El drama silencioso de la fotografía. Sebastião Salgado
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El doctor en economía Sebastião Salgado se inició en la fotografía a los 30 años, pero la disciplina se convirtió en una obsesión. Sus proyectos de años de duración capturan bellamente el lado humano de la historia mundial que a menudo implica la muerte, la destrucción o el deterioro. Aquí nos cuenta una historia muy personal del oficio que casi lo mata y muestra impresionantes imágenes de su último trabajo, Génesis, que documenta las personas y lugares olvidados del mundo.

No estoy seguro de que cada persona aquí esté familiarizada con mis fotografías. Quiero comenzar mostrándoles unas pocas fotografías y después hablaré.

Debo contarles un poco de mi historia, porque estaré hablando sobre ella durante mi discurso aquí. Nací en 1944 en Brasil, en los tiempos en que Brasil aún no era una economía de mercado. Nací en una granja, una granja que tenía más del 50 % de bosque tropical [aún]. Un lugar maravilloso. Vivía con aves y animales increíbles, nadaba en nuestros pequeños ríos con nuestros caimanes. Cerca de 35 familias vivían en esta granja y todo lo que producíamos en ella, lo consumíamos. Muy pocas cosas iban al mercado. Una vez al año, la única cosa que iba al mercado era el ganado que producíamos y hacíamos viajes de casi 45 días para llegar al matadero, llevando miles de cabezas de ganado, y cerca de 20 días viajando para volver nuevamente a nuestra granja.

Cuando tenía 15 años, tuve la necesidad de dejar este lugar e ir a un pueblo un poco más grande, mucho más grande, donde hice la segunda parte de la escuela secundaria. Ahí aprendí diferentes cosas. Brasil se estaba comenzando a urbanizar, industrializar y conocía la política. Me hice un poco radical, era miembro de los partidos de izquierda y me hice activista. Fui a la universidad para ser economista. Hice un máster en economía.

Y la cosa más imporante en mi vida también pasó durante este tiempo. Conocí a una chica increíble que se convirtió en mi mejor amiga de toda la vida y mi socia en todo lo que he hecho hasta ahora, mi esposa, Lélia Wanick Salgado.

Brasil se radicalizó con mucha fuerza. Luchamos muy duro contra la dictadura, en un momento que era necesario para nosotros: o ibamos a la clandestinidad armados o nos ibamos de Brasil. Eramos muy jóvenes y nuestra organización creyó que era mejor para nosotros que nos fueramos y fuimos a Francia, donde hice un doctorado en economía, Lélia se convirtió en arquitecta. Trabajé después para un banco de inversiones. Hice muchos viajes, proyectos económicos de desarrollo financiado en África con el Banco Mundial.

Y un día la fotografía invadió totalmente mi vida. Me hice fotógrafo, abandoné todo y me convertí en fotógrafo, y comencé a hacer fotografías que eran importantes para mí. Mucha gente me dice que soy un reportero gráfico, que soy un fotógrafo antropólogo, que soy un fotógrafo activista. Pero hice mucho más que eso. Coloqué la fotografía en mi vida. Viví totalmente dentro de la fotografía haciendo proyectos a largo plazo y quiero mostrarles solo unas pocas fotografías de, nuevamente, verán dentro de los proyectos sociales, allá donde fui, publiqué muchos libros sobre estas fotografías, pero solo les mostraré unas pocas ahora.

En la década de 1990, de 1994 a 2000, fotografié una historia llamada Migraciones. Se convirtió en un libro y en una muestra.

Pero durante el tiempo en que estaba fotografiando esto, viví un momento realmente duro en mi vida, en su mayoría en Ruanda. En Ruanda vi brutalidad total. Vi diariamente miles de muertes. Perdí la fe en nuestra especie. No creía posible que vivieramos mucho más y comencé a ser atacado por mis propios estafilococos. Comencé a tener infecciones en todos lados. Cuando hacía el amor con mi esposa, no me salía esperma ; me salía sangre. Fui a ver al doctor de un amigo en París, le dije que estaba completamente enfermo. Me examinó completamente y me dijo: "Sebastian, no estás enfermo, tu próstata está perfecta. Lo que pasó es que viste tantas muertes que ahora te estás muriendo. Debes parar. Parar. Debes parar, porque de lo contrario, estarás muerto".

Y tomé la decisión de parar. Estaba realmente molesto con la fotografía, con todo en el mundo, y tomé la decisión de volver a donde había nacido. Fue una gran coincidencia. Era el momento en que mis padres estaban muy ancianos. Tengo siete hermanas. Soy el único hombre en mi familia y tomaron la decisión en conjunto de transferirnos esta tierra a Léila y a mi. Cuando recibí esta tierra, estaba tan muerta como yo. Cuando era niño, más del 50 % era bosque tropical. Cuando recibimos la tierra, era menos de la mitad en porcentaje de bosque tropical, como en toda mi región. Para desarrollarnos, el desarrollo brasileño, destruimos mucho de nuestro bosque. Como lo hicieron aquí en EE. UU. o en India, en todo este planeta. Para desarrollarnos, llegamos a una gran contradicción que destruimos todo alrededor de nosotros. Esta granja tenía miles de cabezas de ganado ahora tenía solo unos cientos y no sabíamos como lidiar con ellos. Y Léila tuvo una idea increíble y loca.

Dijo, ¿por qué no volver al bosque tropical que había antes? Dijiste que naciste en un paraíso. Construyámoslo de nuevo.

Y fui a ver a un buen amigo que era ingeniero forestal para que nos preparara un proyecto y comenzamos. Comenzamos a plantar y el primer año perdimos muchos árboles, el segundo año perdimos menos y lenta, lentamente esta tierra muerta comenzó a renacer. Comenzamos a plantar cientos de miles de árboles, solo especies locales, solo especies nativas, donde construimos un ecosistema idéntico al que fue destruido y la vida comenzó a volver de una forma increíble. Era necesario transformar nuestra tierra en un parque nacional. La transformamos. Le devolvimos esta tierra a la naturaleza. Se convirtió en un parque nacional. Creamos una institución llamada Instituto Terra y creamos un gran proyecto medioambiental para recaudar fondos en todos lados. Aquí en Los Angeles, en el área de la Bahía de San Francisco, se convirtió en deducible de impuestos en EE. UU. Recaudamos fondos en España, Italia, mucho en Brasil. Trabajamos con muchas empresas de Brasil que pusieron dinero en este proyecto, el gobierno. Y la vida comenzó a volver y tuve un gran deseo de volver a la fotografía, de volver a fotografiar. Y en este momento, mi deseo fue no fotografiar nunca más un animal que había fotografiado toda mi vida: nosotros mismos. Deseé fotografiar los otros animales, fotografiar los paisajes, fotografiarnos, pero desde el principio, el tiempo en el que vivíamos en equilibrio con la naturaleza. Y fui. Comencé a principios de 2004, y terminé a finales de 2011. Creé una cantidad increíble de imágenes, y el resultado: Lélia hizo el diseño de todos mis libros, el diseño de todas mis muestras. Ella es la creadora de las muestras. Y lo que quiero con estas fotografías es crear una discusión sobre lo que tenemos que es lo prístino del planeta y lo que debemos mantener en él. Si queremos vivir, tenemos que tener algún equilibrio en nuestra vida. Y queria que nos vieran cuando utilizábamos, sí, nuestros instrumentos de piedra. Aún existimos. La semana pasada fui a la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y solo en el Amazonas tenemos cerca de 110 grupos de indígenas que aún no han sido contactados. Debemos proteger el bosque en este sentido. Y con estas imágenes, espero que podamos crear información, un sistema de información. Intentamos hacer una nueva presentación del planeta y quiero mostrarles ahora solo unas pocas imágenes de este proyecto, por favor.

Bueno, esto... (Aplausos). Gracias. Muchas gracias.

Esto es por lo que debemos luchar duro para mantenerlo como está ahora. Pero hay otra parte que debemos reconstruir juntos, crear nuestras sociedades, nuestra familia moderna de las sociedades, estamos en un punto en el que no podemos volver atrás. Pero creamos una contradicción increíble. Para crear todo esto, destruimos mucho. Nuestro bosque en Brasil, ese bosque antiguo que era del tamaño de California, está destruido hoy en un 93 %. Aquí, en la costa oeste, Uds. han destruido su bosque. Por acá, ¿no? Los bosques de secuoyas ya no están. Se fueron muy rápido, desaparecieron. Viniendo el otro día de Atlanta, aquí, hace dos días, volé sobre los desiertos que hemos creado, provocado con nuestras propias manos. India no tiene más árboles. España no tiene más árboles.

Y debemos reconstruir estos bosques. Esa es la esencia de nuestra vida, estos bosques. Necesitamos respirar. La única fábrica capaz de transformar CO2 en oxígeno son los bosques. La única máquina capaz de capturar el carbono que producimos, siempre, incluso si lo reducimos, todo lo que hacemos, produce CO2, son los árboles. Formulo la pregunta, tres o cuatro semanas atrás, vimos en los periódicos millones de peces que mueren en Noruega. Falta de oxígeno en el agua. Me hice la pregunta, si por un momento, le faltara el oxígeno a todas las especies animales, nosotros incluidos, eso sería muy complicado para nosotros.

Para el sistema hídrico, los árboles son esenciales. Les daré un pequeño ejemplo que entenderán fácilmente. Uds. gente feliz que tienen mucho cabello en su cabeza, si se dan una ducha, les toma dos o tres horas secar su cabello si no usan un secador de pelo. Yo, un minuto, está seco. Lo mismo pasa con los árboles. Los árboles son el cabello de nuestro planeta. Cuando tienen lluvia en un lugar que no tiene árboles, en unos pocos minutos, el agua llega a la corriente, lleva tierra, destruyendo nuestra fuente de agua, destruyendo los ríos y no hay humedad para retener. Cuando tienen árboles, el sistema radicular mantiene el agua. Todas las ramas de los árboles, las hojas que se caen crean una zona húmeda y les toma meses y meses bajo el agua, llegar a los ríos y mantener nuestras fuentes y ríos. Esto es lo más importante, cuando imaginamos que necesitamos agua para cada actividad de la vida.

Quiero mostrarles ahora, para terminar, solo unas pocas imágenes que para mí son muy importantes en esa dirección. Recuerdan que les dije, que cuando recibí la granja de mis padres ese era mi paraíso, esa era la granja. La tierra completamente destruida, la erosión, la tierra se había secado. Pero pueden ver en esta imagen, estabamos comenzando a construir un centro educacional que se convirtió en un gran centro medioambiental en Brasil. Pero pueden ver muchos pequeños lugares en esta imagen. En cada punto de esos lugares, plantamos un árbol. Hay miles de árboles. Ahora les mostraré las imagenes tomadas exactamente en el mismo punto hace dos meses.

(Aplausos)

Les dije al comienzo que era necesario que plantáramos cerca de 2,5 millones de árboles de cerca de 200 especies diferentes con el fin de reconstruir el ecosistema. Y les mostraré la última imagen. Aquí estamos con 2 millones de árboles plantados ahora. Estamos capturando cerca de 100 mil toneladas de carbono con estos árboles.

Mis amigos, es muy fácil de hacer. Lo hicimos, ¿no? Me pasó por accidente, volvimos, construimos un ecosistema. Aquí dentro de la sala, creo que tenemos la misma preocupación, y el modelo que creamos en Brasil, podemos transplantarlo acá. Podemos aplicarlo en todos lados alrededor del mundo, ¿no? Y creo que podemos hacerlo juntos.

Muchas gracias.

(Aplausos)

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