El compromiso conmigo mismo (Artículo)
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26 de octubre de 2020

Hoy en día a menudo olvidamos nuestras metas cuando nos enfrentamos a los desafíos que nos presenta la vida. Dejamos a un lado nuestras aspiraciones, olvidamos que estamos capacitados para construir nuestro futuro, después perdemos la esperanza. El poder para cambiar cualquier cosa permanece dormido dentro de nosotros; podemos despertarlo y resucitar nuestros sueños.

Pensar positivamente es un punto natural de partida, pero preferimos darle la vuelta a las cosas, más que averiguar porqué están mal; el pensamiento positivo no basta, debemos contar con algunas estrategias, con algunos planes, para imponernos respecto a lo que procede hacer cada uno de los días de nuestra vida.

Todo lo que no funcionó en el pasado no tiene nada que ver con lo que hagas hoy. Lo que hagamos a partir de este momento configurara nuestro futuro. De ahora en adelante, debemos comprometernos con nosotros mismos. No podemos permitir que nos derrote lo que ya ha sucedido, en vez de eso, lo que debemos hacer es concentrarnos inmediatamente en las soluciones en lugar de los problemas.

Hay que reconocer que no tenemos el control
A menudo en la vida nos ocurren cosas sobre las que no tenemos control. Quizás hayamos vivido ya la experiencia de haberlo intentado todo infructuosamente, para conseguir empleo, ayudar a nuestra familia, encontrar al amor de nuestra vida, o simplemente sentirnos felices. Pero nada parece dar resultado. Cuando probamos un nuevo enfoque nos esforzamos al máximo y a pesar de ello no alcanzamos el objetivo, entonces suele ocurrir con frecuencia que nos acobarda la idea de intentarlo de nuevo. Llegamos a creer que nada va a dar resultado. Y sin siquiera estar dispuestos a probar de nuevo nos hemos situado en un lugar que se llama impotencia “cultivada”.

¡Podemos hacer que sucedan las cosas! Podemos conseguirlo transformando nuestras percepciones. Lo que importa no es el ayer sino lo que hagamos de ahora en adelante. ¡Son tantas las personas que tratan de adentrarse en el futuro utilizando un espejo retrovisor para guiarse! Si hacemos lo mismo nos estrellaremos.

La clave del éxito consiste en decidir que es más importante para uno, y luego poner toda la carne en el asador diariamente para mejorar las cosas, incluso aunque los esfuerzos parezcan estériles. En la persecución de nuestros objetivos, la acción firme, acompañada de la pura perseverancia y el oportuno sentido de la flexibilidad proporcionarán el logro de lo que deseamos, pero debemos abandonar la idea de que nuestros problemas no tienen arreglo. Debemos concentrarnos al instante en las acciones que podamos aprender hoy aunque sean actos modestos.

Hay que aprender a cuestionarnos
El mejor método para controlar nuestro enfoque es mediante el poder de las preguntas. A lo largo del día, casi sin darnos cuenta, nos hacemos numerosas preguntas. Nuestras preguntas controlan nuestra forma de pensar y de sentir. Formularse las preguntas adecuadas es uno de los principales medios para darle vuelta a la vida. Hay que dejarse de preguntar: ¿Por qué la vida es tan injusta? ¿Por qué mis proyectos nunca dan resultado? En vez de seguir por ese camino hay que empezar a plantearse interrogantes que nos proporcionen respuestas útiles.

En primer lugar, preparemos algunas preguntas destinadas a resolver problemas:
1. ¿Qué tiene de importante este problema?
2. ¿Qué estoy dispuesto a hacer o dejar de hacer para resolverlo?
3. ¿Cómo puedo disfrutar del proceso mientras hago lo necesario para llevarlo acabo de la forma que realmente quiero?

Cuándo conocemos el modo de formular preguntas inspiradoras podemos ayudarnos a nosotros mismos así como a los demás. También hay que plantearse un conjunto de preguntas específicas al levantarse por la mañana y otra serie de ellas por la noche antes de irse a dormir. Estas nos preparan para sentirnos espléndidamente durante el día y para acabar la jornada con ciertos logros.

Preguntas tonificantes matinales:
1. ¿Qué me entusiasma en la vida en este instante?
2. ¿Qué me enorgullece en la vida en este momento?
3. ¿Que agradezco en la vida en este día?
4. ¿De qué disfruto más en la vida en este instante?
5. ¿Qué compromisos tengo en la vida en este momento?
6. ¿A quién aprecio? ¿Quién me aprecia a mí?

Preguntas tonificantes vespertinas:
1. ¿Que he dado hoy?
2. ¿Que he aprendido hoy?
3. ¿Cómo ha aumentado mi crecimiento personal hoy?

Cuando conoces el modo de formular preguntas inspiradoras puedes ayudarte a ti mismo así como a los demás.

Hay que generar nuevas creencias
Hay una fuerza que controla nuestras decisiones. Ejerce su influencia sobre lo que pensamos y lo que sentimos durante todos y cada uno de los momentos que vivimos. Establece lo que vamos y no vamos a hacer. Determina nuestros sentimientos respecto en cuanto ocurre en nuestra vida. Cuando creemos algo, damos a la mente una orden indiscutible que ha de cumplirse en determinado sentido. En cuanto tenemos una creencia, esta empieza a controlar lo que vemos y sentimos.

La mayoría de la gente trata una creencia como si fuera algo real cuando lo cierto es que no pasa de ser un sentimiento de certidumbre acerca de lo que significa una cosa. Si dices que crees que eres inteligente lo que en realidad estas diciendo: “Tengo la certeza de que soy inteligente”. Esa sensación de certidumbre te permite obtener recursos que te ayudan a actuar de manera inteligente para extraer los resultados que deseas. Todos tenemos solución prácticamente para todo, o al menos tenemos acceso, a través de los demás, a las soluciones que necesitamos. Pero a menudo nuestra falta de creencia, o de certidumbre, nos inhabilita para utilizar el poder que se alberga en nuestro interior.

Las creencias constituyen una enorme fuente de poder. Hay que elegir lo que deseamos creer acerca de nosotros mismos y esas creencias determinarán los actos que llevemos a cabo.

Hay que atrevernos a tomar decisiones
Debemos tener presente que en cada momento de nuestra vida, tanto si lo reconocemos como si no, una nueva serie de opciones, una nueva serie de actos y una nueva serie de resultados son simplemente consecuencias de una decisión o dos que nos aguardan.

Cuando tomamos una decisión de verdad, trazamos una línea y no en la arena, sino en cemento. Sabemos exactamente lo que queremos. Esa claridad nos faculta para esforzarnos incluso más de lo necesario con vistas a conseguir el objetivo de nuestra decisión. Las personas que superan todas las dificultades y le dan vuelta a la vida toman diariamente tres clases de decisiones: 1. Sobre lo que hay que concentrarse, 2. Sobre el significado que le dan a las cosas, 3. Sobre exactamente qué hacer hoy.

Una decisión autentica es la que se realiza cuando se excluye cualquier otra posibilidad, salvo la que constituye el compromiso de uno, cuando uno no mira atrás, cuando uno no considera en absoluto mucho menos la alternativa de renunciar. En última instancia, son nuestras decisiones, no las condiciones de nuestra vida, lo que determina nuestro destino. El modo en que vivimos hoy es la consecuencia de con quién decidimos pasar el tiempo, de lo que decidimos estudiar o no estudiar, de lo que decidimos creer, de si decidimos abandonar o perseverar.

Por muy abrumadoras que puedan parecer las circunstancias, verdaderamente podemos darle la vuelta a la situación. Podemos convertir en realidad los sueños que una vez acariciamos, utilizando la energía que anida en nuestro interior. El poder que existe dentro de nosotros puede cambiar todas las cosas de nuestra vida literalmente. Lo único que tenemos que hacer es desencadenarlo. Una vez que comprendemos que es lo que configura nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos, todo lo que hace falta es acción constante, inteligente y extraordinaria para hacernos cargo de nosotros mismos.

Bibliografía:
Mensaje a un amigo, Anthony Robbins, Editorial Mondadori

Dany Dharma
Escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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