicos canónicos o no; además guardaban un sentido eminentemente astronómico, pues estas cuatro efigies representan a los signos fijos del zodiaco, el Hombre encarna a Acuario, el Buey a Tauro, el Águila a Escorpio y el León a Leo, otorgándole la base al esoterismo astronómico inherente al Rito Escocés Antiguo y Aceptado que hoy nos es propio.


 
Compartiendo el mito de la tragedia cósmica de Hiram Abiff, los “Masones Operativos”, quienes enseñaban sus secretos por medio de la aplicación de los números sagrados y proporciones áuricas con las que esta también hecho el Universo, ellos colocaron en la Heráldica las Tres Torres, dos separadas de una tercera restante por un chevrón, que representa a una escuadra apuntando hacia arriba símbolo de la sublimación de la materia, que tiene un compás abierto sobre ella con las puntas hacia abajo, haciendo referencia al Regulador Universal que diseña nuestra realidad, al Gran Arquitecto del Universo; las Tres Torres son referencia a los dos Templos de la Sabiduría que fueron destruidos y el Templo que falta por venir, a la cual también hace mención la profecía judeocristiana, mismo que para los Francmasones es una referencia al Templo de la Conciencia Universal, o reunificación del Adam Kadmón en términos de la más pura Kabbalah, que será donde la iluminación comprenda de manera equitativa a toda la Creación y se consume un ciclo más en la gran trama cuántica que es el Universo de Dios.

Al encontrase afines en toda forma, los métodos de trasmisión de conocimiento se complementaron y perfeccionaron con reformas inglesas en 1738 y 1813, para formar la Augusta Institución que conocemos el día de hoy.  Vale mencionar que la Muy Respetable Gran Logia Valle de México de Libres y Aceptados Masones, comparte esta simbología de las Tres Torres, el Chevrón y el Compás en su Heráldica, emblema de purísimo origen que marcan los preceptos bajo los que nos regimos, para vivir “en la fraternidad del hombre, bajo la paternidad de Dios”.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado ha destacado por sus poderosos emblemas, que han sido causa de sensación del imaginativo colectivo durante siglos, dicha ideología destaca con la más importante heráldica a los siguientes grados.

Grado 4º, Maestro Secreto.

Encontramos un blasón con forma de “escudo de pretensión”, titulo que se atribuye en Heráldica  a la forma de los escudos adoptados por nobles pretendientes al trono como si ya lo poseyeran; de color Verde (aunque por más de un siglo se ha adoptado un color “azul petróleo” de acuerdo a la tabla de matices). Su forma también se conoce como de estilo polaco y se caracteriza por las salientes abultadas de su extremo inferior. Sobre él, hay otro más pequeño, un escudo estilo francés antiguo, que tiene una punta inferior en ojiva, y una parte redondeada en medio de los flancos, todo de color Negro. Este ultimo no toca en ningún extremo al que lo contiene.
 
En lo que en Heráldica se conoce como ángulo jefe, el central, resplandece una Estrella Flamígera de color Amarillo sobre un Triangulo Equilátero color Blanco, la estrella no toca con sus puntas al triangulo; dentro de la figura principal descansa la letra hebrea conocida como IOD, en color Dorado.

Encerrando al triangulo se encuentra un Circulo color Amarillo en su borde y sin relleno alguno más que el triangulo, la Estrella y el IOD.  En el Flanco derecho una rama de Laurel entrelazada en corona con una rama de Olivo al Flanco izquierdo.

En las “riendas” del blasón (parte baja lateral), se encuentra del lado derecho una Menorah judía color Dorado con siete cirios y de la rienda izquierda las Tablas de la Ley mosaica en color zinc.

En la “Punta” del blasón descansa una Llave de Marfil y de tal color, apuntando con el mango  hacia la izquierda. Esparcidas por el blasón interno hay Ocho Lagrimas color blanco, seis de ellas rodeando equitativamente a la llave, tres arriba y tres abajo; las dos restantes una arriba de cada una de las dos formas de las riendas.

Sobre toda la estructura principal, en lo que se conoce como “Timbre” del escudo se encuentra un Ojo Izquierdo resplandeciente. Rodeado de una gloria, todo en color Dorado.

Interpretación- El grado cuarto de la Francmasonería Escocesa es un camino al interior de la mente del recipiendario, lugar que ha de ser ganado por las virtudes impulsadas por la Verdad que destruye los sofismas, liberando al hombre y a su mente para estar en armonía con la naturaleza y sus habitantes. El color verde del primer blasón representa el perfeccionamiento de aquellos conocimientos aprendidos en el segundo grado del simbolismo, el Grado de Compañero. Señal que el Santuario del hombre ya no es más un Templo material sino la existencia misma, ya que entiende que el Universo es el hombre expandido y al ser uno con él, los limites espaciales desaparecen.
 
El blasón negro sobre el verde, alude a la naturaleza de lo divino contenida en la parte profunda del Ser o de la esencia de la Creación; la obscuridad refiere una esfera sutil de introspección, puesto que este grado al llamarse Maestro Secreto, define con su mismo nombre donde radica el conocimiento que se busca en esta etapa de estudios.

Las lagrimas blancas contienen un valor fúnebre, recordando al Maestro Secreto las exequias del avatar mítico Hiram Abiff, ocho porque son el numero del renacimiento; esencia que patenta la filosófica serenidad ante la muerte.

La Llave. Símbolo que revela “la llave del corazón”, misma que al ser color marfil, es decir, color hueso, corrobora que el acceso al vinculo divino esta dentro de nosotros.

La Menorah es presentación de las virtudes teologales y cardinales encendidas en el adepto y que le permitieron acceder a la verdad del “Trabajo de Corrección” del que hablan los cabalistas herméticos llamado “Tikún”, entendiendo que las excusas autoimpuestas no son parte de la naturaleza del proceso de “ser como la Luz”.

Las tablas de la Ley mosaica nos permiten percibir con sus preceptos, el orden natural de las cosas para no transgredir o perturbar dicho estado de vibración, produciendo en el camino de la autocorrección, una conducta proactiva que respeta los límites donde se emprende el trabajo ajeno.

El Laurel es símbolo de Hermes, elemento natural que representa virilidad, victoria, encumbramiento; revela a un subconsciente iluminado que actúa de manera autónoma y que el adepto reconoce como existente, la rama de olivo representa a Athena, a la paz, a la estabilidad producida por el silencio y la neutralidad. Ambas ramas en corona representan simbólicamente a la “duda filosófica” que une a los hemisferios y genera la chispa de genialidad llamada epifanía. 
 
El círculo amarillo personaliza al universo entero dentro de si mismo, el momento de la Creación donde se hunde el pensamiento para renacer brillante, al encontrar estas verdades evidentes y reconocerlas para nuestro beneplácito.

Dentro del circulo está la estrella fulgurante, misma que no representa al cuerpo material del hombre, más aún, representa a su cuerpo energético centelleante, despierto, imbatible. A la conciencia del Iniciado trabajando de forma intensa, constante y sugestiva.

En el centro del hombre energético que se expande por el Universo, radica la voz de la Naturaleza Divina, el IOD que se coloca dentro de la estrella. Para percibirlo se debe entender que cuando el Universo fue Creado, la Luz se retrajo para que la materia cada vez más menos sutil, aprendiera por medio de sus experiencias el camino de vuelta a la Fuente; a este momento divino se le conoce como “Tzim Tzum” y es el secreto para comprender nuestra realidad en el mundo físico.

Concediéndole al Grado 4º de la Masonería Escocesa la labor de demostrar un contacto intimo con las fuerzas de nuestro interior, que poco a poco se convertirán en guía y pastor de nuestros actos. “Isaías 45:15 En verdad, tú eres un Dios que te ocultas, oh Dios de Israel, Salvador”.

Grado 14º, Gran Elegido, Perfecto y Sublime Masón– De nuevo encontramos un blasón con forma de “escudo de pretensión” de color carmín, con ocho lagrimas blancas. Dentro otro blasón de estilo polaco con una estela de “cabríos” delimitados en color blanco alrededor. Se encuentran entrelazados los “soportes” o “tenantes” en forma de una Espada que atraviesa desde la “rienda” derecha a la “siniestra del jefe” (como se conoce en Heráldica a la parte superior izquierda de la imagen, toda vez que a la división superior así se le nombra), y un Cetro que sale en exacto sentido contrario.

Dentro del blasón central se encuentra una escena con un fondo color marfil, donde se encuentra un piso color siena, que parte de la “punta” hasta la primera tercera parte con dirección superior, convirtiéndolo a diferencia del grado cuatro, en un “blasón de campaña” (militar). La punta heráldica también es conocida como barba o campaña. Simboliza la fuerza y la audacia.

Dentro de esta “barba” descansa una laja de piedra del mismo color que el piso y que sigue el patrón de profundidad perspectiva, dibujando un cuadrado perfecto del que sobresale un Aro color zinc.

En el flanco derecho y sobre el piso, esta de pie una lámpara de tres brazos toda de color Dorado, con el mismo número de candelas encendidas color blanco. En el flanco izquierdo hay un tabernáculo o propiciatorio triangular.

En el “corazón” o “abismo”, que es la parte central se encuentra suspendida una Trulla de albañil color plata con un recipiente de madera color Pardo de forma cuadrada debajo de ella, con mezcla fresca para la construcción color gris en su interior.
 
Superior a la trulla hay una Corona también suspendida, lo que lo convierte en un “escudo de concesión”, otorgados en la heráldica por un Soberano a súbditos beneméritos.

Ubicadas en la parte superior del blasón principal, hay tres estrellas en mismo vértice horizontal equidistantes y de cinco puntas, sin resplandor y de color Amarillo.

En el “timbre” del emblema, se haya una laja cuadriculada del mismo color de la “barba”, donde esta un Triangulo equilátero resplandeciente, de color Dorado y tiene escrito caracteres misteriosos o bien, con letras hebreas con el nombre inefable de la divinidad. Este triangulo se encuentra coronado por los mismos atributos naturales del cuarto grado.

En la “condecoración” que es como se le llama a los elementos de la parte baja de un emblema, cuelga todo de color oro, un compás coronado por una corona de cinco puntas, del cual cae una estrella de cinco puntas, donde sus brazos son resplandores y no sobrepasan su propio borde, tocando la estructura del compás y del Protráctor o Angular que se encuentra en la parte baja de la misma joya en todo momento. El Protráctor tiene escritas los números romanos III, V, VII y IX.

Interpretación- El grado décimo cuarto de la Francmasonería Escocesa por mucho tiempo y antes de las reformas  del R.E.A. y A. era el último grado  del sistema propio a esta escuela del alma, conteniendo grandes secretos sobre los fundamentos de nuestra Institución y alcances de la mente hasta este punto. El blasón carmesí representa al mundo animal, el más complejo de los mundos perceptibles o materiales, el colocar las lagrimas blancas sobre este y no sobre el blasón interior, representa que el dolor, la angustia y el desconocimiento forman parte de un pasado, que valoraba más la materialidad que la espiritualidad; el ente de conciencia Activa ha movido sus preocupaciones al exterior de sí mismo, donde desaparecen. Habiendo cumplido la consigna del Grado de Maestro Masón que este grado perfecciona, demostrando que la hipocresía, la ignorancia y la ambición en todo momento se encontraban dentro de nosotros y no en terceros.

 

En acorde a la historia del mismo grado, la Espada como “símbolo objeto” de la heráldica y para la francmasonería, significa acción, fuerza, destreza, valentía, fuego; el Cetro en sentido opuesto es tierra, poder material, dominio, símbolo de realeza. Juntos de esa forma significa Generación Alquímica, manifestando en la unión de los elementos polares, el fruto de ello que es la piedra filosofal que representa al genio del instruido en los misterios mayores.

El blasón interior esta forrado de cabríos consecutivos color blanco, aquí se manifiestan los dos fluidos esenciales para la labor alquímica de la autocorrección iniciática, el color blanco es el semen y el color carmesí es la sangre. Ambos fluidos para la escuela de la Alquimia son los que permiten la vida eterna por medio del legado humano.

El piso terrenal hace alusión de un lugar geográficamente existente o que se supone existió, en este caso indica que la leyenda del grado es el secreto para detectar las variaciones astronómicas dentro de este grado en particular; acción que en la investigación a fondo y real de cualquier misterio, rebelaría sin duda junto con la datación, la posición exacta de la bóveda celeste.  En el sentido esotérico, simboliza “fundación” o “Yesod” para los cabalistas, que no es materia densa pero es la esencia que la forma.  Al poseer una tapa o laja del mismo color, devela que es dentro de la esencia misma donde se encuentra el camino a la iluminación; ese camino revelará nueve bóvedas que probaran las aptitudes al adepto, como en la Iniciación lo hizo el Guardián del Umbral, nuestro Ego, ratificando el sentido esotérico de lo antes dicho.

Las tres bujías doradas, son la luz que permite ver dentro de las bóvedas. Se dice que el Rey Salomón mando a colocar 27 de estas lámparas inextinguibles, el color oro como en toda heráldica donde aparezca, representa la perfección de un cuerpo; en este caso encarna la lámpara a un ternario de Espíritu – Alma - Cuerpo despiertos y en comunión, que son capaces de ver los secretos que la obscuridad del templo interno tiene por ofrecer a los que ven con uno más de dos ojos.
 
El tabernáculo triangular representa a la glándula pineal, lugar desde donde se desprenden los perfumes del holocausto, perfumes que suben y en este caso, se adentran a la obscuridad, guiándonos donde habita la divinidad... Entonces dijo Salomón: “El SEÑOR ha dicho que él habitaría en la oscuridad”.
 
Las tablas de la Ley mosaica hablan por si solas, relatan rebasando los convencionalismos sociales, son la formula del éxito para la vida colectiva en el Universo. Se traducen como Verdad, palabra de divina o inspirada.

El compás coronado por una corona de cinco puntas, junto con el Protráctor dorado, simbolizan el control absoluto de nuestro yo divino que esta listo para entrar en acción en el terreno de llevar a la practica lo aprendido. Pues la Corona de cinco picos representa el control de la conciencia sobre las esencias que componen a la naturaleza.

Las tres estrellas representan a Orión de forma astronómica y  a los “tres coronados” de forma esotérica, que para la Francmasonería son Salomón, Adonhiram, y Moabón; reveladores del conocimiento oculto y de la Palabra Perdida, en versiones más antiguas de esta parábola masónica, los protagonistas principales son Zorobabel, Haggeo y Josúe… Hagéo 1:1 – 2:14 “Y Jehovah Despertó el Espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, el Espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el Espíritu de todo el remanente del pueblo, y ellos acudieron y emprendieron la obra de la casa de Jehovah de los Ejércitos, su Dios”.
 
La Trulla y la Mezcla flotando o suspendidas sin manos que las sostenga, significa que el sentido simbólico no alude a objetos materiales, sino a una parábola. Revela la misión de la Perfección en los actos del Iniciado y lo sublime de su pensamiento, que con la cuchara allana y pule las grietas de su pasado, las enemistades y errores de la percepción. En lo Sublime de su pensamiento encaminado a nivelar su plano de existencia, usa mezcla con materiales preciosos como la compasión, la prudencia y la naturalidad en el entendimiento de hilos de la existencia.
 
De este último concepto viene el titulo de este grado, pues quien lo ostente con acierto,  habrá demostrado que ha dominado la maestría Francmasónica, luego entonces esta obligado a instruir haciendo esto el oficio sublime de boca a oído; donde el Maestro siembra la semilla y el Aprendiz la atesora, hace crecer, mejora y hace fecunda esa idea. De ahí viene el sentido alquímico de la inmortalidad, desde el punto de vista de la metempsícosis. La Iluminación adquirida no sé pierde, pues se reconoce como buena por el Universo, forjando el lema del grado “lo que une la virtud, no puede separarlo la muerte”, y ahí se comprueba el principio palingenésico del Conocimiento.

Así como funciona la materia, que no se pierde solo se transforma, el conocimiento y las experiencias adquiridas durante una vida son aristas pulidas y senderos del Árbol de la Vida que ya han sido recorridos, por tanto en cada ciclo la materia es menos densa y alcanza niveles de conciencia más altos, más rápidamente.

El triangulo dorado es la idea perfecta, el Maestro Secreto ya revelado y con el control de los actos que lo constituyen como sublime, es decir, la Intuición y el Instinto se han amalgamado dando paso a la percepción de todo cuanto existe, alzándose victorioso el conocimiento sobre la materia. Los laureles y los olivos, junto con la Gloria representan los atributos ya mencionados cuando se arribo a su explicación.

 

Grado 18º, Soberano Príncipe Rosa Cruz– El Blasón externo se ha perdido pues la palabra se ha encontrado, ahora tan solo existe el interior. Delimitado por una “bordura” carmesí, con un estilo “francés antiguo”. Blasón de dos “esmaltes”, el flanco izquierdo es “sable” (negro) y el flanco derecho es Blanco*.

*La imagen de referencia los muestra invertidos

Un manto carmesí abierto en dos aguas, con dos borlas en los extremos que hacen caer la tela, envuelve al blasón francés antiguo, generando un juego de sombras que impone el color negro sobre la “Mesa de Espera” (se entiende por mesa de espera la forma geométrica del escudo en su conjunto); Esta ciertamente, es parte de los “escudos de patronato” (según la heráldica , mismo que por concesión de un Soberano, añaden a sus piezas otra importada de las armas de éste, para denotar que la persona o comunidad a quien pertenece el escudo, ha sido tomada especialmente bajo la protección del Monarca). Dado es el caso que es un principado y no un reino en atención al mismo titulo.

En la parte superior, el manto emana de una corona principesca de siete picos color oro, sin gloria alguna llamada “cimera”. El resplandor se encuentra en un Triangulo dorado con el IOD dentro de él y del mismo color.
 
Dentro del blasón en el flanco derecho de esmalte color blanco, hay una Cruz Latina de color Carmesí y bordes dorados, a la que le crece un rosal con espinas de color “verde Kelly”, y en el centro de la intersección que forma la cruz, hace nacer una rosa roja en plenitud. El rosal se coloca con cinco espinas y con 18 pétalos carmesí.

En el flanco contrario- de esmalte sable o negro- hay un pelicano color blanco con el pico dorado, el pico esta rasgando su pecho. El ave se encuentra sobre un nido hecho de ramas color siena, sobre el nido y frente a la madre, siete pelicanos pequeños en actitud de estar hambrientos. Al nido lo delimita en la parte inferior un “lema” heráldico con las letras de oro que dicen I.N.R.I., o bien su equivalencia en caracteres misteriosos o letras hebreas. 

 

Detrás del pelicano hay una Cruz Latina de color Blanco, con un rosal con dieciocho hojas color verde y una rosa carmesí con el mismo número de pétalos en su intersección, en este caso, el rosal sigue subiendo hasta la parte superior de la Cruz.
 
Resalta aun mas la complejidad de este símbolo, cuando en conjunto se encuentra dentro de un compás color dorado que está coronado por una corona de cinco puntas, que en su parte inferior tiene un cuarto de circulo del mismo color del compás.

Interpretación- El grado décimo octavo de la Francmasonería Escocesa, es el gran revelador de los verdaderos fines de este método de exaltación, de todo los que somos.  Se ha hecho a un lado en este grado, la practica simbólica de las artes de los canteros, para comenzar una nueva etapa en la vida del francmasón; necesario es darnos cuenta que, en la lucha contra nosotros mismos, que el camino de la Escalera ascendente; la vida por medio de la prueba, el error y el acierto, nos ha dotado una corona metafórica, que es testamento que nuestros actos han sido tan nobles, que merecen entrar al mundo de los misterios más profundos.

El cantero se olvida, cuando la capa del príncipe cae sobre sus hombros, si no es cauto, así comienzan los vanos honores; el albañil se ve ensalzado en ropajes de honor… y el oropel siempre será el lenguaje del Ego. Este es un “grado Dual” representado por Las Borlas colocadas en los flancos y por el interior del manto y del blasón, pues el enemigo (El Ego), ya no es un profano, ni un simple adepto, es un “príncipe del conocimiento”… Hebreos 12:18 “Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino”; por ello el estandarte doble, para dar a entender que el oculto significado solo se obtiene mediante el contraste de nosotros mismos, pero esta vez de manera trascendental, simplemente más profunda.
 
El choque entre el oropel y los logros hasta este momento en una carrera francmasónica, se regula por medio del “Principio de Restricción”,  que es “vencer a la tentación de la satisfacción inmediata, para conseguir la satisfacción perdurable, por medio de la plenitud de la Revelación o Epifanía”.

El color carmesí es el más notorio en este emblema, ya que es uno de los cuatro colores principales desde los cuales se contempla el “Principio de Redención”, colores implantados en los diversos grados capitulares y muy usados por la alquimia, vale la pena puntualizar. Estos son el Blanco, el Rojo, el Negro y el Dorado.

Mientras el Blanco representa la etapa de nacimiento y primeros pasos del ser o substancia, hasta lograr un entendimiento suficiente para encontrar un desarrollo espiritual o cualidades propias que lo conviertan en sobresaliente, entregándose a la blancura del Candor que hace al hombre tan dichoso; el Rojo (carmesí en este caso) es el drama de la inmolación en búsqueda de la Redención.

Un color que baña de sangre tanto al arte como a los campos de batalla, simboliza que el adepto ha entendido que la materia es tan solo un paso en la trasmutación total, que su comodidad no es más importante que él Saber mismo y que ha aprendido estar en concordancia con la realidad en la existimos. 

Cuando la idea inmortal nos llama, las barreras de los hombres y los países no detendrán a la mente brillante con gloria de conocimiento, logrando en nosotros un estado de desprendimiento que abona al principio de restricción y nos impulsa a inmolarnos como el Fénix sin esperanza de revivir, sino con la Certeza de ello.
 
Este es el grado “cristíco” por excelencia, en el que se equiparan los grandes avatares que son conmemorados en las efemérides de este escaño, siete genios que despertaron  el principio de redención y han compartido casi siempre el mismo destino.
 
Después viene La Muerte “El color Negro”, proceso ciertamente asombroso. Dicho color representa la pureza del olvido del Ego. Es la catapulta donde sale disparada el alma para entregarse al conjunto de su esencia y el espíritu retorna a su verdadero nivel en el Árbol de la Vida, dándole beneplácito al Creador y como se menciono párrafos atrás, tomando nuestro lugar en el ciclo de la gran maquina cuántica que es el Universo.
 
Pocos son los seres iluminados, que alcanzan el color negro después de haber transitado con toda humildad y entrega en el color rojo; son esos mismos pocos los pueden definirse con el “color Oro”, son “entes Solares”, Redentores de sus tiempos, Dioses, Héroes y mitos por igual, que hablan del milagro de la “Resurrección”. Dicha gran palabra sagrada, solo se puede comprender si ya se ha asimilado el Principio de Redención del que habla la exclamación “OSHEA”.
 
La Resurrección como metáfora palingenésica del ciclo eterno entre el blanco y el negro, es ahora patente verbigracia a nuestros conocimientos; más el dorado, solo se alcanza verdaderamente sí el rojo fue transitado con el pecho abierto, aquí entonces están las pruebas de las que nos advirtió la Liturgia del Primer Grado.
 
Todo ello quiere decir, que para que él conocimiento y nivel de conexión a la Luz que yace dentro de nosotros, no se pierda con el color negro, ha de asimilarse el camino rojo de la expiación profunda de la que habla la trulla, parte del emblema del grado décimo cuarto; con toda humildad y claridad de mente, anteponiendo la salvación personal, por la salvación colectiva. Pudiendo él Ser, renacer tantas veces en Dorado hasta que a la Luz ya no le haga falta enviarle de regreso, simbólicamente, cuando el Ouróboros suelta al fin su propia cola. Esto es la “Ascensión Final”.
  
El Dorado como metal preciado desde los cananeos, ha simbolizado en la historia del hombre el máximo nivel de una conciencia despierta, es la que ha trascendido a la muerte y por tanto en cada Resurrección, no aprende... recuerda, perfeccionando sus inherentes artes a niveles superiores.

Este es el Principio de Redención que enseñan al Príncipe Rosa Cruz, Soberano de sus Actos, la trascendencia del estudio de estos colores y del por qué forman parte del emblema de este grado.
 
Las siete puntas de la corona de oro, son los siete redentores de la historia humana que se consagran en la Liturgia de los Príncipes Rosa Cruz, que están representados en la corona como símbolo de su altura. Ellos son Rama, Krishna, Hermes (Himhotep), Moisés, Orfeo, Pitágoras y Jesús; mismos que representarán también a los polluelos y al mundo de los hombres, que comen del Principio de Redención que es lo que simboliza el pelicano abriéndose las entrañas para alimentar a sus hijos. Pelicano que sin lugar a dudas, habrá de convertirse en un águila brillante que emprenderá el vuelo todavía más alto, un vuelo de perfección. 
 
Las Cruces Latinas son explicadas bajo las mismas premisas de los colores antes expuestos y como toda cruz, es son símbolo de movimiento, de Generación, de equilibrio, etc.; la cruces son diferenciadas solo por las rosas, en la blanca es pletórica de pétalos y hojas, de nuevo sugiriendo el contacto con el mundo natural, donde la materia “abraza” fecunda al ser en evolución, ya que el Príncipe rechaza los lujos de su embestidura más no a sus derechos, para disfrutar de toda la Creación en lugar de solo un trozo de materia, por tanto, bajo el principio de Equilibrio Universal, al rechazar la materia, el príncipe se ve buscado por ella. En la Roja han quedado las espinas que hieren símbolo del rigor y los tragos amargos, las hojas se han caído, lo único que esta rebosante de vida es la rosa con 18 pétalos, que ha de recordarnos en cada paso, que en el Principio de Generación esta la esperanza del hombre.

 

Grado 30º, Caballero Kadosch o del Águila Blanca & Negra– Define la Mesa de Espera del Emblema un manto Negro (Sable), con el forro color carmín, sin dibujo alguno sobre la tela. Mantiene un estilo “francés antiguo” el único blasón, que es color Blanco.
 
Dentro del blasón se encuentra en el abismo del cuerpo de la heráldica, hay suspendida una Cruz Ensanchada de color Carmín, en la primera tercera parte de la barba al corazón, hay tres símbolos mas.
 
Del “cantón diestro de la punta”, hay una lámpara pedestal con siete antorchas. En el otro extremo, en “el cantón izquierdo de la punta”, hay una Escalera de siete peldaños de madera, con las letras “N. P. U.” (Non Plus Ultra), suspendidas sobre ella. En el “Punto de la punta”, descansa un Cráneo Humano atravesado por una daga con la hoja color zinc y el mango color Oro.
 
Entre el manto exterior y el blasón, nacen dos estandartes, el “del cantón diestro del jefe” es totalmente blanco con la misma Cruz Ensanchada y del mismo color que la del Abismo del escudo. El del “cantón siniestro del jefe” es un “Baussant”, estandarte color Negro y Blanco por igual en lados opuestos, de nuevo con la misma Cruz y del mismo color.

El “Timbre” es rematado por una Águila Bicéfala, blanca en el lado diestro y Negra en el lado siniestro, que le dan nombre al Grado; con una Corona Real a modo de “Cimera”, suspendida sobre las cabezas del águila.
 
Pertenece a la categoría de “escudos de dignidad”, que consisten principalmente en los accesorios u ornamentos propios de una categoría elevada, conferida al o los  propietarios del escudo.

Interpretación- Cabe resaltar que este grado es el de Caballero Santo, el príncipe que se ordenó Caballero de la Fe. La interpretación de los misterios judeocristianos aplicados al estudio de la Kabbalah, se convertirán en expresión máxima del simbolismo del propio Grado.

El manto negro representa el dolor por la muerte de los “mártires de la Idea”, a manos de los dogmaticos y avariciosos hombres, sus hermanos. El color negro plaga la heráldica de tintes de muerte y de un aire completamente lóbrego. Sin embargo y como indica la propia Liturgia del grado - “El que venza los terrores de la muerte, ascenderá más allá de la Esfera Terrestre y será digno de ser Iniciado en los Grandes Misterios”.

En este grado se conocen los misterios de la vida y de la muerte a profundidad, por medio del estudio de su entramado como esencias cíclicas complementarias (el flujo del pensamiento y la energía, la percepción, las fuerzas cósmicas e interiores). Se comienza a indagar en las corrientes  de energía que vivifican a la Creación y sustentan en balance al “Mundo de las Percepciones”, mientras generamos “afinidad con la Luz” (con nuestro origen divino).

Las tres cruces ensanchadas, dos en los cantones superiores y una en el abismo, simbolizan al “Escudo de Dios”, formado por el las Séfiras Yod, Netzah y Malkut, por ello esta ultima (Malkut, el Reino), es la que se encuentra dentro del blasón, pues sería la única tomada por la Kabbalah como “material” o suficientemente densa para ser perceptible, es decir, comparte el espacio con los demás objetos dentro del color blanco del blasón.
 
Las Cruces son color Carmín, pues es el color rojo purpureo de la sangre del linaje noble de los Caballeros de la Fe, ya seca, que sigue en espera de obtener justicia (metafóricamente hablando).
 
El águila bicéfala blanca y negra, insinúa la naturaleza Polar de la Creación, que tiene por consecuencia ejercitar la Vibración y el Ritmo de todo cuanto existe. Poder que emana del Yesód y que complementa en la parte media del cuerpo de la Heráldica, donde se sitúa el Águila.  Sus colores también son referencia directa al conocimiento de los Senderos del Árbol de la Vida de la Kabbalah, pues al igual que los dos pilares de Enóch en el grado decimo cuarto y de las Grandes Columnas en los grados azules, representan a las Columnas del Rigor y de la Misericordia.
 
El Caballero Kadosch radica su fuerza en el conocimiento de ambas partes de la balanza de la luz y la obscuridad, como parábolas de aquellos contrarios, que se complementan de forma reciproca. Logrando no saltar de un lado a otro, sino hacer un perfecto balance de los ciclos con los que se gobierna la materia.
 
En este grado comemos el “Pan de la Vergüenza”, que es el “sentimiento de puro de Dar”. Que al igual que él Alma Original (la vasija), que recibía todo de la Luz, nos damos cuenta que no podemos seguir recibiendo de la Francmasonería sin dar nada a ella de regreso y  tal cosa nos aflige. Esto nos constituye Caballeros de la Fe, pues descansamos en estas constantes de reciprocidad y amor por la Orden y por la Humanidad.

El caballero paga sus deudas con el Conocimiento, instruyendo a los grados inferiores sin pedirles nada a cambio, pues cuando la Luz creo para él Alma Original este “escenario virtual”, el plano físico, la Luz le dio a la “Vasija” una única consigna que fue – “Serás como Yo, la Luz. Darás sin medida y como Yo he hecho contigo, jamás pedirás nada a cambio”; si consideramos esta alegoría, así es como generamos cada momento más afinidad con lo divino, nos volvemos más fuertes mientras mas dentro de nosotros nos aventuramos, por otro lado entendemos que lo que nos constituye como seres de energía pura en búsqueda de la Ascensión Final, debe de ser compartido sin ambages en un acto de generosidad, sin esperanza de premio o pago alguno.

Hay que recordar que fue la Vasija quien le pidió a la Luz, cesará de llenarle, para comenzar su Trabajo para ganarse dicha conexión; ya que la Vasija al comenzar a llenarse, despierta en si misma el deseo de dar. Así el Iniciado ya obra dentro de él, a imagen y semejanza del Creador.

La Escalera  de siete peldaños y dos direcciones, con las letras N.P.U. que significan “No hay más allá”, interpretándose como la Elevación Final del Espíritu Redentor al punto de “no retorno”. Job 38:11 “y dije: Hasta aquí llegarás, pero no más allá; aquí se detendrá el orgullo de tus olas”.

En el cantón diestro de la punta, la lámpara pedestal con siete antorchas, que también personalizan a los Jueces Francos, a los mismos escalones, a la piedra cubica de punta que observada desde arriba, simula la forma de la Cruz Ensanchada, al Trívium y al Cuatrívium y a los redentores de la humanidad.

Los estandartes de los “cantones diestro y siniestro del jefe”, se representa en el Blanco la reverberación de la Luz del flujo de la Corona o Kether, que desciende hasta la Séfira Hod y forma ahí las experiencia previas al nacimiento. El de doble color, el Baussant, representa la cualidad del Caballero Kadosch de caminar por la dualidad como terreno propio; en la más básica de sus acepciones, significa que - “aquel hombre que porte este estandarte, será tan grande como cien hombres”.
 
La Corona Real suspendida sobre el Águila Bicéfala figura al Kether, que significa exactamente Corona, parte  superior del árbol de la Vida, por lo menos del primero de cuatro Árboles, que constituyen la formación del Universo mediante el estudio del método cabalístico. Aquí se revela el monarca oculto, que permite la existencia de los cuerpos adyacentes en el estudio francmasónico. 

 Grado 32º, Sublime Príncipe del Real Secreto–  Se percibe en la mesa de espera un noble escudo de carácter sobrio que forma parte de “escudos de soberanía”, propios de monarcas o de dinastías reales.

En posición de “timbre” hay un Águila Bicéfala de un mismo color borgoña o “purpura de tiro”, aunque en muchas acepciones de la misma heráldica se encuentra de color Oro.
 
Con alas completamente abiertas  sobre la altura de sus cabezas. Suspendido sobre ella se encuentra la cimera de una Corona suspendida.

En las patas se exhiben los siguientes  atributos, en la pata derecha una espada color zinc con mango color café  y en la izquierda una antorcha encendida color zinc con las flamas color carmesí.

Desde el centro del timbre parte un manto de dos aguas color sable (negro), de forro carmín, sobre la altura del blasón interno caen elegantemente desde dos borlas, izquierda y derecha, anudadas con un cordón carmín cada una, dejando la falda trasera cae para proteger toda la extensión del blasón. El manto sable esta cubierto por calaveras y tibias en aspas.

El forro interno del manto es carmesí y se deja ver en todos sus dobleces. Del mismo color es la “bordadura” que corre por los contornos del fondo blanco del blasón, que guarda la forma de “francés antiguo”.
 
Dentro del blasón, hay una Cruz Potenzada, que lleva pequeños travesados en cada uno de sus brazos, toda color carmín con los filos dorados, que nace desde el abismo heráldico, hasta antes de tocar los bordes de la superficie del escudo. Sobre la Cruz hay un Águila Bicéfala color castaño, en la misma forma que la del timbre, con la diferencia es que ahora sujeta con ambas manos una espada color zinc con el mango de color oro, que apunta al flanco derecho.
 
Interpretación- Los Príncipes del Real Secreto han cumplido con su misión, nacieron como canteros, se les elevo a maestros del Arte Real y la Verdadera Ciencia, se les coronó príncipes, se les ordenó Caballeros y ahora, con la satisfacción del deber cumplido, dejan el casco de batalla para retomar la corona del principado de la existencia. Su neutralidad ante los flujos del universo los hace poder contemplarlo a plenitud, revisando sus métodos para recordar como aprendió y como podrá hacerlo aprender y cultivar en otros.
 
Cual Siddhartha, interioriza y revisa la historia del hombre y su conocimiento, sintetizando el saber universal en su decir. A diferencia de mucha de la practica no “ideal”, el adquirir este sublime grado es sinónimo de una alta entrega a la Orden, acompañada de un sentido inalterable del respeto a la mente ajena y del reconocimiento que, todos los Iniciados conocen, el arte de reformar lo censurable, es decir, encaminar a las más material mente, en el sendero del conocimiento de la Verdad y el desapego. Siendo así, que el conjunto de voluntades con este mismo propósito, constituye al Francmasón como parte de la estirpe civilizadora de la humanidad. 

El águila de Oro o de un solo matiz pero con el pico y las garras de oro, representa al individuo mismo que conoce todas  las misteriosas formas del Árbol de la Vida y que ha logrado una existencia apegado a los principios naturales del Universo. Eso es lo que simboliza el águila extendiendo sus alas, sus patas y su cola ancha y triangular hacia abajo, que la materia que es gobernada por la conciencia plena, se extiende sin límites por todo la comprensión milenaria representada en el gran árbol de la vida y sus senderos, demostrando al ojo del simbolista que el diagrama del árbol empata perfectamente, y lo ha hecho siempre, en la figura de todo emblema de la Francmasonería.

La espada de izquierda a derecha, representa el transito de la mente consiente por los misterios del mundo de las esencias, pues el haberse aliado a con su yo interno, le permite como un solo ente, una sola Águila de dos Cabezas,  surcar los cielos de la bastedad del milagro de la Creación. Haciendo suyas las maravillas reservadas para los hombre de ciencia y de virtud. Toda vez que la espada corre de siniestra a diestra, en el sendero que une a Hod y a Netzah, haciendo descubrir al psicónauta la existencia perceptiva de las fuentes donde nace la vida animal y natural o vegetal. Haciéndolo al igual que Noé, maestro de las bestias y de los elementos.
 
El Príncipe del Real Secreto, ha descubierto que los “Efectos Útiles” que mencionamos párrafos atrás, puede acrecentarse y ser llevados al fin de su potencial en este plano físico. Por tanto los Efectos Útiles son aplicables solo en el plano material pero sus repercusiones son cósmicas, puesto que “Todo Poder emana de la Divinidad - Omnis Potestas a Deo”.
 
La Cruz Potenzada color carmín, alude a las cuatro esquinas del mundo, que han sido impactadas por el sacrificio de los mártires y guardianes del conocimiento; representa que aunque nacidos en sangre, nos hemos elevado por encima de las angustias profanas de posesión y gratificación constante de las pasiones que tuercen la vida del hombre.  
    
Este es el mismo significado del manto sable y carmín, el panteón de los bienhechores y de la humanidad de la Orden, donde descansan las ideas inmortales. Los avatares que entregaron su vida no solo por una gesta llena de valor, sino en un acto fidedigno de desprendimiento, llamado Redención.

Los cordones carmesí sujetando las borlas, hacen la unión inseparable de los procesos del alma de “muerte” y “redención”. Representan los cordeles a la voluntad de Dios, que hace que las fuerzas inconmensurables del Cosmos, sean parte y sustento de la Realidad, es decir, están atadas al plano de la percepción y se sustentan de este, por medio de la vida y la muerte.

Eclesiastés 12:7 “dice que el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a Dios”. Job 27:3 “nos dice que el espíritu es lo mismo que el hálito de vida de Dios o su poder”.
 
La Corona suspendida en la cimera guarda el simbolismo de Afinidad o conexión con la Luz, de la que ya se ha hablado.
 
Grado 33º, Soberano Gran Inspector General- Dista por mucho en su sensación de calidez y candor, a lo evocado por la heráldica de los escudos de armas de los grados anteriores.

Magno, noble, apacible. Esta formado en la mesa de espera por un blasón del tipo francés antiguo en color blanco, que es rodeado por un manto color escarlata de forro blanco, ribeteado con barbas de color oro, con una orla color verde veronés alrededor del dorado y solo en la parte escarlata del manto, al igual que en el dobles que parte el escudo en dos aguas.

Sobre el manto descansa una corona dorada con remates color índigo a forma de timbre y como Cimera hay un Triangulo Equilátero con la punta hacia abajo, rodeado por una gloria o resplandor color  dorado; dentro del triangulo esta el nombre inefable de la divinidad en letras hebreas o caracteres misteriosos.

Entre el manto y el blasón destacan tres elementos, una Mano de Justicia que parte de la siniestra de la punta, a la diestra del jefe y una Espada que sale de la diestra de la punta a la siniestra del jefe. Ambos de color oro. Ambos símbolos sobrepasan los bordes del blasón en punta y guarda.

El tercer elemento es la Estrella de nueve Puntas, formada de tres triángulos equiláteros de color dorado, superpuestos uno sobre otro, solo están formados de sus bordes, sin ser sólidos, permitiendo ver todos los lados cruzando de un lugar a otro dentro de la figura.  Esta Estrella emite un resplandor propio que crear un resplandor o gloria a su alrededor de color oro, resplandor que no rebaza los sobresalientes de la Mano de la Justicia y de la Espada.
   
Sobre el blasón color blanco, hay un Águila Bicéfala dorada, con las alas abiertas y las caras viendo al lado que le corresponden. El águila sostiene una espada de izquierda a derecha con las patas; la Espada tiene la hoja color zinc y el mango color oro.

De la espada cuelga un pendón color celeste, con la frase “Deus Meumque Jus” bordada en letras color oro; el pendón toca a la espada en dos puntos donde dobla hacia atrás, dejando la parte ancha del mismo al frente, lugar donde esta inscrita la divisa.
 
Una Corona Real color dorado con adornos color carmesí, esta suspendida arriba del águila sin emitir ningún destello. 

Interpretación- El águila como se advirtió con su relación a la Kabbalah, es un ornamento ahora completo, pues termina de dar forma al árbol de la Vida, eso significa que el portador de esos misterios conoce las cuerdas mismas de la Creación, ha palpitado con ellas, ha respondido las preguntas.
 
¿De Donde viene?- Del momento en el que la pureza de la Nada, fue interrumpida por LA CONCIENCIA. Y la Causa se conoció así misma, por ello reconocemos que las manos del Creador son la consecuencia de nuestra existencia; detrás de los eones, la densidad, la gravedad, el tiempo, la cuántica, los Velos de Existencia Negativa, su esencia se ha hecho menos sutil, provocando que su expansión, el Universo de Universos, este plagado de formas de él, formas de vida de toda especie, tamaño y forma. Nosotros somos la expresión de Dios que nos permitió la densidad que nos corresponde, para darnos cuenta de lo maravilloso que es el Universo, Dios, Nosotros y Aquellos que desde Velos más Profundos, nos perciban a nosotros como una Realidad Divina.
    
¿Quién es? - un ser de conciencia propia, que se reconoce como parte fundamental del movimiento de todo cuanto vibra y existe, un momento de tiempo dentro de la Creación que no tiene principio o fin, sino ciclos cósmicos, ratificando que La Muerte es solo uno de muchos de esos ciclos. Un ser que no antagoniza, pleno y que esta hecho para encontrar el camino a la Redención de él y de los hombres. Un ente que involucra a la Luz en su vida y convive en cada momento con muchos estratos de él mismo. Éxodo 3:14 “YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros”.

¿A dónde va?-  Va a Existir.  Al disolver el Ego por medio de la Muerte, se borran las impurezas de la personalidad, nuestros componentes regresan a su origen material y espiritual y donde la preocupación de ser olvidado no tiene cabida… ya que realmente no importa la cara que mantengamos en la forma, o los rasgos que guardemos en el mundo físico nos diferencien, somos el mismo Dios. Vamos a renacer hasta que ya no haga falta hacerlo, pues el universo estará reunido en un solo punto una vez más. Renaceremos con nuevas conciencias que tocan fluidos etéricos de antaño que dejamos en la vida pasada, mente de la Quinta Esencia o Akasha donde se nutre el conocimiento universal, donde ve adentra a los pensamientos de la divinidad, que se convierten en epifanía en vida, lenguaje en muerte. Hebreos 9:3 “Tras el segundo velo estaba el tabernáculo, que llaman el Lugar Santísimo”.
   
Por tanto, El Soberano Gran Inspector General ya percibió que al Príncipe del pasado no se le puede coronar Rey de esta Realidad, ya que a un Rey no se le puede coronar dos veces; pues desde el momento del efluvio de vida, hemos nacido iguales, como Reyes de el Dominio de la Materia, estamos privilegiados por tener Conciencia de ello.  Aunque en nuestro transito de vida no se manifieste el deseo divino de saber,  lo hará en algún ciclo, estimulando que la divinidad interna sea percibida más rápidamente y nos susurre el camino de vuelta a casa. Se nos denomino príncipes, pues de alguna forma el simbolismo nutrido de nuestra Orden, sutilmente nos hace percibir que hay símbolos de trascendencia suma, como una Corona que parece inalcanzable y que en todo momento se encontró en nuestro interior.

Esto significa la divisa “Deus Meumque Jus”“Dios y mi Derecho”, que se interpreta como el “derecho de todo hombre de sentarse en el Trono de la Creación”, al reconocer que es parte de Dios y por tanto Dios mismo”. Eliminando en el camino del autodescubrimiento y la autocorrección, todas las fallas del pasado, provocando  que el Genio se Exalte para asimilar su lugar con toda humildad y responsabilidad. Esto es lo que significa realmente el símbolo de la Corona en la Heráldica Francmasónica.  Romanos 7:22 “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios”.

Bajo la leyenda cabalística del Alma Original, “la Vasija”, a la que se le creo el universo de ilusiones, para que lo llenara con la Luz de la Inteligencia Suma, se le enseño una sola regla: no pedir nada a cambio. ¿Para que quiere Dios ofrendas de sangre o guerras en su nombre?, tampoco necesita representantes humanos pues todos lo somos. Por ello primero somos seres lógicos, para discernir y después seres intuitivos, para que todo lo que nos fuera dicho sobre el Espíritu, fuera comprobado sin dogmas. La Luz, la más pura y distante jamás ha anunciado su presencia, somos los hombres por medio de la Revelación los que lo percibimos y por medio de la contemplación aprendemos a ser como nuestra Causa y no chocar con ella, eso es perfección.

La Mano de la Justicia es el que viaja de un cuadrante a otro, refiere a dicho derecho de divino, que en la mano del Soberano Inspector General representa que en su decir, va implícita la Verdad. 

La Espada de oro en contraposición de la Mano de la Justicia, es equilibrio en el mundo de la Acción y dentro del Circulo de la Personalidad, manifiesta que poseemos la forma de lograrlo todo en el mundo material, pero el Principio de Restricción que todo debe regular en dicho mundo, nos hace usar toda aptitud al servicio de la humanidad y de la Orden.
 
El Manto guarda los atributos esotéricos de los colores, donde la naturaleza (el verde) se ve vivificada por el proceso de Vida, Redención, Muerte  y Resurrección. Esta ocasión las borlas escarlata simbolizan al ser de ese color y al estar sujetas por el cordón dorado, que el camino la Redención, esta autentificado por el de la Resurrección. Diciéndonos que los flujos indispensables para el palpitar universal, no solo han sido descubiertos, sino son practicados.

Arriba  del blasón y dentro del manto, resplandece una Estrella de Nueve Puntas, que son los diversos mundos donde la Luz de la Creación guía a comprender la naturaleza de Dios. Estas tres estrellas, simbolismo que nos ha acompañado astronómicamente, son la puerta de acceso a lo sublime y perfeccionan el camino de la Kabbalah para el Adepto; simbolizan a “Los Niveles de Manifestación”, en este caso la primera encarna al mundo de Asiah o de la Acción, que centra su fuerza en Yesód y es el mundo donde vivimos, por ello no hemos de referir al planeta, sino a toda la realidad.


Después viene el mundo del Yetzirah o de la Formación, Segunda Estrella  que hace de la Sérifa Tiphereth su fuerza y su acceso. Donde nada de la materia es cohesionada, hogar del más purísimo  efluvio de la Idea, donde radica todo aquello que pertenece al plano mental y astral, que se percibe en la realidad tangible solo un destello de su existencia, por medio de la acción de los cuerpos densos, que desarrollan la habilidad de percibirlos y ser receptáculos de tales flujos a los que son afines.

La Tercera Estrella representa al mundo del Briah, o de la Creación. Donde existen emanaciones mucho más sutiles que las del pensamiento y el alma, es el mundo del Espíritu. Donde  Conciencia, Espacio y Materia pierden su significado. Y se purifica el flujo ascendente hacia la naturaleza de la Luz. Hablando con mitología judeocristiana y de forma muy alegórica, si en el Asiah este el hombre, en el Yetzirah los Ángeles y en el Briah Los Arcángeles.   
       
No hay Cuarta Estrella en el firmamento de la Heráldica, pero falta otro Nivel de Manifestación de acuerdo a los reveladores de la Kabbalah, su símbolo no esta dentro del blasón, sino coronándolo desde el timbre. El mundo llamado Aziluth, el de las Emanaciones. Por ello es un triangulo, que a diferencia de los Tres restantes, si esta relleno de color dorado, y mantiene la Luz emanando para toda la Creación, su “Séfira puente” es el Kéther, la Corona del Malik (el rey, que es el Hombre que gobierna al Malkúth (al reino).  Asi que el Aziluth no permite flujos de Creación, sino que los vivifica. Es el Reino de la Vasija que también es llamada “Eheieh”, donde vibra poderosa con la Luz inagotable del Creador, que recordemos que de acuerdo a la historia, se “retrajo de la Creación”, ocultándose en Los Velos de Existencia Negativa, que para la Kabbalah son los velos detrás de lo existente.

Estos Velos son la “Luz Total, La Obscuridad Total y la Nada Total”, “En Sof Aur”, “En Sof” & el “Ain”/Ayín. El Cuarto árbol es lo más cercano a la Inteligencia Suma, siendo el que Emana su Luz, mientras los otros árboles solo la refractan o reciben. Se entendería naturalmente que es imposible conocer la naturaleza verdadera del Creador, ya que en este sistema ascendente, esta metodología para el Alma, los símbolos y arquetipos nos distraen de la naturalidad del conocimiento. Por supuesto que el Gran Arquitecto del Universo reside después de toda Luz, de Toda Obscuridad y de la Nada Total, solo que los Efectos Útiles de esta Honrosa y Augusta Institución, nos permiten darnos cuenta que la Luz es el Conocimiento, la Obscuridad es la bastedad del subconsciente que nos hace emprender el vuelo y la Nada es el equilibrio total de la Creación, fuerza que mantiene a al Universo material cohesionando molécula con molécula. Dios siempre estuvo al cerrar los ojos, pero el Ego, anatema de la Contemplación, distrae a la Conciencia usando al Instinto y sus satísfactores; por ello el único bien durable, es el colectivo, pues juntos hemos llegado a este plano y juntos habremos de regresar, esto es, formar de nuevo al Adam Kadmón. El viaje no es largo, ya que no es tangible para ser medido, por tanto la Comunión con Dios, radica en lo apacible del Templo de la Conciencia Activa que se libera con la muerte. Por ello se dice que la divinidad se vivifica con la muerte, claro ejemplo de las ruedas cuánticas que hacen funcionar el Mecanismo de Regeneración Universal.

Este conocimiento se patenta al ver el Anillo de Oro de los Soberanos Grandes Inspectores Generales, otorgado en dicha ceremonia; donde tres aros de oro que reciben la emanación del Único Triangulo Invertido en él simbolismo heráldico, del los grados capitulares del Rito; Triangulo qué esta sobrepuesto a ellos, cubriéndolos, y al cual se le coloca el numero 33;  numero que es el Atlas soportando al mundo y a  los cielos, vertebra con el mismo nombre que soporta al cráneo humano, analogía que el Francmasón debe usar para transformarse en el Redentor de sí mismo, generando la mayor afinidad a la Luz.

Por tanto-

Al final de la revisión de los Escudos de Armas de los grados más imponentes de la Francmasonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, hemos encontrado que la Verdad y el Proclamarle al Universo es la labor absoluta de los seres conscientes  en la Creación, también que la Energía provocada por los efectos de la Luz en el mundo físico, es limitada si solo se manifiesta en satísfactores; que la Luz tiene el deseo de reflejarse en su Creación; entendimos que como la Vasija debemos ser Causa no efecto, patentamos que nuestro espíritu busca Dar de forma natural -en semejanza al Padre- al limite de entregar la vida sin esperar recibir nada en pago, más que la satisfacción de la neutralidad que emula la naturaleza del Poder de Dios. Observamos que somos parte del Alma original, dañar a otros es dañarnos a nosotros mismos en un nivel Espiritual.

Por ello, la Francmasonería como la Escuela Ecléctica por excelencia, no hace más que despertar al Buscador, detenerle simbólicamente, mostrarle el método y conducirlo por el camino de la Luz, para que descubra por si mismo que “el Caos del Hombre,  es el Orden de Dios”. Es cuanto. 

Emilio Ferrer, conductor de Verdadera Ciencia.
 

next
prev

Hay 437 invitados y ningún miembro en línea